La administración de los recursos pensionales en Colombia enfrenta un nuevo cambio regulatorio. Con la expedición del Decreto 1490 de 2026, el Gobierno eliminó el límite global del 30 % que restringía las inversiones de los fondos de pensiones obligatorias en activos del exterior, lo que modifica el régimen establecido meses atrás por el Decreto 0369 de 2026.

La decisión vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre cómo deben administrarse los recursos destinados a financiar la vejez de millones de colombianos.

El cambio busca ampliar las alternativas de inversión disponibles para las administradoras, bajo criterios de rentabilidad, riesgo, liquidez y diversificación. Sin embargo, la eliminación del tope no significa que los fondos deban trasladar una mayor proporción de sus portafolios al extranjero ni que los afiliados vayan a obtener rendimientos superiores de manera automática.
Para analizar los alcances de la medida, SEMANA consultó a Camilo Gantiva, socio de Holland & Knight, quien explica qué cambia para la administración del ahorro pensional, cuáles son las ventajas de diversificar internacionalmente y qué mensaje envía esta modificación sobre la estabilidad de las reglas de inversión en Colombia.
SEMANA: ¿Qué cambia realmente en la administración de los recursos de los afiliados con la eliminación del límite global del 30 % para las inversiones en el exterior?
Camilo Gantiva (C. G.): Con el Decreto 1490 de 2026, los administradores de fondos de pensiones tendrán mayor flexibilidad para invertir los recursos de los afiliados en mercados internacionales. Esto no significa que necesariamente vayan a invertir más en el exterior, sino que podrán hacerlo cuando consideren que existen mejores oportunidades de rentabilidad o diversificación, siempre dentro de los deberes fiduciarios y de los criterios de riesgo establecidos por la regulación.
SEMANA: Desde el punto de vista financiero, ¿por qué limitar geográficamente las inversiones podía afectar la relación entre rentabilidad y riesgo de los portafolios?
C. G.: Una restricción geográfica obliga a concentrar una mayor parte de las inversiones en un solo mercado. Desde el punto de vista financiero, la diversificación es una de las herramientas más importantes para reducir riesgos.
Limitar la exposición a mercados internacionales puede hacer que los portafolios dependan más del comportamiento de la economía colombiana y, por tanto, sean más vulnerables a eventos locales. Tener acceso a diferentes mercados permite distribuir mejor las inversiones y reducir la dependencia de lo que ocurra en una sola economía.
SEMANA: ¿Una mayor posibilidad de invertir en mercados internacionales puede traducirse en mejores rentabilidades para los afiliados o sería equivocado interpretar la medida de esa manera?
C. G.: No necesariamente invertir en el exterior genera mayores rentabilidades. No obstante, sí otorga la posibilidad de diversificar el riesgo y aprovechar eventos que puedan generar mayores valorizaciones.
Esta semana, por ejemplo, el índice S&P 500 tocó un nuevo techo histórico de valorización. Eso quiere decir que los inversionistas que han invertido en este índice han logrado valorizaciones relevantes, con una exposición de riesgo que se considera conservadora, en la medida en que representa inversiones diversificadas en 500 de las principales compañías que cotizan en la bolsa de valores de Nueva York.
En conclusión, la posibilidad de invertir en el exterior genera la oportunidad de diversificar el riesgo y, eventualmente, aprovechar ventanas de oportunidad para obtener mayores valorizaciones puntuales.
SEMANA: ¿Qué ventajas concretas ofrece diversificar los recursos entre diferentes países, monedas, sectores y clases de activos frente a concentrar una mayor proporción del ahorro pensional en Colombia?
C. G.: La diversificación ayuda a reducir la dependencia de un solo país, una sola moneda o un único sector económico. Esto permite que un desempeño negativo en Colombia pueda ser compensado por mejores resultados en otros mercados.
Teniendo en cuenta que el desempeño de ciertas economías es cíclico, contar con una mayor exposición a activos internacionales y a otras monedas permite que el ahorro pensional no se vea necesariamente afectado por un ciclo recesivo local. Los recursos destinados a la vejez pueden distribuirse en inversiones que respondan a dinámicas económicas diferentes, que es justamente lo que se busca con una adecuada administración.
SEMANA: Hace apenas unos meses se había establecido el límite del 30 % y ahora se elimina. ¿Qué lectura hace de este cambio regulatorio en un periodo tan corto y qué efecto puede tener esa volatilidad normativa sobre las decisiones de inversión de largo plazo?
C. G.: Este cambio refleja una política que favorece la toma de decisiones por parte de expertos en la administración de los ahorros pensionales.
Colombia ha tenido un régimen de inversiones de los fondos de pensiones que reconoce que no es adecuado tener concentraciones excesivas en un solo emisor. Mediante el Decreto 0369 de 2026, el Gobierno anterior estableció un límite global a las inversiones en el exterior, lo cual resultó novedoso y limitaba la discrecionalidad para diversificar el riesgo y tomar decisiones que pudiesen generar un mayor rendimiento en favor de quienes están ahorrando para su pensión.
Con esta derogatoria se envía un mensaje positivo: se reitera que los administradores expertos de recursos pueden tomar mejores decisiones financieras que las establecidas normativamente mediante límites inamovibles. La inclusión de un límite global a las inversiones extranjeras fue criticada por ciertos sectores y esta derogatoria corrige esa restricción impuesta.

Un cambio que reabre el debate sobre el ahorro pensional
La eliminación del límite global del 30 % amplía el margen de actuación de las administradoras de fondos de pensiones y les permite evaluar oportunidades en mercados internacionales sin estar sujetas a ese tope agregado.

No obstante, el alcance de la medida dependerá de las decisiones que adopten los administradores, de las condiciones de los mercados y de la manera en que cada inversión se ajuste al perfil de riesgo y a los objetivos de los portafolios. Una mayor libertad para invertir no equivale, por sí sola, a una garantía de mejores resultados.
El cambio también pone de relieve la importancia de contar con reglas claras para la administración de recursos cuyo horizonte de inversión es de largo plazo. Las modificaciones regulatorias pueden ampliar las alternativas disponibles, pero su frecuencia y alcance también hacen relevante la discusión sobre la previsibilidad normativa y la autonomía técnica de quienes gestionan el ahorro de los afiliados.
La pregunta de fondo es cómo encontrar un equilibrio entre la supervisión del Estado y la capacidad de las administradoras para tomar decisiones de inversión con criterios profesionales. En un sistema pensional, ese equilibrio resulta determinante para gestionar los riesgos, aprovechar oportunidades y proteger los recursos destinados a financiar la jubilación.
