Colombia comenzó 2026 con un acceso exitoso a los mercados internacionales, tras realizar la emisión de bonos globales más grande en su historia, por un monto total de 4.950 millones de dólares, según informó el Ministerio de Hacienda. La operación cubre una parte sustancial de las necesidades de financiamiento externo del Gobierno para el presente año.
La colocación incluyó tres nuevas referencias de bonos de deuda que vencen en 2029, 2031 y 2033, con cupones (tasas de interés) de 5,375 %, 6,125 % y 6,500 %, respectivamente. En conjunto, la emisión alcanzó un cupón promedio ponderado de 5,93 %.

La noticia, sin embargo, no fue aplaudida por los expertos, quienes reconocen que aunque tuvo una buena demanda (más de 290 inversionistas estuvieron dispuestos a comprar 23.200 millones de dólares en deuda colombiana), el impacto puede ser negativo.
Juan David Ballén, director de Análisis y Estrategia de Aval Casa de Bolsa, explica que la situación fiscal del país es apremiante: el Gobierno no ha cedido en el gasto público y el déficit fiscal sigue en aumento, lo que está dando como resultado una emisión de deuda costosa. “De continuar así, en el futuro el endeudamiento podría volverse insostenible al reducirse las fuentes de ingreso”, afirma.

Desde el Ministerio de Hacienda aseguran que la operación permitió mejorar el perfil de vencimientos de la deuda pública (el calendario de pagos de la deuda del país, para que no se concentren muchos pagos en un mismo año), lo que contribuye a una mayor estabilidad en la estructura de obligaciones de la Nación.
El ministro de Hacienda, Germán Ávila, señaló que la elevada demanda refleja la confianza en el manejo responsable de las finanzas públicas, mientras que el director de Crédito Público, Javier Cuéllar, destacó que el resultado es fruto de la estrategia implementada durante 2025. La operación se da en un contexto de alta atención de los mercados sobre la política fiscal del país y su sostenibilidad en el mediano plazo.

Precisamente, a expertos como Ballén les preocupa que se esté optando por emitir en el exterior, dado que el mercado interno está saturado. Esto hace que el dinero que se pida prestado deba ser traído al país para cubrir las necesidades del Gobierno. Eso se conoce como monetización y es una de las razones que actualmente está provocando una fuerte caída del dólar, afectando profundamente al sector exportador.
“Además, las monetizaciones de dólares del Gobierno continúan presionando a la baja la divisa y plantean una disyuntiva al Banco de la República: si sube las tasas de interés para contener el choque inflacionario derivado del aumento del salario mínimo incentivaría un dólar aún más débil, pero si no mueve las tasas podría perder el control del costo de vida”, explica el analista de Aval Casa de Bolsa y agrega que esta situación abre la posibilidad de una intervención en el mercado cambiario.

En Corficolombiana señalan que esta emisión de bonos de deuda externa equivale a cerca de 18,1 billones de pesos, lo que equivale alrededor de 7 % del PIB de un trimestre, y supone mayores compromisos de pago de capital e intereses en los próximos años.









