Andrea Guzmán, la exitosa actriz colombiana con una trayectoria de 30 años en cine, televisión y teatro, y reconocida por roles en Pedro, el escamoso y Rigo, irrumpió este 2026 con su nueva apuesta en la industria gastronómica con Guzto Fusión Colombiana. Ubicado en el segundo piso del Complejo Cabaret en Chapinero, Bogotá, este lanzamiento llega en un momento clave: el teatro colombiano vive un auge de oferta pese a retos económicos y tecnológicos, y Guzmán encarna la resiliencia de la multifacética artista. SEMANA conversó con ella.
La pasión de Guzmán por la cocina se remonta a su infancia, que luego se vio potenciada tras su paso por MasterChef Celebrity. “Realmente siempre me ha gustado la cocina. MasterChef influyó para tener un acercamiento desde otro lugar, con conocimiento y una admiración enorme por la gente que trabaja en la cocina, porque cuando estás sumergido en ese universo, entiendes muchas cosas que desconoces si no estás ahí”, relata la actriz. Los aprendizajes y legados familiares ahora los aplica en Guzto, un restaurante que honra la comida colombiana, pero con un toque experimental.

Guzto no es su primer intento en la industria gastronómica. Antes ya había tenido una pizzería llamada Stars, “la pizza de las estrellas”, y hace tres años una cevichería. “Me considero emprendedora desde niña, siempre he buscado abrirme puertas aparte de mi trabajo como actriz. Todas estas experiencias enseñan mucho para hacerlo mejor la próxima vez”. El Complejo Cabaret, sueño de 15 años, ha sido impulsado por sus hermanos, entre quienes sobresale la también actriz Sandra Guzmán. El proyecto del complejo teatral contempla cuatro pisos, bar, coworking, estudio de grabación y galería, donde expone sus propias pinturas de 20 años de carrera plástica. “Allí se juntan sueños de los cuatro hermanos. Trabajar en equipo hace que sea más ambicioso”.
La carta de Guzto es un tributo emotivo. Platos como el pollo al chupe doña Efania, la posta cartagenera doña Elena y los buñuelos aborrajados doña Ofelia llevan nombres de mujeres y “grandes chefs” de su familia; platos que fueron diseñados junto al gastrónomo Eduardo Arboleda. “Son mujeres a las que no les damos título de chefs, pero lo son, con conocimiento increíble, recetas escondidas y toques secretos. Mucha gente en Colombia tiene esa mamá o tía que cocina delicioso”.

Otro pilar en su camino como empresaria ha sido su línea capilar, la cual nace con un objetivo claro: “Es empoderamiento. Y abrazo a las mujeres que tenemos cabello crespo en Colombia, porque sé qué significa eso. Como actriz, tuve que pelear por personajes con crespos. Por eso mi línea manda un mensaje de empoderamiento, de aceptación de esto soy, me quiero, acepto y llevo con orgullo mi pelo”.
Con 30 años de carrera, Guzmán atesora personajes que ha llegado a interpretar. Con emoción, Andrea recuerda, por ejemplo, a Girlesa Gómez de Urán en Rigo. “Mi personaje luchaba por sus sueños pese a obstáculos y a un marido que no la apoyaba, por eso tocó fibras en el público femenino”.

También recuerda su papel en Pedro, el escamoso, hace 25 años, una etapa en la que su salud se vio afectada. “En una escena me vi una bola en el cuello. Un médico me dijo que no era nada, pero creció. Como actriz no podía vivir con eso. Luego una biopsia mostró células cancerígenas y recomendaron sacar la tiroides”. Guzmán relata que luego de la operación tuvo que aprender a vivir sin esa glándula. “Al principio fue difícil adaptarme a vivir con un medicamento de por vida y encontrar la dosis adecuada. No es un proceso lineal; depende de las emociones y del trabajo. Afortunadamente, aprendí a regularme”.
Sin embargo, la actriz reconoce que con los años y la llegada de la perimenopausia la situación se ha vuelto más compleja. “Hay periodos difíciles sin saber si es la tiroides, las hormonas, la menopausia, el cansancio o es depresión. Hace dos años estuve mal: lloraba, estaba cansada, no me paraba de la cama. Me hice exámenes; al final me explanté mis prótesis y eso me ayudó”, cuenta.

Equilibrio familiar y propósito artístico
Madre de dos hijos con el italiano Paolo Miscio, con quien lleva más de 20 años de matrimonio, revela que en su relación es protagonista la complicidad. “No sé el secreto, pero nosotros nos reímos mucho; pasarla bien ayuda”. Tener rituales en la relación también ayuda: “Nos conocimos un 11 de agosto; entonces, todos los meses ese día competimos quién felicita primero al otro o salimos a comer. Nos respetamos nuestros espacios. Él apoya mi carrera, cuida a nuestras hijas cuando tengo que grabar. Nosotros somos un equipo”, puntualiza. Con mucha emoción asegura: “Son 25 años de un matrimonio muy lindo”.
Sobre su maternidad y sus hijas asegura que “para ellas es normal tener papás exitosos. Siento que mis hijas son muy independientes y tienen muy claro qué quieren hacer. Por ejemplo, mi hija de 12 años sí me ha manifestado que quiere ser actriz. Ella pinta todo el tiempo, está haciendo voces, imitando y actuando”, señala.
A modo de reflexión y luego de una carrera como actriz y empresaria exitosa, Andrea sigue defendiendo las artes vivas. “Definitivamente, la única opción es apostarle al arte, sobre todo al teatro, porque lo vivo y lo auténtico es el teatro, algo que la inteligencia artificial no reemplazará fácilmente”.

Guzmán es clara en su propósito como artista. “Crear, contar historias, arriesgarme y sumarme a seguir creando desde eso nuevo que nos está aportando la tecnología. Creo que es importante no decir: ‘Es que la inteligencia artificial y la tecnología están acabando con el arte’. Si nos quedamos en ese discurso, se nos va a bloquear la creatividad como artistas también”, reflexiona.
Finalmente, Andrea es clara en que el teatro está en uno de sus mejores momentos, con una vasta oferta de proyectos, y por eso hace una invitación a sus seguidores y a aquellos que ven en el arte una forma de vida. “Su ayuda nos permite seguir creando. Hay que seguir invirtiendo en el arte, en contar historias, en transmitir emociones, en que las personas salgan de sus pantallas y vivan las emociones que transmite el teatro. A eso le apostaré hasta que pueda”.
