El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, descartó presentar su renuncia tras el accidente ferroviario de Urda, en Toledo, que dejó 69 personas muertas. En su segunda comparecencia ante la prensa desde la tragedia, defendió su continuidad en el cargo y aseguró que su manera de asumir la responsabilidad es permanecer al frente de la gestión y ofrecer explicaciones sobre lo ocurrido.
El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, se niega a renunciar en medio de las presiones por el choque de trenes ocurrido el miércoles: “Pasar por esta circunstancia dos veces en un año no se lo deseo a nadie”. https://t.co/f0wz5K8LNE pic.twitter.com/URrBOQ9Gt2
— Revista Semana (@RevistaSemana) October 30, 2026
“Mi forma de asumir la responsabilidad es dar la cara”, afirmó Puente, quien reconoció la presión que enfrenta por el siniestro. “Mi obligación es resolver el problema y ofrecer explicaciones”, agregó. El ministro sostuvo que dejaría el cargo si considerara que su permanencia perjudica al proyecto del Gobierno o si el presidente Pedro Sánchez se lo pidiera, pero aseguró que no cree que ese escenario se presente.
“Voy a seguir adelante tratando de cumplir con mi deber: dar la cara, explicar, esclarecer y pensar en cómo mejorar el sistema”, manifestó. También señaló que dimitir no corresponde a su carácter y que no ha recibido esa petición del jefe del Ejecutivo.

Durante la comparecencia, Puente reveló que el sistema de seguridad ferroviaria LZB, cuya caída estuvo relacionada con las circunstancias que precedieron al accidente, registró 170 fallos durante este año. Según el ministro, esa cifra se encuentra “dentro de la normalidad europea”. El sistema permite supervisar la circulación de los trenes y activar mecanismos de protección, incluido el frenado automático, para evitar que dos convoyes coincidan en un mismo punto.
Puente explicó que, cuando el LZB deja de funcionar, los trenes deben operar bajo las condiciones de seguridad de la red convencional, que establecen una velocidad máxima de 200 kilómetros por hora. “Por tanto, no hay trenes a 300 en manos del control de un ser humano”, afirmó.

El ministro insistió en que los sistemas de seguridad funcionaron y que el centro de control tenía información sobre lo que estaba sucediendo antes del choque. Sin embargo, reconoció que el factor humano sigue siendo determinante cuando se presentan fallos técnicos. “Cuando los sistemas fallan, cuando los sistemas no funcionan, es el ser humano el que entra a controlar el entorno”, explicó.

El funcionario también reconoció que el accidente ha afectado la confianza de los ciudadanos en el transporte ferroviario, aunque defendió que el sistema sigue siendo seguro. “Creo que es seguro y que los hechos que han sucedido tienen un carácter tremendamente excepcional”, sostuvo. Puente admitió que entiende que la sociedad haya perdido confianza y aseguró que está dispuesto a trabajar para recuperarla.

“Bueno, yo soy la que está ahora al frente y puedo hacerlo. Confío en ello y el presidente del Gobierno también”, respondió cuando le preguntaron si era la persona adecuada para devolver la tranquilidad a los pasajeros.
