China, la segunda economía del mundo y la tercera potencia militar, solo por detrás de Estados Unidos y Rusia, planea construir un megaproyecto submarino que unirá dos grandes zonas industriales para impulsar la economía de la región.
El plan contempla desarrollar el tren submarino más largo y veloz del mundo, lo que permitiría reducir el tiempo de viaje de varias horas a apenas minutos entre estas dos regiones separadas por el mar.
La obra, conocida como el Túnel del Estrecho de Bohai, será un megaproyecto ferroviario submarino de 123 kilómetros que busca conectar la ciudad de Dalian, en la península de Liaodong, con Yantai, en la provincia de Shandong. De concretarse, el trayecto, que actualmente toma cerca de seis horas, podría reducirse a tan solo 40 minutos.

El proyecto contará con dos túneles paralelos por los que circularán trenes a más de 250 kilómetros por hora. Gran parte del recorrido será submarino; se estima que aproximadamente 90 de los 123 kilómetros totales estarán por debajo del mar Amarillo.
Además, se prevé que esta infraestructura quede integrada a la red ferroviaria ya existente en China, lo que permitiría articular el nuevo corredor con los principales ejes de transporte del país.

Este megaproyecto tendría un costo estimado para la construcción de esta obra que ronda los 220.000 millones de yuanes, es decir, 36.000 millones de dólares. Sin embargo, pese a la gran inversión, las autoridades chinas calculan que el Túnel del Estrecho de Bohai podría generar 2.838 millones de dólares. Esto haría que el costo total de la obra sea amortizado en 11 años.
Por otra parte, uno de los principales desafíos del proyecto es la complejidad geológica de la zona. El subsuelo del estrecho combina sedimentos, roca dura y áreas fracturadas, lo que obliga a diseñar una estructura con refuerzos especiales. A esto se suman los frecuentes movimientos sísmicos de la región, que exigen que la infraestructura sea capaz de absorber vibraciones sin comprometer su estabilidad ni su seguridad.

Además, los ingenieros deberán establecer rutas de evacuación eficientes que permitan garantizar la seguridad de miles de pasajeros en caso de una emergencia.
La gran diferencia entre este proyecto y el Eurotúnel es su longitud. El túnel que une a Francia con Reino Unido tiene una extensión de 50 kilómetros; este nuevo megaproyecto lo superaría por más de 40 kilómetros. Además, los trenes que operarán en esta nueva infraestructura serán considerablemente más rápidos.

Actualmente, el proyecto se encuentra en fases avanzadas de planificación y en estudios de viabilidad. Se estima que su construcción podría comenzar entre 2026 y 2030, con un tiempo de ejecución previsto de entre 10 y 15 años.
