Aunque aún no se conoce el crecimiento de la economía colombiana en 2025, la expectativa es que en 2026 el PIB muestre un comportamiento muy similar, ligeramente por debajo del 3 por ciento. En ese pronóstico, los analistas sopesaron los factores que determinarán la actividad productiva del país, entre ellos que se trata de un año electoral, con Mundial de fútbol —tradicional dinamizador del consumo— y con grandes cambios en el mercado laboral.
Una de las visiones más optimistas la tienen en la firma de consultoría Elemento Alpha, donde esperan que el PIB crezca este año 3,5 por ciento, apoyado en el impulso que el Gobierno dará al gasto durante el primer semestre, especialmente a través del aumento en las contrataciones. Asimismo, consideran que el sector de la diversión y el entretenimiento seguirá siendo determinante en la economía: solo los tres conciertos de Bad Bunny habrían generado para Medellín ingresos cercanos a 36 millones de dólares, a lo que se sumarán más presentaciones de artistas y el efecto dinamizador de la fiebre mundialista.

Otra es la idea de la consultora Sectorial, que tiene el pronóstico de crecimiento más bajo (2,1 por ciento). En su caso, considera que la ley de garantías, previa a las elecciones, va a disminuir la dinámica de la contratación. A ella se sumarán los impactos del alza del salario mínimo. Ambos factores afectan la confianza y la inversión. Además, ante las expectativas de mayor inflación, ven factible un nuevo ciclo de alzas de tasas de interés por parte del Banco de la República, lo que afectaría el consumo de los hogares, que hasta ahora ha sido el principal motor de crecimiento de Colombia.
¿Otra vez rajados?

En los últimos cinco años, el país perdió la calificación de grado de inversión otorgada por dos de las tres principales firmas evaluadoras del mundo —S&P y Fitch—, en un contexto marcado por mayores riesgos fiscales y los desafíos derivados de un mayor endeudamiento.
La tercera gran calificadora, Moody’s, por su parte, también ha ajustado gradualmente la nota de Colombia al compartir esas preocupaciones y actualmente mantiene al país en el escalón más bajo dentro de la categoría de grado de inversión.

Hay temor de que la tendencia hacia una menor calificación se materialice en 2026. En BTG Pactual consideran que probablemente Moody’s tome esa decisión, pero no creen que S&P y Fitch hagan más cambios, mientras que en la fiduciaria y comisionista Alianza creen que el disparador de una rebaja en la nota del país se daría si en las elecciones no hay un cambio de tendencia política en el gobierno.
“Dependerá de quién gane las elecciones y su propuesta de ajuste fiscal. Si no hay un plan creíble para retornar a una senda de sostenibilidad fiscal, el primero en reducir la calificación sería S&P en la medida en que mantiene un outlook negativo, lo cual podría suceder tan pronto como hacia mitad de año”, pronostican desde Credicorp Capital.
En general, a los analistas les preocupa el deterioro fiscal, con déficits elevados y una deuda en trayectoria ascendente, lo que no combina bien con un entorno de tasas de interés altas.
Este especial sobre expectativas de inversión se construyó a partir de una encuesta de Dinero, aplicada entre el 20 y el 28 de enero de 2026 y respondida por analistas de las siguientes firmas: Sectorial, BTG Pactual, Alianza, Credicorp, Aval Asset Management, Fénix Valor, Bancolombia, Positiva, BBVA, Elemento Alpha, Protección, Asobancaria, Banco de Bogotá, Corficolombiana, Acciones y Valores, Itaú, Davibank y Colfondos.
