SEMANA: ¿Cómo llegan las relaciones entre Estados Unidos y Colombia al encuentro entre ambos en Washington?
Kevin Whitaker: Obviamente, las relaciones entre Estados Unidos y Colombia con Trump y Petro han sido muy accidentadas. Ha habido crisis tras crisis de lado y lado; los dos presidentes han dicho y hecho cosas que han causado muchas fricciones. En enero del año pasado, hubo una crisis mayor. Y han seguido otras, incluso después de los comentarios del presidente Petro en Nueva York, urgiendo a fuerzas norteamericanas desobedecer a las órdenes del presidente Trump. Eso obviamente resultó en otras acciones por parte del Gobierno de los Estados Unidos. También hubo una crisis después de la operación estadounidense en Venezuela que sacó a Maduro. Lo que tenemos ahora con la visita a la Casa Blanca es una posibilidad de desescalar la situación y buscar cómo crear un sendero hacia el futuro.

SEMANA: ¿Cómo cree que será esa reunión?
K.W.: La verdad es que no sé, pero puedo hacer unas observaciones: primero, va a importar mucho si habrá o no prensa en la sala. Cuando hay prensa en la sala, el presidente Trump tiene una tendencia a hacer una performance, a actuar frente a las cámaras, frente a los periodistas de una manera que a veces no es muy productiva. Segundo, Trump, en situaciones sin la prensa presente, hablando cara a cara con otra persona, es mucho menos confrontativo. En los contextos públicos, a menudo se pone muy bravo, se pone muy agresivo. Otro punto es que el presidente Petro no habla inglés. Eso quiere decir que todo será a través de intérprete. Forzosamente, eso corta por la mitad el tiempo de la interacción. Normalmente, esas entrevistas o citas son de una hora, entonces realmente se está hablando de una conversación de tal vez media hora o 40 minutos.

SEMANA: El presidente Petro comparó a Nicolás Maduro con Donald Trump y pidió que el dictador venezolano sea juzgado en Venezuela. ¿Estas declaraciones pueden dañar la antesala de la reunión?
K.W.: Por supuesto que sí, incluso declaraciones así pueden resultar en la cancelación de la visita. El presidente Petro dijo que es mejor vivir en Cuba que en Miami y eso para una persona como Marco Rubio, un norteamericano de descendencia cubana, es muy ofensivo. Incluso, hay periodistas colombianos que han hecho la observación de que al parecer el intento de Petro es buscar cancelar la cita. El Gobierno de los Estados Unidos con la administración Trump es completamente impredecible. Pero si se sigue adelante con la reunión, la imagen de uno de los contrincantes latinoamericanos más importantes en la Casa Blanca, recibiendo unas palabras fuertes, puede ser muy atractiva para el presidente Trump.

SEMANA: ¿Cree que el impasse que vivió Volodímir Zelenski en su visita a la Casa Blanca pueda repetirse con Gustavo Petro?
K.W.: Nada es imposible, pero lo dudo por las siguientes razones: primero, nadie sabe si hay prensa o no, y, como dije, la presencia de la prensa cambia la dinámica. Segundo, si se recuerda bien, la persona que realmente reaccionó con mayor furia ese día fue el vicepresidente J. D. Vance. Él tenía y tiene una visión muy crítica de Ucrania y su posición, y eso salió a la luz pública en ese momento. Yo no sé si Vance estará en la reunión con Petro, pero obviamente él no ha hablado mucho acerca de Colombia. La persona que sí estará es Marco Rubio, el secretario de Estado, y no es de su estilo entrar en rifirrafes verbales así. Tercero, el hecho de que Zelensky decidiera hablar en inglés, un idioma que realmente habla bien, pero no lo maneja a la perfección, le afectó porque no tenía la posibilidad de expresarse muy bien; la conversación pasaba muy rápidamente de un lado al otro y eso aumentó la temperatura. El tiempo que requiere el proceso de interpretación sirve para bajar la temperatura de los intercambios.

SEMANA: ¿Cuáles deberían ser las prioridades de esa charla?
K.W.: El presidente Trump ha sido muy claro en sus conceptos y prioridades acerca de la región y con Colombia: migración, drogas, Venezuela y China. Creo que es lógico asumir que Trump va a estar buscando de Petro unas indicaciones de que está listo para colaborar en esto. De los cuatro temas que mencionaba, solamente drogas realmente es la parte más aguda en este momento en términos bilaterales. El presidente Trump estará muy interesado en oír de Petro qué más puede hacer. Supongo que Petro va a decir que se ha malinterpretado, que no hay presidentes colombianos que hayan hecho más acerca del narcotráfico que él. Eso carece de credibilidad y, francamente, nadie está comprando eso. Parece que hay un gran hueco entre las dos visiones en este punto de vista.

SEMANA: ¿Usted cree que Trump, tras la reunión, puede sacar a Petro de la Lista Clinton?
K.W.: No sé si lo hará. Yo sé que estar en la Lista Clinton es algo muy fuerte, es muy difícil para la persona así designada. Hay que buscar la razón del Gobierno de los Estados Unidos para esa designación: la declaración indicó que la paz total aumentó el narcotráfico en la región. Basado en eso, si Petro impulsa más acción en contra del narcotráfico, pueden cambiar las circunstancias. Pero el problema que tiene el presidente Petro es que solamente le quedan seis meses en el poder. Cualquier compromiso tendrá solo ese poco tiempo para efectuarse. Finalmente, cuando se reúnen presidentes, se habla de cosas de Estado, de intereses nacionales. Introducir algo de la designación de la Lista Clinton es un asunto personal y no es común hablar de problemas personales en ese contexto.

SEMANA: ¿Qué motivó al presidente Trump a invitar a Gustavo Petro?
K.W.: Hay que notar los esfuerzos importantes del embajador García-Peña. Él buscaba una salida diplomática de las tensiones que surgieron en la relación después de la acción militar estadounidense, y de eso salió la llamada. Incluso Trump hablaba de la posibilidad del uso de fuerza en Colombia, algo muy preocupante para el Gobierno colombiano. Ahora bien, para mí tal idea no tiene mucho sentido. Obviamente, en ocasiones específicas es necesario considerar el uso de la fuerza. Pero simplemente bombardear regiones sin plan, sin estrategia, sin concepto de los fines que se busca, eso no vale. Incluso puede exacerbar la situación de seguridad y puede causar más víctimas, etcétera, todo lo que se ha experimentado en Colombia anteriormente. También hay que notar otro aspecto. Como mencioné, la administración Trump emitió el 5 de diciembre una estrategia de seguridad nacional y dejó claro que “el hemisferio es de nosotros”, de Estados Unidos. Nosotros vamos a monitorear cuáles de los actores extrarregionales pueden participar acá. Finalmente, también quedó claro que los Estados Unidos tienen el derecho del uso y distribución de los materiales estratégicos en la región. Hubo, obviamente, una reacción muy fuerte por parte de varios presidentes, incluso el presidente Petro.
SEMANA: ¿Qué es lo peor que puede pasar en la reunión entre Petro y Trump?
K.W.: Lo peor que puede ocurrir es otro quiebre, otro de los roces que hemos experimentado en varias ocasiones desde enero. Pero la distinción en este caso es que pronto habrá otro presidente en Colombia. El 7 de agosto, pase lo que pase, llegará otro mandatario o mandataria colombiano/a. Así es que el 7 de agosto habrá una oportunidad de revitalizar esa relación que ha sido de tanta importancia y tanto beneficio para los dos países.
