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¿Cuánto creció la economía en el primer trimestre de este año? Estas son las apuestas

La cifra de crecimiento del primer trimestre de este año podría ser muy significativa. Duque se le anticipó al Dane –que revelará el dato el lunes– y le apuesta al 7 por ciento. Sin embargo, el impacto de la inflación y la incertidumbre política amenazan esta dinámica, mientras en el mundo se mantiene la expectativa alrededor de una recesión.


Hace un par de meses, antes de conocerse el dato de crecimiento del año pasado, el presidente Iván Duque, en vísperas del anuncio del Dane, reveló el cálculo del Gobierno, el cual ubicaba esta cifra por encima del 10 por ciento. Lo hizo en una gira por Europa.

Ahora, desde Estados Unidos, repitió la escena, pero esta vez fue sobre la dinámica que tuvo la economía en los primeros tres meses de este año, dato que revelará el próximo lunes el Dane.

“Conversamos con directivos de @CA-CIB, a quienes les manifestamos por qué este es el momento correcto para invertir en Colombia, un país que creció en 2021, 10,6 % y tiene una expectativa para el primer trimestre de 2022 que sería de 7 %, el más alto del siglo”, manifestó el jefe de Estado en un tuit.

Las cifras del Índice de Seguimiento a la Economía (ISE) del Dane muestran que enero y febrero mantuvieron el viento de cola y la inercia que registró la economía el año pasado, cuando el país alcanzó un crecimiento de doble dígito, el mayor en su historia.

En febrero, el ISE creció 8,1 por ciento frente al mismo mes del año pasado, mientras en enero, la cifra fue de 7,7 por ciento al compararse con igual mes de 2021. Durante estos dos meses, la dinámica estuvo impulsada por servicios, comercio, transporte, alojamiento y entretenimiento, entre otros sectores.

“Tanto enero como febrero del presente año se caracterizaron por contar aún con efectos estadísticos de base favorables, puesto que hace un año, en 2021, nos encontrábamos en medio del segundo pico de contagios que se contrarrestó con medidas restrictivas como cierres y cuarentenas. Aun así, las estadísticas indican que la mayoría de las actividades productivas están con un valor agregado por encima de lo que se registraba justo antes de la llegada de la pandemia”, advierte un informe de Anif. Agrega que la variación de año corrido de esos dos meses fue de 7,9 por ciento.

Y, seguramente, marzo mantendrá esta tendencia y mostrará un trimestre muy dinámico. Los estimativos de algunas firmas, como Anif, ubican el crecimiento de los tres primeros meses del año dentro de los cálculos del presidente Duque, cerca del 7 por ciento, en un rango entre 6,8 y 7,3 por ciento. Pero otros van por encima. Por ejemplo, Credicorp y Corficolombiana anticipan que el crecimiento trimestral será de 7,5 por ciento, mientras para Bancolombia la cifra habría llegado a 8,3 por ciento frente al primer trimestre del año pasado.

“Es algo mayor a lo que esperábamos hace unos meses, en medio de un buen comportamiento de varios sectores de la economía donde creemos que se van a destacar los servicios en general con la continuidad de la reapertura de la actividad económica, las menores restricciones a la movilidad y una importante normalización de las actividades productivas. En particular, en construcción creemos que el mayor gasto público tendrá un efecto importante en la primera parte de este año”, dice Daniel Velandia, director ejecutivo de Investigaciones de Credicorp.

daniel velandia Director ejecutivo de Investigaciones,  Credicorp
Daniel Velandia, director ejecutivo de Investigaciones, Credicorp. - Foto: FOTO: archivo particular

El gasto de los hogares ha mantenido la tendencia, y las remesas han desempeñado un papel protagónico: en los tres primeros meses de este año llegaron a 2.045 millones de dólares al país, frente a los 1.949 millones que registró el año pasado. Y con un dólar al alza, estos recursos representan más ‘gasolina’ para el consumo.

Además, como señala José Ignacio López, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, ha habido una competencia intensa en el mercado de crédito que está fluyendo en los hogares y todavía no se siente el efecto pleno del aumento en las tasas, que viene haciendo el Banco de la República.

De otro lado, uno de los ejemplos de lo que pasó en el primer trimestre lo dio Bancolombia. Al publicar sus resultados de este periodo, la entidad financiera informó que alcanzó los 142 billones de pesos en cartera comercial, en compañías que, explicó, “por su impacto en la economía, apalancan el empleo y el desarrollo en las regiones”. Bancolombia, en materia de infraestructura, es uno de los socios principales para los proyectos 4G, con recursos para unos 1.700 kilómetros de concesiones viales.

josé ignacio lópez Director de Investigaciones Económicas, Corficolombiana
José Ignacio López, Director de Investigaciones Económicas, Corficolombiana - Foto: FOTO: Pedro baute

Este escenario llevaría a que, a final del año, el crecimiento del país esté por encima del 4,5 por ciento. Entidades como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han revisado al alza sus perspectivas para la economía colombiana en 2022. Por ejemplo, el FMI lo ubicó en 5,8 por ciento.

El panorama

Estas cifras de Colombia sorprenden porque en el mundo el discurso es de una posible recesión o una eventual estanflación –mayor inflación, sin crecimiento–. El panorama no está claro: a la incertidumbre que ha generado la invasión de Rusia a Ucrania, las tensiones geopolíticas entre países con modelos diferentes, los confinamientos en China para enfrentar nuevos brotes de covid, en una estrategia draconiana y criticada que tiene a media marcha al dragón, se le suma el crecimiento negativo de Estados Unidos en el primer trimestre de este año y la inflación desbordada en el planeta entero, para lo cual, además, los bancos centrales están poniendo el pie en el acelerador para aumentar tasas y lograr atajarla.

Colombia ha logrado sortear esta difícil y tensionante coyuntura. No solo porque no tiene una gran exposición comercial ni financiera a países como Rusia o Ucrania, sino porque se ha beneficiado del incremento en los precios de commodities, como petróleo, carbón o níquel, que le han ayudado a ajustar sus cuentas y a dinamizar su economía.

¿Hasta cuándo durará esta dinámica de la economía? Para Velandia, de Credicorp, este impulso va a durar todo este año. “En general los mayores efectos del precio del petróleo, del carbón, del níquel se ven reflejados durante varios trimestres en la economía. Entonces, eventualmente vamos a empezar una fase de desaceleración de la actividad económica, probablemente hacia final de este año, en algún punto del segundo semestre. Pero el impulso va a seguir siendo importante, por ese mayor ingreso nacional que le viene entrando al país y en general a la región, Latinoamérica, que ha tenido mejores crecimientos de los esperados en varios países y eso también ayuda a Colombia”, dice.

Por su parte, López, de Corficolombiana, considera que si empieza a nublarse el escenario global, eso, eventualmente nos va a afectar. “Aunque el primer semestre se ve bien, hay que empezar a encender las alarmas de cómo se ve el segundo semestre”, advierte. Y agrega que en la segunda mitad del año vamos a sentir esa desaceleración global que empezaría a afectar la remesas por la desaceleración en Estados Unidos y el aumento de las tasas, y el efecto de la inflación va a empezar a pasar cuenta de cobro a algunos tipos de consumo y en segmentos de la población. “El segundo semestre se ve más complejo y difícil. Debemos hacernos a la idea que estas tasas de crecimiento se van a ir enfriando rápidamente hacia el segundo semestre y el 2023 va a ser de crecimiento más moderado”, explica.

Además, si hay recesión, la demanda caerá y los precios de los commodities podrían ceder.

El país tiene un gran desafío, pues –como dice López– si no gestionan bien los riesgos que se van configurando e implementan malas ideas de política, en 2023 podría estar en riesgo de crecer menos. Uno de los escenarios que se abre es la posibilidad de que el crecimiento del año entrante apenas bordee cifras superiores al 2 por ciento.

Dos hechos van a pesar fuerte en el corto plazo. Uno, el desarrollo que tenga la inflación, que ya superó el 9 por ciento anual a abril, y que está llevando al Banco de la República a aumentar tasas que algunos consideran, pueden terminar el año en cerca de 8 por ciento.

Si bien el choque inflacionario ha favorecido al país en la medida en que los precios de commodities y productos básicos han aumentado y están al alza, en el país este choque obligará a los hogares a recomponer la estructura en el gasto que están haciendo. Esa situación afectará a algunos sectores en la medida en que los hogares tendrán que priorizar gastos como alimentos, vivienda, educación o servicios y al no tener recursos suficientes para otros gastos, podría impactarse la recuperación que se ha visto en sectores como servicios y entretenimiento.

Y el otro es la incertidumbre electoral. Para Velandia, puede afectar el crecimiento, “pero posiblemente no sea un tema del 2022. La inercia y el impulso que trae la economía va a continuar este año. Si se afecta o no el crecimiento me parece que va a ser un tema más del 2023, dependiendo del tipo de políticas que se implementen por parte del nuevo presidente, de su relación con el Congreso y no podemos olvidar que hay una situación social compleja”.

Como señala, independientemente de quién sea el presidente, uno de los factores más importantes para el crecimiento económico de mediano y largo plazo “son las reglas del juego claras y que no haya cambios radicales al modelo económico. Eso es fundamental. De lo contrario, podríamos ver un impacto negativo sobre la inversión privada en particular”, agrega Velandia.

Sin duda, la cifra de crecimiento del primer trimestre del año servirá para celebrar y destacar la dinámica de la economía. Pero si no hay ajustes frente a los nubarrones que vienen y el panorama se oscurece, las dificultades no tardarán en llegar.