SEMANA: Hay mucha expectativa por lo que pueda pasar en la cita del presidente Trump con el presidente Petro. ¿Usted recuerda una reunión tan esperada en la historia de las relaciones de ambos países?
Andrés Rugeles (A. R.): Se ha generado una sobreexpectativa de este encuentro en Washington, el cual tuvo que haberse producido desde hace mucho tiempo atrás y no ad portas del fin del actual gobierno colombiano. Ocurre de forma tardía. Es un encuentro relevante, pero no es el principio ni el fin de una relación de más de 200 años. Hay que ponerlo desde esa perspectiva. Esperamos que el presidente Petro entienda que en la diplomacia cada palabra y cada gesto cuentan. La tarea debe hacerse bien y en el momento oportuno, con preparación, estrategia y resultados. Lo otro es simplemente demagogia y “populismo internacional”.

SEMANA: ¿Por qué está sobredimensionada la reunión?
A. R.: Esta sobredimensión se origina en el marco de la operación de extracción de Maduro en Venezuela y la actual coyuntura electoral de Colombia, y tiene como epicentro el interés de algunos sectores nacionales en obtener réditos políticos de este encuentro para beneficiar la continuidad de un proyecto ideológico y el triunfo de su candidato.
Lo normal es que los jefes de Estado y sus cancilleres hablen regularmente, se reúnan y pongan en marcha una agenda constructiva que aborde cada uno de los temas de interés nacional y también solucionen cualquier diferencia bilateral que pueda existir. Lo excepcional es lo que ha ocurrido estos últimos tres años y medio: declaraciones fuera de tono al mejor estilo de Maduro, Castro y Ortega, desplantes, teléfonos rotos, mensajes en redes sociales a la madrugada. La política exterior debe ser ejercida con responsabilidad y estar al servicio de todo un país para su desarrollo y prosperidad.

SEMANA: ¿Sobre qué podría versar la conversación entre ambos mandatarios?
A. R.: Este encuentro debería estar dirigido a reencauzar las relaciones entre dos naciones amigas, que lograron construirlas estratégica y exitosamente durante décadas. El Plan Colombia, creado durante la administración del expresidente Pastrana, es el mejor ejemplo de ello. Debemos ser aliados para enfrenar los desafíos comunes del hemisferio.
En ese sentido, existen varios puntos que son muy importantes en la actualidad y requieren la cooperación entre Colombia y Estados Unidos: lucha contra con las drogas y el crimen organizado, cooperación judicial, seguridad fronteriza, migración, comercio e inversiones, Venezuela, entre otros.
SEMANA: En una reunión entre dos, cada quien obviamente tendrá unas metas concretas a lograr con el otro. ¿Cuáles cree que sean las de Donald Trump?
A. R.: Lograr que la actual administración del presidente Petro se comprometa y dé resultados efectivos en la lucha contra las drogas y el crimen organizado transnacional, garantizar la seguridad de las fronteras y contribuir a la transición democrática en Venezuela.

Se debe asegurar que el compromiso del Gobierno colombiano en no interferir ni incidir en los resultados de las elecciones de 2026 esté sobre la mesa. Preocupa la falta de presencia de la Fuerza Pública en ciertas regiones del país o el mal uso de la contratación estatal.

En pocas palabras, a Petro lo pasarán al tablero en la Casa Blanca para rendir cuentas.

SEMANA: ¿Qué acciones específicas se deben adelantar en materia de seguridad?
A. R.: De forma especial, se requiere disminuir dramáticamente las hectáreas sembradas de coca; volver a fumigar sin generar impactos sociales ni ambientales; acelerar las extradiciones; fomentar la cooperación de inteligencia, judicial, militar y policial; dejar de dar beneficios a organizaciones criminales bajo la fallida paz total. En cada uno de los anteriores puntos el balance es negativo. El semáforo está en rojo.
SEMANA: ¿Hay una cita parecida en este año en el poder con otro mandatario que haya generado esta expectativa o algo que nos dé lecciones o luces de lo que pueda pasar?
A. R.: Nadie tiene la ‘bola de cristal’ para saber qué pasara el 3 de febrero. Cada encuentro tiene sus particularidades. Sin embargo, las declaraciones de los últimos días del presidente Petro no ayudan para nada. Parecería que está haciendo hasta lo imposible para no asistir a su reunión con el presidente Trump. Detrás de una supuesta valentía y alegoría a la libertad e independencia, se esconde un profundo temor.
SEMANA: Se ha dicho que el presidente Petro tiene miedo de que le pase lo mismo que a Zelenski. ¿Ve ese escenario posible?
A. R.: Todo es posible en un mundo caracterizado por la “geopolítica de la incertidumbre”. Quien tiene las cartas sobre la mesa se impone. Esa es la realidad. El mayor interés de los colombianos es que al país le vaya bien. Todos ganan.

SEMANA: Gustavo Petro tiene una personalidad, al igual que Trump, muy impredecible. ¿Cuáles cree que serán los ejes de la conversación por el lado del mandatario colombiano?
A. R.: Colombia debe reencauzar la relación para ponerla en el carril correcto de la cooperación y el diálogo. Es una labor que deber ser realizada de aquí hasta el 7 de agosto. El presidente Petro debe dar las garantías necesarias para avanzar y dar resultados en los temas que son de preocupación para la administración americana. No puede entregar a su sucesor una relación destruida.

Espero que, en esta oportunidad, no se vaya a confundir y pretenda mezclar los temas de Estado con sus temas personales. El retiro de la visa o inclusión en el listado de Ofac deben estar por fuera de la conversación y de las negociaciones que se adelanten.
Vea la entrevista con James Story, exembajador de Estados Unidos en Venezuela, sobre la cita entre Donald Trump y Gustavo Petro.

SEMANA: ¿Qué podría dañar esta conversación?
A. R.: El ego y las vanidades.
SEMANA: En términos diplomáticos, ¿qué le recomendaría hacer al presidente?
A. R.: Los jefes de Estado deben pensar y defender, en todo momento, el interés nacional. Deben construir amplios consensos, ser pragmáticos y tener una visión de largo plazo.
Es posible construir un nuevo internacionalismo, que tenga como enfoque el realismo basado en valores.
SEMANA: ¿Qué no hacer?
A. R.: Pretender ser el líder intergaláctico y defensor de oficio de Maduro. Ese cuento chino no se lo cree el águila americana.
*Andrés Rugeles es vicepresidente del Consejo de Relaciones Internacionales (Cori), miembro Asociado de la Universidad de Oxford e investigador sénior del Centro Adam Smith para la Libertad Económica (FIU). Es autor del libro América Latina en el Mundo. 21 ideas para la reflexión y la acción.
