El pasado 21 de junio, se registró la segunda vuelta de la elección presidencial, en la que Abelardo De La Espriella, de la derecha, resultó elegido nuevo presidente de Colombia por uno de los márgenes más estrechos de los procesos electorales para escoger jefe de Estado, con apenas algo más de 250.000 votos de diferencia, con los que derrotó a Iván Cepeda, el candidato oficialista del Pacto Histórico.
En materia económica, los mercados estuvieron a la expectativa e hicieron apuestas por el triunfo de De La Espriella, las cuales se vieron reflejadas en la dinámica de la valoración de la Bolsa de Valores de Colombia y en el comportamiento del dólar, ante la recuperación del peso.

“En Colombia, tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales, en la que resultó vencedora la opción con propuestas más favorables para el mercado, la tasa de cambio descendió de 3.711 pesos por dólar a 3.403 pesos por dólar durante las sesiones posteriores, que descontaron, como finalmente ocurrió, el triunfo de este candidato en la segunda vuelta. En este contexto, se espera que el peso mantenga su fortalecimiento y que la tasa de cambio continúe descendiendo hasta el soporte de 3.370 pesos por dólar. No obstante, estimamos que, incluso con este resultado electoral favorable para el mercado, dicho nivel se mantendría debido al reciente deterioro sociopolítico, que ralentizaría el crecimiento económico, a una oposición más consolidada que introduce incertidumbre sobre la gobernabilidad del nuevo presidente y a los ajustes fiscales que aún deberá realizar el nuevo Gobierno para que las finanzas públicas retomen una senda sostenible”, señaló un informe de Aval Casa de Bolsa.

En materia de acciones, aunque en mayo el índice MSCI Colcap —que refleja el comportamiento y la variación de precios de las acciones más líquidas y representativas en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC)— moderó su dinámica y se ubicó en niveles cercanos a los del mes anterior, al cerrar en 2.176 puntos (-0,1 por ciento) en un entorno de mayor volatilidad, su desempeño ha sido positivo en los últimos 12 meses, con una valorización superior al 35 por ciento.
Esta reacción se conoce como el trade electoral: una estrategia de inversión financiera que busca anticipar los resultados de unas elecciones, con base en los perfiles y propuestas de los candidatos y en la forma en que impactarán la economía y los precios de los activos. Es decir, los inversionistas compran o venden acciones con base en las probabilidades de victoria de un candidato específico para capturar ganancias durante el proceso electoral o después de él.
Según Corficolombiana, tras los resultados de la primera vuelta presidencial, el 1 de junio, los mercados registraron una reducción rápida de las primas de riesgo país y una reacción positiva, aunque más moderada, en el mercado accionario, en línea con el trade electoral que, a su juicio, se venía gestando desde principios de 2025.

De acuerdo con cálculos de la Bolsa de Valores de Colombia, de enero al 11 de junio de este año, Ecopetrol fue la acción que más se valorizó, con 51,6 %. Cibest registró un poco más de 22 %, mientras que ISA tuvo una valorización de 20,76 %.
Por el lado del dólar, el viernes pasado, cinco días después de las elecciones y tras la entrega oficial de las credenciales al presidente electo, Abelardo De La Espriella, y a su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE), el precio del dólar cerró la jornada con un alza de 15 pesos frente al cierre del jueves anterior. Durante la jornada del viernes, el precio del dólar experimentó un comportamiento mixto: el mínimo fue de 3.425 pesos, el máximo de 3.461,10 pesos y cerró en 3.451 pesos.
Por su parte, Corficolombiana hizo un análisis en el que advierte que la victoria de Abelardo De La Espriella confirmó el escenario que los mercados venían descontando durante las últimas semanas y terminó de consolidar el fortalecimiento del peso colombiano.

“La tasa de cambio abrió esta semana a la baja, alcanzando un mínimo de 3.385 pesos —su nivel más bajo desde febrero de 2020— y tras acumular una apreciación de 9,7 % desde mediados de mayo. Con ello, el peso se posicionó como la moneda de mejor desempeño entre los principales mercados emergentes, en contraste con una depreciación promedio de 1,6 % en las monedas latinoamericanas”, señala el informe.
Gran parte de esta apreciación estaba asociada a la expectativa de cambio político. Según Corficolombiana, el movimiento en el mercado cambiario local y la caída de 60 puntos básicos en el EMBI Colombia (el principal indicador de riesgo país), hoy en mínimos desde antes de la pandemia, reflejaron una compresión anticipada de la prima por riesgo político. “De hecho, agregó, encontramos una creciente correlación entre la probabilidad implícita de cambio y la apreciación del peso en las semanas previas a la segunda vuelta”.
De acuerdo con el análisis, también hay un efecto internacional que ha impulsado las monedas emergentes desde el año pasado. Explica que el elevado diferencial de tasas de interés de los bancos centrales frente a las economías desarrolladas ha mantenido atractivas las estrategias de carry trade, que buscan generar ganancias aprovechando la diferencia en las tasas de interés de los países, en un entorno de apetito global por riesgo. Sin embargo, reconoce que este impulso se ha moderado en las últimas semanas. “La expectativa de una Reserva Federal más restrictiva de lo previsto ha contribuido a la recuperación del dólar, lo que refuerza la excepcionalidad del desempeño reciente del peso colombiano frente a sus pares”, sostiene el informe, que en su análisis asegura que, en 2022, la desconfianza asociada al entorno político, castigó el peso colombiano en cerca del 30,2 % frente a sus pares latinoamericanos, una brecha que se cerró desde 2024. Hoy el dólar en Colombia debería estar casi 200 pesos más arriba, “muy cerca de nuestro escenario base de 3.600 pesos”.

Corficolombiana calcula que, una vez el mercado transite del trade electoral a los fundamentales, la tasa de cambio convergerá hacia niveles cercanos a 3.600 pesos. “A mediano plazo, estimamos que el precio del dólar en Colombia podría oscilar entre 3.100 y 4.100 pesos, dependiendo de la capacidad del nuevo Gobierno para realizar ajustes en la política económica. Una consolidación fiscal creíble, acompañada de la recuperación de la inversión y reactivación del sector minero-energético, llevaría la tasa de cambio hacia 3.100 pesos (…) En contraste, un escenario de baja gobernabilidad que implique inacción para avanzar en reformas fiscales y procrecimiento llevaría a un escenario más cercano al de Brasil, y la tasa de cambio convergería a 4.100 pesos”, concluye el informe.
