Economía

Salario mínimo de 2026: “Es pan para hoy y hambre para mañana”

No cesa la controversia por el alza salarial decretada por el presidente Gustavo Petro.

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30 de diciembre de 2025, 3:15 a. m.
Antonella Petro, hija del presidente, Gustavo Petro (en el centro), y Antonio Sanguino, ministro de Trabajo, en Cartagena, el 29 de diciembre de 2025.
Antonella Petro, hija del presidente, Gustavo Petro (en el centro), y Antonio Sanguino, ministro de Trabajo, en Cartagena, el 29 de diciembre de 2025. Foto: Ovidio González - Presidencia de Colombia

El presidente Gustavo Petro anunció este lunes un aumento histórico del 23,7 % para el salario mínimo en 2026, el mayor de este siglo.

El Gobierno sostiene que pretende mejorar la calidad de vida de los colombianos mientras enfrenta un aluvión de críticas del sector empresarial, que califica la medida de insostenible.

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Es el mayor aumento salarial de los últimos 25 años. El anterior más alto se registró en 2023 (16 %).

“Con estas medidas pensamos disminuir la desigualdad”, aunque “va a haber una presión sobre los precios”, dijo Petro en una alocución junto al ministro de Trabajo, Antonio Sanguino.

Con el aumento del 23,7 % y el subsidio para el transporte, el salario mensual trepará de 1.623.500 (422,2 dólares) a dos millones de pesos colombianos (520,2 dólares), cuando restan pocos meses para que se lleven a cabo las elecciones presidenciales de 2026.

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Economistas advierten que el aumento podría tener impactos negativos sobre la inflación, la informalidad y el costo de vida, en alza en el país.

“Un aumento muy por encima de la inflación es un empujón que no es duradero porque se transmite en más inflación (…) con un efecto macroeconómico que desestabilizaría la economía colombiana”, dijo Jorge Restrepo, profesor de economía de la Universidad Javeriana.

En Colombia se estima una inflación en torno al 4 % para el año entrante, según el Banco de la República (central). Cerca del 50 % de los trabajadores colombianos, que en su mayoría tienen empleos informales, no llegan a ganar un salario mínimo, según cifras del departamento de estadística estatal Dane.

Fabio Arias, presidente del sindicato Central Unitaria de Trabajadores —uno de los más grandes de Colombia—, acusó a los empresarios de lamentar que “al pueblo trabajador le pueda llegar a ir bien”.

El incremento acumulado del salario mínimo bajo el mandato de Petro en los últimos tres años fue del 42,4 %, según el Ministerio de Hacienda. La economía nacional supera las proyecciones de los analistas, que esperan una subida en el PIB de entre el 2,6 % y el 2,7 % hacia final de año.

La semana pasada, Petro declaró estado de emergencia económica por 30 días ante una “inminente crisis fiscal”, tras llamados de atención de organismos internacionales al Ejecutivo por la salud fiscal del país.

Uno de los sectores más críticos del incremento fue Fenalco, que emitió un duro pronunciamiento.

El comunicado íntegro de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco):

COMO LO AFIRMÓ FENALCO, LA MESA DE CONCERTACIÓN FUE UNA FARSA. EL INCREMENTO ES IRRESPONSABLE Y POPULISTA DE CARA A LAS ELECCIONES DEL 2026

* El anuncio del incremento del salario mínimo es desproporcionado, demuestra que la decisión fue anticipada, unilateral y abiertamente populista.


* Fenalco rechaza de manera categórica una decisión que considera irresponsable, desproporcionada y contraria a la realidad económica del país, más aún cuando el propio Gobierno ha decretado una emergencia económica.


* Las improvisaciones del Gobierno no las paga el Estado, las paga el pueblo con desempleo, informalidad y carestía.


* Se crea una ilusión de mayor ingreso nominal para los trabajadores, pero se oculta el impacto real, un aumento generalizado del costo de vida con un fuerte impacto inflacionario.


* Con un aumento del 23 %, un empleador deberá asumir más de 3.000.000 de pesos mensuales por trabajador en obligaciones salariales, parafiscales y prestacionales. La informalidad seguirá creciendo.


* El incremento del salario mínimo presionará el gasto público al elevar la nómina estatal y limitará el margen del Banco de la República para reducir las tasas de interés, afectando la inversión, el crédito y el crecimiento económico.


* Es un ataque directo al empresariado y las más perjudicadas serán las micro, pequeñas y medianas empresas.


* La decisión ya estaba tomada con enfoque populista y la mesa no era un espacio de construcción, sino de validación de procedimiento político.


* El tiempo nos ha dado la razón; subir el salario desproporcionadamente sin tener en cuenta las variables técnicas y económicas es “pan para hoy y hambre para mañana”. Serán los mismos trabajadores y la ciudadanía en general los más perjudicados al perderse muchas plazas de trabajo.


Tal como lo advirtió Fenalco al decidir no participar en la Mesa de Concertación Salarial, el Gobierno Nacional confirma hoy que nunca existió una discusión real, ni una voluntad genuina de concertación. El anuncio de incremento del salario mínimo en 23 % demuestra que la decisión fue anticipada, unilateral y abiertamente populista. “La Mesa fue una farsa y una burla institucional para el sector productivo del país”, así lo aseguró Jaime Alberto Cabal, presidente del gremio de los comerciantes.

“Lo que se presentó en Colombia no fue un acuerdo tripartito, sino una puesta en escena, en la cual desde el inicio se sabía que no se tendrían en cuenta las variables técnicas, económicas ni de productividad, y que la decisión ya estaba tomada”, agregó el dirigente gremial.

En este contexto, Fenalco rechaza de manera categórica una decisión que considera irresponsable, desproporcionada y contraria a la realidad económica del país, más aún cuando el propio Gobierno ha decretado una emergencia económica. La contradicción es insostenible. No se puede declarar una crisis excepcional y, al mismo tiempo, imponer un aumento del 23 %, que golpea directamente al empleo formal y asfixia al sector productivo.

“El tiempo nos ha dado la razón. Imponer un aumento de esta magnitud, ignorando las variables técnicas y la productividad, es pan para hoy y hambre para mañana. Las improvisaciones del Gobierno no las paga el Estado, las paga el pueblo con desempleo, informalidad y carestía”, advirtió Cabal.

Fenalco alertó que este incremento carece de sustento técnico y resulta especialmente grave en una economía altamente indexada al salario mínimo, donde una amplia gama de bienes, servicios, tarifas y contratos ajustan automáticamente sus precios con base en este indicador.

“Se crea una ilusión de mayor ingreso nominal para los trabajadores, pero se oculta el impacto real, un aumento generalizado del costo de vida. Los precios reaccionan de inmediato, el poder adquisitivo se erosiona y los hogares, particularmente los más vulnerables, terminan en peores condiciones”, explicó.

El impacto sobre las empresas será devastador, en especial para las micro, pequeñas y medianas empresas, que representan el 97 % del tejido empresarial colombiano. De acuerdo con la estimación de costos laborales proyectados para 2026, con un aumento del 23 %, un empleador deberá asumir aproximadamente 3.000.000 de pesos mensuales por trabajador en obligaciones salariales, parafiscales y prestacionales.

El gremio también advirtió sobre las consecuencias macroeconómicas de la medida. El incremento del salario mínimo presionará el gasto público al elevar la nómina estatal y limitará el margen del Banco de la República para reducir las tasas de interés, afectando la inversión, el crédito y el crecimiento económico.

“Este golpe, sumado a los mayores costos derivados de la reforma laboral, pone en jaque la supervivencia de miles de empresas. Muchas no resistirán esta combinación de decisiones y el resultado será inevitable; menos empleo, más informalidad y el cierre de empresas en todo el país”, concluyó Cabal sanamente.


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