Telecomunicaciones

Revolcón en telecomunicaciones, tras la entrada en operación de Tigo integrada a Movistar. ¿Qué implicaciones tiene en el mercado?

La integración de los dos operadores móviles no es la única movida en el sector. Comcel busca adquirir la red de fibra óptica de Azteca, empresa que atraviesa dificultades financieras.

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16 de octubre de 2026 a las 11:00 p. m.
Tigo anunció inversiones por $8,5 billones durante los próximos cuatro años, en una nueva etapa tras integrar sus operaciones con Movistar.
Tigo anunció inversiones por $8,5 billones durante los próximos cuatro años, en una nueva etapa tras integrar sus operaciones con Movistar. Foto: ADOBE STOCK

Después de más de dos años, tras el anuncio en julio de 2024 de un memorando de entendimiento entre Millicom y Telefónica para fusionar Colombia Telecomunicaciones (Coltel) y Tigo UNE, el pasado miércoles 14 de octubre se inició la nueva etapa de Tigo, ya integrada.

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Así, el mercado de las telecomunicaciones en Colombia se recompone, con dos grandes jugadores: Claro, que queda con el 53 por ciento de los accesos, y la nueva Tigo, con el 39 por ciento, sumando ambos el 92 por ciento de los accesos, según cálculos de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC).

Tigo invertirá 8,5 billones de pesos en los próximos cuatro años. La integración de sus operaciones con Movistar dará paso a una sola marca –Tigo– y a una empresa con mayor escala. Estas inversiones de Tigo se suman a los 4,5 billones que pagó Millicom por la participación de EPM en Tigo UNE y las de Movistar y la Nación en Coltel.

“El escenario que se configura en Colombia no es distinto al que se está viendo en la mayoría de los países: una industria consolidada con dos jugadores principales, pero también con operadores periféricos. La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), en los condicionamientos de la transacción, se encargó de que los jugadores más pequeños, los operadores móviles virtuales y quienes utilizan nuestras redes para hacer roaming nacional tengan condiciones favorables”, señaló Carlos Blanco, presidente de Tigo Colombia.

Pero esta no es la única operación en el mercado. También está la integración mediante la cual Comcel (Claro) busca adquirir a Azteca Comunicaciones, empresa que está en dificultades financieras, pero que tiene un activo muy valioso: 32.000 kilómetros de fibra óptica en el país, con presencia en 893 municipios. Y que, además, según la CRC, soporta los servicios de más de 250 pequeños proveedores del servicio de internet.

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Claro y la nueva Tigo concentrarían el 92 % de los accesos al mercado de telecomunicaciones en Colombia, según cálculos de la CRC. Foto: MEDIAIMAG - stock.adobe.com

La creciente concentración del mercado de las telecomunicaciones ha despertado preocupación en algunos sectores. En el Congreso avanza una propuesta de control político al MinTIC, la CRC y la SIC por el predominio de dos operadores, Claro y la nueva Tigo, así como por los riesgos de una eventual integración de Comcel con la infraestructura de Azteca.

Felipe Díaz, director ejecutivo de la CRC, reconoció que tras la integración de Tigo y Movistar no solo se generó un competidor con mucha mayor escala, sino también “un mercado más concentrado”.

Sin embargo, destacó que la integración tiene el potencial de generar eficiencias importantes que podrían beneficiar a los usuarios, traducirse en mayores inversiones y contribuir a mantener los precios bajos que se han registrado los últimos años en Colombia. “Además, que generan más alternativas de valor, porque lo que está pasando hoy es que el mercado está un poco detenido”, señaló Díaz.

Ante la posibilidad de que se genere un duopolio, Blanco considera que esa situación no es completamente cierta, porque existen otras ofertas en el mercado. “Ahora al operador que estaba solo en un sitio le va a llegar un competidor. ¿Qué hace? Mejora su red. Eso nos pasó en Guatemala. Éramos el operador grande y Claro compró a Telefónica. Claro empezó a instalar red y nosotros tuvimos que seguir invirtiendo. Nadie piensa que ahora la vida será más fácil porque quedamos dos empresas”, afirmó.

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Por su parte, Díaz, de la CRC, ante la teoría del duopolio, aseguró que la comisión tendrá que hacer una medición de la “rivalidad efectiva”, desde dos ópticas: por un lado, la demanda y, por otro, la oferta. Desde la demanda, anunció medidas que se reflejarán en su agenda regulatoria el próximo año, pues “los usuarios no pueden seguir secuestrados y retenidos”.

Y, por otro lado, la oferta, “donde tenemos que garantizar mejores condiciones, tanto para el acceso a redes mayoristas como a la infraestructura existente. Esta debe utilizarse de la forma más eficiente posible”.

Pero más allá de reconocer la mayor concentración del mercado, la pregunta es si promueve o afecta la competencia. “El líder del mercado (Claro) tendrá en Tigo un competidor más fuerte y con mayor capacidad para disputarle clientes. Antes de la transacción, los demás operadores no tenían las mismas condiciones para enfrentar a Claro. Adicionalmente, la vigilancia de la SIC y el control previo de la CRC podrán favorecer la competencia y permitir que WOM y los operadores móviles virtuales (OMV) sigan compitiendo y ejerciendo presión sobre los dos grandes operadores”, dijo Jorge de los Ríos, socio de la firma Posse Herrera Ruiz.

De acuerdo con este abogado, de no haberse dado la integración, el mercado habría mantenido una estructura con un líder casi absoluto, como lo era Claro, dificultando con ello que se den condiciones efectivas de libre competencia.

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Carlos Blanco, presidente de Tigo Colombia. Foto: JUAN CARLOS SIERRA-SEMANA

A su vez, Lorenzo Villegas-Carrasquilla, socio de Serrano Martínez CMA, afirmó que, en sentido estricto, no se genera un duopolio, porque siguen existiendo cuatro operadores con red y varios OMV. “Lo determinante no es el número de operadores, sino que ninguno de los demás parecería tener escala para alterar las decisiones de los dos primeros”, aclaró.

Consideró, además, que si la integración no se hubiera dado, probablemente se habría generado el deterioro de uno de los operadores. “La desaparición de uno de los grandes habría sido peor porque acercaba el mercado a un monopolio. Vale la pena agregar que desde 2023 Tigo y Movistar ya compartían red de acceso, así que la rivalidad entre ambos venía atenuada”.

Una de las dudas es si jugadores como WOM o los OMV serán capaces de “disciplinar” el mercado, con una participación que no alcanza al doble dígito.

Díaz resaltó que, en mercados como México y Reino Unido, son los OMV los principales agentes que permiten rivalidad en el sector. “Además, tuvimos en este trimestre un incremento de 50.000 usuarios positivos para WOM, lo cual nos revela que las medidas que se están tomando en el mercado mayorista, si bien no garantizan que en este momento tenga la capacidad total de disciplinar, sí lo están fortaleciendo”.

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Para él, una de las preocupaciones es que se den efectos coordinados de dos agentes simétricos, que tengan la misma voluntad. “¿Y esa voluntad cuál sería? Pues precisamente que ellos, los más grandes, disciplinen a los agentes con menor participación en el mercado. Ahí hemos venido estableciendo medidas de monitoreo y revisión para que el regulador no tenga que esperar uno o dos años antes de tomar decisiones”, indicó el director ejecutivo de la CRC.

De los Ríos consideró que el principal riesgo está en los posibles efectos coordinados. “Al concentrarse cerca del 90 por ciento del mercado móvil en dos grandes operadores, podrían reducirse los incentivos para competir agresivamente en precios, especialmente si WOM y los operadores móviles virtuales no logran ejercer suficiente presión competitiva. El rol de la SIC y la CRC es determinante”.

Y el experto añadió que los condicionamientos son un primer paso para preservar la competencia, sobre todo frente a WOM y los OMV, pero no necesariamente significan que se haya nivelado la cancha. “Habrá que evaluar si las medidas son suficientes durante todo el proceso de integración y, sobre todo, qué sucede cuando pierdan vigencia”.

Aunque el Observatorio de Rivalidad Competitiva propuesto por la CRC seguirá precios efectivos, descuentos y posibles trayectorias paralelas entre Comcel y Tigo-Movistar, como explica Villegas-Carrasquilla, “debe tener detonantes y plazos de actuación, porque hoy produce reportes, no decisiones”.

El otro debate que se abrió es qué va a pasar con la posición de dominio de Claro, al originarse, con la integración, un jugador similar. Para Villegas-Carrasquilla, debe actualizarse con evidencia, y no eliminarse automáticamente porque aparezca un rival grande. Díaz, desde la CRC, cree que la integración por sí misma no basta para levantar o eliminar la dominancia.

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Felipe Díaz, director ejecutivo de la CRC. Foto: Alejandro Acosta

De otro lado, la integración de Comcel y Azteca evidencia que Colombia hoy no tiene una red redundante en algunos lugares y se podrían reducir los márgenes de otros jugadores. Como señaló Blanco: “Estamos a favor de que alguien rescate a Azteca, que está en un proceso de reorganización, pero con salvaguardas de competencia. Así como a nosotros nos impusieron condicionamientos, deberían imponérselos a quien compre Azteca, cuando se apruebe la operación”, concluye.

Para Díaz, controlar el transporte equivale a tener el dominio sobre un insumo esencial que los operadores necesitan para competir. “Esa es nuestra preocupación principal”; al mismo tiempo, reafirmó que “es innegable que Azteca debe salvarse”.

El panorama del sector cambia y los usuarios están atentos a la vigilancia y acciones de las autoridades en este nuevo escenario.