SEMANA: ¿Cómo llegó a usted el proyecto de Doc?
Stephanie Cayo: Llegó en un momento en el que había parado; llevaba casi dos años de paro como actriz. Había estado escribiendo, estaba desarrollando una serie que ya terminé, una comedia y una película. Tuve mucho tiempo para escribir, para viajar, para mi vida; me ayudó mucho a la historia. En cada episodio de la serie se tratan dos casos sobre una enfermedad, o un problema o un secreto familiar. Toda esta sensibilidad y toda esta vulnerabilidad pedía mucho de mi propia vulnerabilidad y me ayudó mucho a salir del lugar en el que me encontraba en ese momento.

SEMANA: ¿Qué representa para usted grabar esta serie en Colombia y la inclusión de talento colombiano?
S.C.: Lo mío con Colombia es una historia de amor interminable, infinita, para toda la vida, porque llegué a los 18 años e inmediatamente me hicieron sentir como en casa. La gente en Perú quizás es un poquito más seca, y acá son muy querendones, muy cariñosos. Nosotros también somos cariñosos, pero vamos con miedo, un poco más quizás. Acá es todo mucho más así, sobre todo en la costa, donde me tocó grabar mucho. Yo caminaba y me agarraban por la calle, me apachurraban. Le tengo un amor enorme. Acá me siento feliz, como en casa.
SEMANA: Usted, además de actriz y modelo, también es cantante. ¿De dónde viene esa pasión por el jazz?
S.C.: De mi padre. Era un melómano maravilloso, tenía cientos de vinilos; yo heredé bastantes de ellos. Desde pequeña, cuando llegaba del colegio, había música en la casa. Veíamos siempre a mi padre bailando con mi madre en la sala, en el comedor; era algo muy de ellos. Mi padre era militar, coronel de la Fuerza Aérea; tenía mucho arte y la manera en la que más lo disfrutaba o mostraba era con la música, bailando o cantando, y, como tenía muy mala voz, hacía que nosotras cantáramos. Yo tenía una canción favorita con él, Contigo en la distancia de Christina Aguilera, y él siempre quería que se la cantara.

SEMANA: ¿Planea volver a lanzar algún sencillo musical?
S.C.: Ya entendí que lo mío con la música es un amor para toda la vida, pero no es un amor del cual yo quiera vivir. No quiero vivir de ese amor, quiero disfrutar ese amor. Me dan mucho susto los auditorios enormes, los escenarios; los conciertos de 40.000 personas me aterran. Mis hermanas llenaban estadios de 30.000 personas cuando hicieron Torbellino. El grupo fue muy famoso, yo era pequeña, a veces mi madre las acompañaba; yo iba y me daba terror. Los sitios con mucha gente me abruman, no puedo ir a discotecas. Sitios cerrados no me gustan, nunca me han gustado.
SEMANA: Hablando de sus hermanos, cuéntenos sobre el proyecto artístico familiar que lideran.
S.C.: Es un proyecto familiar artístico y cultural con vocación de acompañar y crear ese camino. Eso lo iniciaron mis hermanos. Mi hermana empezó la escuela matriz hace 27 años, que se llamaba Estudio Perú, pero ahora se llama Reborn. Yo empecé bailando en la escuela de mi hermana a los 9 años y ahora estamos preparando a los chicos que ya salieron del colegio, que no tienen nada que hacer, no saben qué hacer. Son chicos muy conscientes porque no quieren gastarse el dinero de sus padres en una carrera de la que no están seguros. Con muchas más herramientas, realmente no solamente es una gran inversión, es una gran parte del camino, una parte muy bonita del camino.

SEMANA: Usted ha tenido la fortuna de trabajar con grandes actores de Hollywood. ¿Cómo fue hacerlo con Mel Gibson?
S.C.: Mel es muy querido; tengo la suerte de llamarlo amigo hasta el día de hoy. Estuve en Roma hace poco viendo la filmación de la segunda parte de La resurrección de Cristo. Es un tipo que ha pasado por mucho, que ha aprendido mucho, que sabe mucho y que sigue fiel a lo que él quiere contar, a su mensaje, a lo que él cree que es lo que ha venido a hacer a esta vida con su arte y con su punto de vista.
SEMANA: ¿Cuál es la característica que más le gusta de su personalidad?
S.C.: No quiero sonar pretenciosa, pero la característica que más me gusta de mi personalidad quizás es verle el lado positivo a todo. No es que sea sobreoptimista porque no lo soy; de hecho, soy bastante aterrizada y realista. Me gusta encontrarle la belleza a todo y, además de la belleza, creo que tiene que ver con la profundidad de las cosas. Ese lado bueno para mí es como el lado más profundo o el significado más profundo de las cosas. Disfruto ese rasgo de mi personalidad porque me lleva a escribir, a tener curiosidad siempre, me hace más sensible ante el mundo.

SEMANA: ¿Qué la hace vulnerable en el mundo?
S.C.: He aprendido mucho estos últimos años a estar más en contacto con mi vulnerabilidad, porque, como buena Aries, pongo la fuerza por delante siempre. No me quedo en el pasado, no me quedo atrás; por más que sea muy nostálgica, como buena limeña, voy avanzando. Lo que he aprendido últimamente con la madurez es a no poner siempre la fuerza por delante y a estar más en contacto con esas partes más sensibles.
SEMANA: ¿Se ha buscado en Google recientemente?
S.C.: No es que me haya buscado, sino que mis amigas me envían todo. Ya les pedí que me dejen de enviar cosas, porque nos morimos de la risa, no te puedes creer el bullying que me hacen. Tenemos una relación en que nos hacemos bullying mutuamente. Lo último que me enviaron fue un tiktok de un chico peruano comentando acerca de mi situación amorosa.

SEMANA: Sobre su situación amorosa, se ha dicho que está saliendo con Alejandro Sanz. ¿Es verdad?
S.C.: Le ha gustado mucho la serie, eso es lo que puedo decir al respecto.
SEMANA: ¿Cómo sobrelleva la fama?
S.C.: Nunca le he dado mucha importancia. A los 9 años salía del estudio de grabación de mi primera serie de niños y había otros niños esperándome, y me sentía muy rara porque siempre decía: “No soy tanto”. A mí me gusta caminar, salir en ropa de hacer ejercicio. No es que me tenga que estar arreglando todo el tiempo, me hago fotos con los que quiera.

SEMANA: ¿Alguna vez le ha pasado algo extraño con un fan?
S.C.: Sí, tengo que tener mucho cuidado con algunos hombres. Yo sé cuando un fan tiene buenas intenciones y sé cuando hay algo que no está bien y me alejo inmediatamente. Nunca estoy sola, gracias a Dios siempre estoy acompañada. No me gusta salir sola, no me gusta caminar sola, pero me gusta caminar con las personas que tengo alrededor.
SEMANA: Háblenos sobre su faceta desconocida.
S.C.: Yo amo a la Virgen María en todos sus nombres y en todos sus lugares y ciudades. Me encanta lo que representa y lo que yo siento. Siempre fui a misa desde muy pequeña, mi hermana me llevaba. Crecí en un colegio militar, y la religión no era lo más importante, pero para mí siempre fue muy importante y para mi familia. Me crié bajo la religión católica y soy muy creyente; sin embargo, estoy muy conectada más que todo a la Virgen y a la naturaleza. No le tiene que hacer sentido a todo el mundo, no soy tan rígida con la forma. Amo las iglesias y amo las personas que son muy creyentes, porque siento que hay algo muy especial en la mirada y en el sentir, hay algo diferente cuando tienes esa sensibilidad.

SEMANA: ¿Qué proyectos vienen para el futuro?
S.C.: Por el momento, sigo con la segunda temporada de Doc y escribiendo mi poemario; espero que se pueda publicar en Colombia. Me encantaría que fuera acá, porque Colombia siempre me inspira.
