Puede que el fenómeno de El Niño sea mucho más que sequía y escasez energética, como ahora subrayan algunos expertos, pero lo cierto es que uno de los efectos sensibles para los colombianos, en medio del evento climático que ya está presente, será el del aumento en las tarifas para el segundo semestre de este año, principalmente, en la región Caribe.
Según voceros de varias empresas distribuidoras de energía, parece inevitable que a los colombianos, la factura les llegue más costosa en agosto.
El promedio nacional sobrepasa los 957 pesos por kilovatio hora, y en el norte del país se están juntando algunas variables que, unidas, causan una presión mayor. Entre un precio alto de compra en la Bolsa, por parte de algunas comercializadoras, y el aumento en el consumo de los usuarios, por olas de calor que a veces representan temperaturas de 35 °C, con sensaciones térmicas de hasta 47 °C, El Niño podría hacer llorar a más de uno a la hora de pagar el servicio.
La vivencia de una usuaria de la ciudad de Cartagena, por ejemplo, es la muestra de lo que está sucediendo. La mujer contó que pagaba 630.000 pesos, con un uso restringido del aire acondicionado, a solo tres horas en la noche (de 11 a 1 de la mañana), cuando aún el calor era soportable. Pero ahora, requiere mantener el enfriamiento de la habitación hasta las 5 de la mañana, con lo cual, pasó de consumir 590 kilovatios a 834, lo que le multiplicó también los números en la cuenta a pagar: está llegando al millón de pesos.
El consumo de energía en la región, según recientes datos de Afinia, que presta el servicio en Bolívar, Córdoba, Cesar, Sucre y Magdalena, ha aumentado en un 11 %, cifra que está más allá del promedio nacional: 8,75 %. Así mismo también sube el costo de la factura.
Pero lo más complejo no es solo que la preciada fuente de uso cotidiano impacte el bolsillo de los hogares, sino que podría escasear en el país, según lo viene advirtiendo XM, operador del Sistema Interconectado Nacional, que habla de una operación cada con márgenes cada vez más estrechos, lo que se agrava con la presencia de El Niño, por lo que un desabastecimiento queda a merced de qué tan fuerte sea el fenómeno climático.

Casos Air-e y Afinia
La controversia en Colombia, en torno a las facturas de energía, ha sido mayúscula. El gobierno saliente, dentro de sus promesas, tuvo la de bajar las tarifas, que obedecen a una fórmula en la que se incluyen componentes como generación; transmisión; distribución; comercialización; restricciones del sistema, y pérdidas reconocidas (cuando se roban la energía, por ejemplo).
El decreto que pone un techo a la llamada bolsa de energía que es un mecanismo especulador, será acompañado de varios decretos adicionales con el fin de hacer cumplir el mandato constitucional en los servicios públicos
— Gustavo Petro (@petrogustavo) October 18, 2025
Las tarifas deben reflejar los costos del servicio. Punto. https://t.co/MABYNipoTj
En medio de la polémica, en particular alrededor de Air-e, empresa que terminó intervenida por el Estado ante su crisis financiera, fue precisamente la distribuidora que más bajó el costo unitario de la energía, según menciona José Camilo Manzur, presidente de Asocodis, gremio de empresas distribuidoras de energía eléctrica. “El comportamiento de las tarifas en los dos últimos años ha sido decreciente. El costo unitario disminuyó de manera importante. Por ejemplo, entre enero de 2024 y marzo de 2026, ese costo unitario promedio bajó en 32 % en Air-e; mientras que en Afinia la reducción fue de 8 %. Se debió al costo de la opción tarifaria (la deuda atrasada de los usuarios), que se venía incluyendo en las facturas, pasó de 265 a 12 pesos”.
Hay que recordar que Air-e presta el servicio en Atlántico, Magdalena y La Guajira.

Pero de aquí en adelante, según el directivo de Asocodis, las tarifas van a afectarse de nuevo. El nivel de exposición a Bolsa de las empresas, tendrá mucho que ver en el comportamiento que se verá en las facturas y en ese sentido, Air-e es un caso crítico. Según recordó Manzur, en enero esa empresa tuvo un nivel de exposición a Bolsa cercana al 70 %, y, además, en la medida en que aumente la demanda y las compañías tengan que salir a hacer esa compra adicional para suplir el incremento en el consumo, el costo de adquisición será mayor.
En relación con Afinia, de acuerdo con la declaración entregada a SEMANA, por Ricardo Arango, gerente de esta comercializadora, “no se puede olvidar que los precios de la energía se forman a partir de la energía disponible en un momento determinado y las expectativas que existan frente a la demanda que habrá”.
Las dos variables encajan para crear una tendencia al alza. “En estos momentos existe un déficit de energía en firme para poder satisfacer la demanda que se está presentando con el fenómeno de El Niño”, agrega Arango.
La expectativa es que, en agosto, se vea un incremento en la tarifa de energía más allá de los 1.000 pesos. “Preveemos que en el último trimestre del año continúe subiendo la demanda y habrá que comprar más energía en Bolsa”, manifestó Arango.
En el centro del país
Entre tanto, en el centro del país, donde habitualmente la energía ha sido más barata que en el Caribe, uno de los principales distribuidores y comercializadores es Enel, que cubre Bogotá y 110 municipios de Cundinamarca, sumando más de un millón de usuarios.
La empresa respondió que, “para agosto y los próximos meses el cálculo (en la tarifa) dependerá de la evolución mensual de varios componentes y de la liquidación oficial que realiza XM, que se publica el 10 de cada mes”.
Con respecto a la incidencia que podría tener el Fenómeno de El Niño en los próximos meses, los voceros de Enel expresan que, sin duda, representa un desafío para el sistema energético. “Las altas temperaturas incrementan la demanda de electricidad y pueden afectar la disponibilidad del recurso hídrico para la generación. En este contexto, la preparación y el uso responsable de la energía adquieren un papel fundamental”. En otras palabras, más vale entrar en la ola del uso eficiente de la energía, tanto en hogares como en empresas. La consigna debe ser: a apagar la luz conscientemente para ayudar a que la energía no se vaya.
