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María Alejandra Abbondanza
El cuerpo de María Alejandra demuestra graves signos de violencia, según las primeras investigaciones la mujer habría sido atacada con una pesa y luego el responsable del hecho procedió a descuartizarla y quemarla. - Foto: Twitter: @desaparecidaorg

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El feminicidio de María Alejandra Abbondanza, la historia que paraliza a Argentina

La mujer de 38 años fue asesinada, descuartizada y parcialmente quemada por su victimario, un joven de 25 años.

En Argentina se vive un ambiente de indignación luego de que el pasado 16 de septiembre se iniciara la búsqueda de María Alejandra Abbondanza, de 38 años, una mujer que fue reportada como desaparecida en la ciudad de Campana, provincia de Buenos Aires.

Las declaraciones entregadas por los testigos a las autoridades dan cuenta de que María Alejandra fue vista por última vez paseando a su mascota en la calle. Su hija de 15 años fue quien avisó a otros integrantes de la familia que su madre no volvía a casa por lo que se encendieron las alarmas.

Para desgracia de la angustiada familia de la mujer, su cuerpo fue encontrado en las últimas horas dentro de la casa de su vecino.

El cuerpo de María Alejandra demuestra graves signos de violencia. Según las primeras investigaciones la mujer habría sido atacada con una pesa y luego el responsable del hecho procedió a descuartizarla y quemarla. En medio de los trabajos investigativos fueron encontradas las prendas de la mujer en un potrero, además del collar de su mascota, hallada con golpes y manchas de sangre.

María Alejandra Abbondanza
El padre del responsable confesó que su propio hijo le dijo que había matado a una persona y que luego procedió a quemarla. - Foto: Twitter: @period_generica

La vivienda donde fue encontrada María Alejandra Abbondanza es habitada por Agustín Chiminelli, de 25 años de edad, quien habría sido el autor material e intelectual del cruel asesinato.

Las autoridades argentinas también capturaron a los padres del responsable, identificados como Carlos Chiminelli y Liliana Sánchez debido a que en el asador de su casa fueron encontrados restos calcinados del cuerpo de la víctima, según La Nación.

Según información recolectada por el medio en mención, Ana Laura Brizuela, la fiscal encargada del caso, informó que la madre del acusado aseguró no tener nada que ver con los hechos; sin embargo, se refirió a situaciones relacionadas con violencia que involucraban a su hijo con exparejas.

Por otro lado, el padre del agresor también le aseguró a la justicia argentina que no tuvo nada que ver con el brutal asesinato, pero confesó que su propio hijo le dijo que había matado a una persona y que luego procedió a quemarla.

Un encuentro acordado

Gracias a las cámaras de seguridad que se encontraban activas en la zona donde ocurrieron los hechos, las autoridades pudieron evidenciar que hacia las 5:27 p. m. de aquel viernes, María Alejandra Abbondanza ingresó por su propia cuenta a la casa de su verdugo.

Más adelante, cuando el cámara de seguridad marcaba las 11:34, se puede ver al hombre salir de su casa con dos bolsas de basura. Según indicaron medios locales, en aquellas bolsas habría trasladado las prendas ensangrentadas de la víctima.

Por ahora se desconoce el trasfondo de la relación entre Abbondanza y Chiminelli. Mientras que el proceso judicial avanza ya se conocen los resultados de los estudios forenses, los cuales indican que un trauma craneoencefálico fue la causal de la muerte.

En las últimas horas, Francisco quien se identificó como la expareja de la mujer asesinada y padre de su hija, expuso el dolor que ha generado el escalofriante hecho en la familia de la víctima.

“Acá no se mató a una persona. Destruyó a una familia completa. Los ojos de Alejandra eran Malena, y los ojos de Male es Alejandra. No puedo entender cómo pudo haber tanta saña para hacer lo que hizo, tanta necesidad de hacer lo que hizo”, expresó el hombre en declaraciones dadas a al canal C5N.

Además, contó cómo se vivieron esos momentos de desespero al no encontrar a la mujer.

Empezamos a buscar casa por casa. Cuando llegué, empecé a llamar al perro, empiezo a gritar ‘Pocho’ porque sé que cuando escucha mi voz se pone a ladrar. Buscamos casa por casa y no obtuvimos respuesta de nada”, contó la expareja de María Alejandra Abbondanza destrozado por lo ocurrido.

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