Hace algunas horas, el presidente Gustavo Petro, en medio de una alocución presidencial en Cartagena, anunció cuál sería el incremento del salario mínimo para el 2026 y el nuevo valor que devengarían entre 2 y 3 millones de trabajadores que se ven impactados por esta cifra.
El salario mínimo aumentó un $ 1.746.882, lo que significa un incremento de 23,7 % frente al salario del 2025, que fue de $ 1.423.500.
Con el incremento, se desató una polémica por cuenta de las reacciones de empresarios y trabajadores. De un lado, los gremios indicaron que esta propuesta afectaría fuertemente a la economía. Por otro lado, los trabajadores aseguraron que se encontraban celebrando, por el aumento real, más elevado en la última década.

El incremento del salario mínimo también impacta otros rubros de manera directa. Uno de ellos es el salario integral, que es una especie de salario que devengan ciertos trabajadores.
Este incluye de forma anticipada la mayoría de las prestaciones sociales, como primas, cesantías, intereses de cesantías y recargos por trabajo suplementario o dominical.
El Código Sustantivo del Trabajo precisa que este salario también se ve afectado con el incremento, pues en la normativa se indica lo siguiente:
“En ningún caso el salario integral podrá ser inferior al monto de diez (10) salarios mínimos legales mensuales, más el factor prestacional correspondiente a la empresa que no podrá ser inferior al treinta por ciento (30 %) de dicha cuantía. El monto del factor prestacional quedará exento del pago de retención en la fuente y de impuestos”, indica.

Teniendo en cuenta esta normativa, se puede hacer el cálculo de cuánto quedará el salario integral para 2026, que sería de $ 22.709.466.
Esto significa que sería un aumento de $ 4.203.966, pues para 2025 el salario integral aumento cerca de $ 18.505.500.

Es importante tener en cuenta que este salario trae varios beneficios tanto para el empleador como para el empleado. Entre ellos, está el hecho de que simplifica el cálculo de las cargas sociales y parafiscales, lo que puede resultar en una administración más eficiente del talento humano y bajar así los costos administrativos asociados.

