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“Fue como si pusieran una bomba”: las preguntas que quedan del accidente de trenes en España

Los relatos del choque de trenes en España son aterradores. Y son muchas las preguntas que quedan en el aire. ¿Fue un error humano? ¿Por qué falló el sistema de comunicación? ¿Quién responde por más de 100 muertos en un año en las vías?

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31 de octubre de 2026 a las 1:04 a. m.
Los relatos del choque de trenes en España son aterradores.
Los relatos del choque de trenes en España son aterradores. Foto: AP

España se sacude de dolor por segunda vez. El país, que en otras épocas estuvo orgulloso de su sistema ferroviario, ha tenido que contar uno a uno a sus muertos en las vías. Al cierre de esta edición, 69 personas habían perdido la vida y 180 permanecían con serias heridas por el accidente sucedido el pasado miércoles 27 de octubre, tras la colisión entre dos trenes de alta velocidad –un AVE y un Iryo– en Urda (Toledo), a 150 kilómetros de Madrid.

Esta captura de pantalla de un vídeo facilitado por la Guardia Civil muestra una vista aérea de los vagones y los servicios de emergencia en el lugar de la colisión entre dos trenes en Urda, España
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Los relatos de lo que sucedió son estremecedores. Sebastián iba en el vagón 7 del Iryo rumbo a Sevilla. Con él viajaban 147 pasajeros. “Ha sido un porrazo bestial, bestial”, le narró al diario El Mundo sobre el momento del golpe, que ocurrió a las 8:56 de la mañana. El tren se encontraba detenido en un puesto de estacionamiento en Urda y atrás venía el AVE, con 397 pasajeros, a más de 100 kilómetros por hora, el cual terminó embistiendo al Iryo. Ambos realizaban el mismo trayecto y apenas los separaban unos minutos.

El golpe del choque fue tan monumental que cuatro vagones (tres de un tren y uno del otro) salieron por los aires. Sebastián le contó a ese diario que fueron apenas unos segundos, pero que sintió correr la vida entera. Y que, después de eso, se vivió un infierno en la tierra. “No paran de sacar gente y ponerles sábanas. Cadáveres. Es apocalíptico. En esos tres vagones me cuesta mucho pensar que haya gente viva. Es un amasijo de hierros. Es como si hubieran puesto una bomba”, dijo por teléfono al diario español en medio de la tragedia.

Todos los que vivieron el accidente relatan los hechos de esa forma. “He vivido el día más horroroso de mi vida. Me siento todavía en una película, no sé si mala o de terror o de ciencia ficción. Tengo todavía en mi retina las imágenes dantescas”, le dijo Rosa Domínguez al programa Horizonte. La mujer cuenta que vio gente herida de gravedad, cubierta de sangre, con brazos y piernas rotas. “Había gente llorando, gente muerta debajo de los trenes, se podían ver por todas partes”, dijo Eduarda, una joven de 17 años, a la Cadena SER.

Esta captura de pantalla de un vídeo facilitado por la Guardia Civil muestra una vista aérea de los vagones y los servicios de emergencia en el lugar de la colisión entre dos trenes en Urda, España
Esta captura de pantalla de un vídeo facilitado por la Guardia Civil muestra una vista aérea de los vagones y los servicios de emergencia en el lugar de la colisión entre dos trenes en Urda, España Foto: Guardia Civil via AP

Nadie se explica cómo el sistema ferroviario de España pudo vivir un accidente como este y cada vez crecen más las voces que piden establecer responsabilidades. El país es el segundo del planeta con más red ferroviaria de alta velocidad, solo superado por China. Y los trenes eran, hasta hace pocos años, su gran orgullo.

Los trenes de alta velocidad deben tener una coordinación perfecta, pero hasta hace muy poco se consideraba que se trataba de uno de los sistemas más seguros del mundo para viajar. Las fallas que ha tenido el sistema español han sido mortales y han denotado graves problemas de gestión. En el caso de la tragedia de Adamuz, el pasado 18 de enero y en el que murieron 46 personas, se trató de un descarrilamiento supuestamente provocado por una soldadura rota. El informe definitivo de este accidente, pese a que han pasado casi diez meses, aún no se conoce.

En esta oportunidad, los hechos generan indignación. El Gobierno rápidamente salió a plantear la tesis de un error humano. Se sabe que este tramo se quedó por minutos sin el sistema LZB, que permite la comunicación y señalización en la operación. Por esa razón, se pidió que los trenes en movimiento pararan. Sin embargo, un operario de Atocha, la estación central de trenes de Madrid, dio la orden contraria de seguir andando.

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Los medios publicaron los audios entre el puesto de mando de Atocha y el AVE a las 8:36 a. m.: “Desconecte y vuelva a conectar el LZB. Reanude la marcha. Y luego reanude la marcha al amparo del BSL con marcha normal”, le dicen al conductor. “¿Con marcha normal?”, insiste en preguntar él. Y la respuesta es clara: “Sí”.

El tren de Iryo, aparentemente, recibe una orden similar, pero la maquinista advierte que no puede hacerlo dada la falla en el LZB. A las 8:40 se registra una llamada entre el Iryo y Atocha: “He tenido una pérdida de transmisión circulando en BSL. El siguiente se ha de ir en el 113 a más de 200. Pero no he cogido transmisión. Estoy detenida. A la entrada de Urda”, advierte. La respuesta de Atocha es la siguiente: “Vale, pues un momentito... Desconecte y vuelva a conectar. Reanude la marcha, al amparo del BSL, con marcha normal”, le dicen.

Pero ella, a las 8:48 a. m., es clara en advertir que no puede cumplir el mandato: “No me está permitiendo el tren reiniciar el sistema LZB. Y por eso estoy todavía detenida ante la señal de entrada”. El controlador le contesta: “Pues nada, en cuanto pueda. Y si tiene problema, ahora nos llama”. Nadie le avisa al AVE de esta situación.

El ministro Óscar Puente, en el ojo del huracán, no lo dijo de frente, pero le apunta a impulsar la tesis de que fue el error de un operador el que causó la tragedia. Describió esa orden como “inexplicable” y “a todas luces errónea”. Los primeros datos que se han publicado del accidente muestran que pasaron más cosas. Por ejemplo, los protocolos dicen que ante esas situaciones los trenes deben andar a un máximo de 40 kilómetros por hora, y en esta oportunidad el AVE iba a más de 100 kilómetros por hora. Además, entre la orden y el choque pasaron 20 minutos. ¿Por qué nadie pudo avisar que los demás trenes seguían estacionados?

Choque de trenes en España deja decenas de muertos y heridos.
Choque de trenes en España deja decenas de muertos y heridos. Foto: AP Photo/Manu Fernandez

Pero hay algo mucho más grave. El diario El Mundo además reveló que desde hace 23 días Fabrizio Favara, el CEO de Iryo, había advertido que el sistema LZB estaba provocando la detención de sus trenes. El ejecutivo había hablado en el Senado en medio de la investigación por los accidentes de Adamuz (Córdoba) y Gélida (Barcelona): “El asunto más frecuente, independientemente de algún hecho extraordinario, como un incendio, está conectado con el sistema de señalización LZB. Cada vez que la señal del tren se desconecta de la señal de tierra, el tren se para. No se puede mover”, había advertido. Esa tecnología es utilizada en España desde 1992.

El Gobierno de Pedro Sánchez, sacudido por graves problemas de corrupción, ha intentado esquivar la situación. El presidente tardó más de cinco horas en pronunciarse sobre la tragedia. Fue el rey Felipe VI quien se dirigió al país en esas horas de dolor. Desde la base militar de Bétera, en España, el rey calificó el hecho como una desgracia terrible. “Nuestro pésame, nuestra tristeza, nuestro apoyo y nuestro cariño”, dijo sobre las familias de las víctimas. Al día siguiente del accidente, junto con la reina Letizia, visitaron a los heridos en el hospital de Toledo.

El rey aseguró que “como sociedad volvemos a sufrir un durísimo golpe, pero hay que seguir avanzando con ese dolor, sin olvidar la herida que nos dejan tantas personas que han perdido la vida y que nos faltan a todo el país”. Pero advirtió que espera que se impongan “medidas para que no vuelva a suceder… Hay evidentemente una investigación en marcha; debe determinar cómo y por qué ha sucedido esta catástrofe”.

El jueves, Sánchez se dirigió al país y, en vez de dar explicaciones, exigió resultados: “El objetivo es esclarecer lo sucedido, por qué ha ocurrido. Con el ministro de Transportes, en coordinación con el de Interior, hemos tratado de conocer el origen de esta tragedia… Vamos a llegar hasta el final. Si ha habido negligencias, se sabrá, y si ha habido fallos en el sistema de seguridad, se responderá con total contundencia”, dijo en una declaración.

Mientras tanto, el ministro Puente no dimite y las redes le recuerdan sus declaraciones de que España vivía el mejor momento ferroviario de su historia y que las posibilidades de un nuevo accidente eran bajísimas. “Yo sé lo que haría si fuera presidente. Primero, en el nombramiento; segundo, en el mandato, y tercero, con los accidentes reiterados… Las responsabilidades políticas no son opcionales, son exigibles ética y moralmente”, dijo el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Y en medio de todo este caos, España se alista para las elecciones generales convocadas por el presidente el próximo 29 de noviembre. El luto y la indignación estarán presentes en esos comicios.