Estados Unidos ha otorgado a Repsol el permiso para retomar sus actividades en Venezuela.
La denominada “General License No. 50” autoriza determinadas operaciones que, dentro del marco de las sanciones vigentes contra el país sudamericano, estarían prohibidas si involucran al Gobierno venezolano, a Petróleos de Venezuela (PDVSA) o a compañías bajo su control.
Esta licencia no solo beneficia a la firma española, sino también a otras cuatro grandes empresas energéticas internacionales: BP, Chevron, Eni y Shell, que igualmente quedan facultadas para reanudar o ampliar sus proyectos en el sector petrolero venezolano.

“Todas las transacciones” de esas compañías que tengan que ver con el sector petrolero venezolano quedan autorizadas, así como los contratos para “nuevas inversiones en el sector del petróleo y el gas” de todas las compañías interesadas en abrir negocios en el país sudamericano.
Estas dos nuevas licencias suponen un importante paso adelante en la total apertura del sector petrolero venezolano, sometido a sanciones de Estados Unidos desde 2019.

Con el derrocamiento, el 3 de enero, del dictador Nicolás Maduro, que fue sacado del país por fuerzas especiales estadounidenses, Washington anunció inmediatamente que solo iba a permitir las exportaciones de crudo del país sudamericano bajo su control directo.
Estados Unidos aplicaba ya desde diciembre un bloqueo a las exportaciones que Venezuela llevaba a cabo mediante “buques fantasma”, sometidos a sanciones.

El nuevo gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez acordó rápidamente negociar con el presidente Donald Trump, y en especial con el secretario de Estado, Marco Rubio, que supervisa directamente la situación.
Caracas aprobó una nueva ley de hidrocarburos que reforma sustancialmente las limitaciones a la inversión exterior, tras años de polémicas por contratos incumplidos, demandas ante instancias internacionales y restricciones a las multinacionales.
Chevron era la única compañía estadounidense que explotaba, aunque con dificultades, el crudo venezolano mediante una licencia de Estados Unidos para contratos muy específicos con la empresa nacional venezolana, PDVSA.

Estas dos nuevas licencias se unen a otras nuevas autorizaciones para comprar equipamiento e instalarlo en Venezuela, negociar contratos con puertos y aeropuertos y otras medidas que facilitan la inversión en el sector, que está muy decaído.
Con información de AFP*
