El aumento del salario mínimo en Colombia para 2026, que fue del 23,7 %, no solo impactó a las empresas y al mercado laboral formal, también reconfiguró el presupuesto de miles de hogares que dependen del trabajo doméstico para sostener su dinámica diaria. Hoy, contratar una empleada de tiempo completo representa un desafío económico que muchas familias no habían previsto.
De acuerdo con un análisis de la plataforma Symplifica, especializada en gestión y formalización laboral en el hogar, el costo total de una trabajadora doméstica de tiempo completo, incluyendo salario, auxilio de transporte, seguridad social y prestaciones, asciende este año a $ 2.876.066 mensuales. Una cifra que, para muchas familias de clase media, resulta difícil de asumir de forma sostenida.

La situación se agrava con la consolidación de la reducción de la jornada laboral, que fija el máximo semanal en 44 horas. Este nuevo escenario ha generado incertidumbre, especialmente en hogares que temen tener que prescindir del servicio doméstico ante el aumento de los costos.
Sin embargo, el análisis plantea que despedir no es la única salida. Según Symplifica, existen alternativas legales que permiten optimizar el presupuesto familiar sin afectar los derechos laborales ni retroceder en los avances de formalización que ha tenido el sector en los últimos años.

“En Symplifica hemos evidenciado de manera cercana la preocupación de los hogares frente al aumento del salario mínimo. Por eso nos dimos a la tarea de plantear soluciones que beneficien a los empleadores y protejan a las trabajadoras”, explicó Salua García Fakih, CEO de la compañía.
Una de las primeras rutas propuestas consiste en reducir la contratación de cinco o seis días a cuatro días por semana. Aunque la diferencia en tiempo es de apenas ocho horas semanales, el impacto económico puede ser significativo. Esto se debe a que el quinto día no solo suma un salario adicional, sino que incrementa de manera considerable la carga prestacional.

En este esquema, si la trabajadora cuenta con Sisbén o es beneficiaria en salud, el empleador puede pagar la seguridad social por días, como lo permite el Decreto 1072 de 2015. Bajo estas condiciones, el ahorro mensual podría alcanzar hasta $1.100.000, sin incumplir la normativa vigente.
La segunda alternativa es un modelo conocido como job sharing, que consiste en contratar a dos trabajadoras por tres días a la semana cada una, en lugar de una sola de tiempo completo. Esta figura, ya utilizada en otros sectores, permite mantener cobertura completa de lunes a sábado, pero con un menor impacto financiero.

En este modelo, el empleador reduce costos en aportes a salud cuando las trabajadoras están afiliadas al Sisbén o como beneficiarias. Además, las trabajadoras reciben más dinero en efectivo, al no descontarse el 4 % correspondiente a salud. Según el ejercicio presentado, pagando el día a $ 80.000, el hogar podría ahorrar cerca de $ 246.291 mensuales, lo que representa casi $ 3 millones al año.
No obstante, la plataforma hace una advertencia clave: estas alternativas son más viables para nuevas contrataciones. La ley prohíbe reducir de forma unilateral el salario o el horario de una trabajadora activa, pues se considera una desmejora de sus condiciones laborales. En estos casos, solo es posible hacerlo mediante mutuo acuerdo o tras la terminación del contrato con la respectiva indemnización, según el artículo 64 del Código Sustantivo del Trabajo.










