El gobierno de Cuba aseguró este martes que las conversaciones que mantiene desde hace meses con Estados Unidos no han producido avances, en medio de una política de máxima presión impulsada por Washington para promover un cambio político en la isla.

“Las conversaciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos no muestran progresos”, afirmó el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, durante una conferencia de prensa. Aun así, subrayó que, “a pesar de todo eso”, La Habana “seguirá dispuesta al diálogo y a la solución pacífica de diferencias” con Washington.
Las relaciones entre ambos países se deterioraron desde enero, cuando Estados Unidos reforzó su presión sobre la isla con un bloqueo petrolero y nuevas sanciones dirigidas contra entidades y dirigentes cubanos.
Además, las autoridades estadounidenses imputaron al expresidente Raúl Castro por el derribo, en 1996, de dos avionetas pertenecientes a una organización anticastrista con sede en Miami.

Aunque el vínculo bilateral atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión en los últimos meses, los dos gobiernos aseguran que mantienen contactos diplomáticos. Sin embargo, ambas partes manejan con discreción el contenido y el desarrollo de esas conversaciones.
Rodríguez reiteró que Cuba mantendrá abierta la posibilidad del diálogo, aunque advirtió que el gobierno cubano no espera cambios inmediatos en la política de Washington.

“Seguiremos dispuestos al diálogo sin ilusiones, sabiendo que la conducta de Estados Unidos y el Departamento de Estado (...) hay que medirla por los hechos y los actos, que son el cerco enérgico y las medidas adicionales del bloqueo”, expresó.
El canciller también anunció que Cuba solicitó un debate sobre las sanciones estadounidenses ante la Asamblea General de la ONU, previsto para el próximo 7 de julio.

Según explicó, durante esa sesión “Cuba denunciará las acciones agresivas del gobierno de Estados Unidos contra nuestro país, que incluyen la amenaza de agresión militar directa”.
Rodríguez calificó la situación como urgente y sostuvo que “la agresión multidimensional del gobierno de Estados Unidos contra Cuba ya está en curso y se intensifica”.

Además, denunció que Washington ha ejercido presión sobre “diplomáticos y funcionarios de otros países” con el objetivo de impedir la realización del debate solicitado por La Habana.
Por su parte, el presidente Donald Trump sostiene que Cuba, ubicada a unos 150 kilómetros de las costas de Florida, representa “una amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos. En varias ocasiones, además, ha amenazado con “tomar el control” de la isla.
*Con información de AFP.
