Colombia podría perder más de $7,8 billones al año por no adaptarse al cambio climático, una cifra equivalente al 0,5 % del producto interno bruto (PIB) nacional, según estimaciones del Departamento Nacional de Planeación (DNP).

Los riesgos están relacionados con la exposición del país a fenómenos como sequías, inundaciones y deslizamientos.
De acuerdo con las cifras presentadas por Graphisoft, el 87 % de los desastres registrados en Colombia está asociado con la variabilidad climática, mientras que cerca del 84 % de la población está expuesta a alguna amenaza física relacionada con el cambio climático.
“La infraestructura que diseñamos y construimos hoy estará en funcionamiento durante décadas, y en ese tiempo las condiciones climáticas pueden cambiar significativamente. Por eso, desde la planeación debemos pensar cómo una vivienda, un colegio, un hospital, una vía o un puente responderán a las condiciones particulares de su territorio, desde lluvias más intensas hasta periodos de sequía o altas temperaturas. Anticipar esos escenarios desde el diseño nos permite tomar mejores decisiones antes de llegar a la construcción”, afirmó Patricio Zapata, Customer Success Manager LATAM de Graphisoft.

El Banco Mundial advierte que, hacia 2050, las interrupciones de infraestructura provocadas por el clima podrían afectar a un 60 % más de colombianos. Esto plantea la necesidad de diseñar obras que no solo resistan determinados eventos, sino que también mantengan la prestación de servicios esenciales.
En este contexto, metodologías como Building Information Modeling (BIM) permiten integrar información de distintas disciplinas en modelos digitales para evaluar alternativas antes de iniciar la construcción.
Según Graphisoft, esta metodología puede facilitar la identificación de vulnerabilidades y la toma de decisiones durante la planeación de los proyectos.

La inversión preventiva también tendría beneficios económicos. De acuerdo con estimaciones del Banco Mundial, cada dólar invertido en infraestructura más resiliente en países de ingresos bajos y medios puede generar cuatro dólares en beneficios, principalmente por la reducción de daños y de interrupciones ocasionadas por desastres.
El reto para Colombia es incorporar los riesgos climáticos desde las primeras etapas de los proyectos, con decisiones ajustadas a las condiciones de cada territorio, para reducir las pérdidas económicas y proteger a las comunidades.
