El sector automotor colombiano se prepara para un año clave en 2026, con expectativas de crecimiento y una electrificación que ya empieza a transformar la forma en que los colombianos conducen.
Según proyecciones del gremio automotor, el país podría ver un incremento de hasta el 10% en las ventas de vehículos nuevos, impulsado en buena parte por la acelerada adopción de tecnologías híbridas y eléctricas.
Después de un 2025 de expansión con crecimiento de ventas de alrededor del 30% en comparación con 2024, un año atípicamente bajo, la industria automotriz confía en que la transición hacia movilidad sostenible contribuirá a sostener el dinamismo del mercado en los próximos meses.
Uno de los factores que ha favorecido este impulso es la ampliación de beneficios a los vehículos electrificados, que en Colombia disfrutan de ventajas como la exención de restricciones de tránsito en las principales ciudades.

Estas políticas locales, que han eximido a los carros eléctricos de medidas como el pico y placa y, más recientemente, a los híbridos, han incentivado a consumidores a optar por modelos con tecnologías más limpias.
En la práctica, esto ha significado un crecimiento notable en la participación de vehículos híbridos y eléctricos en el parque automotor nacional.
De hecho, en el primer semestre de 2025 estos modelos ya representaban más de un 30% de todo el mercado automotor, lo que evidencia una preferencia creciente de los compradores por opciones con menor impacto ambiental.
Grandes marcas han empezado a responder a esta demanda. En 2025, varias firmas como Kia, Toyota y Renault se mantuvieron entre las de mayor volumen de matrículas, tanto en segmentos tradicionales como en sus versiones electrificadas.
A la par de la comercialización de estos vehículos, ha surgido un creciente ecosistema de infraestructura para soportar la movilidad eléctrica.
Desde aplicaciones que ayudan a conductores a localizar puntos de carga en tiempo real, hasta la inclusión de estaciones eléctricas en proyectos residenciales y centros comerciales, la red de recarga se expande rápidamente.
Además de la movilidad personal, las grandes urbes están avanzando en la transformación de sus flotas de transporte masivo.

Bogotá, Medellín y otras capitales han anunciado planes para sustituir vehículos de diésel por unidades eléctricas, lo que convierte a las tecnologías limpias no solo en una opción privada, sino en un componente clave de la agenda urbana y ambiental.
No obstante, el sector enfrenta desafíos. La asociación gremial destaca que persisten barreras como el costo de algunos modelos, el avance desigual de la infraestructura de carga en regiones alejadas y la necesidad de políticas públicas claras que fomenten de manera sostenida la adopción de tecnologías limpias.

También se discuten aspectos fiscales y regulatorios que podrían influir en la competitividad de los vehículos eléctricos e híbridos.
Algunos gremios presionan por la eliminación de medidas que encarecen el acceso del consumidor al mercado, como impuestos especiales o sistemas de chatarrización que no necesariamente incentivan la renovación hacia tecnologías menos contaminantes.

Con las elecciones presidenciales y legislativas, se agrega un elemento adicional de incertidumbre y expectativa en torno a las políticas de movilidad sostenible.
Las decisiones que tome el próximo gobierno en materia de incentivos fiscales, infraestructura y regulación sectorial serán determinantes para consolidar o frenar el crecimiento que hoy parece promisorio.










