Europa afronta uno de los veranos más devastadores de los últimos años. Decenas de incendios forestales avanzan por el sur del continente y obligan a miles de personas a abandonar sus hogares mientras los equipos de emergencia intentan contener las llamas.

España concentra algunos de los focos más críticos. “Estamos viviendo una situación dramática, no solo en distintas provincias españolas, sino también en comarcas de países vecinos”, afirmó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien el jueves declaró la emergencia en la Comunidad de Madrid y la provincia vecina de Ávila.
En Madrid, el incendio más grave de la historia de la región ya ha consumido unas 6.000 hectáreas y obligó a evacuar o confinar al menos a 19.000 personas, informó la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso.
“Para una región como esta, con una fuerte concentración de viviendas y de población, es una catástrofe”, lamentó durante una rueda de prensa. “Esto no lo habíamos vivido”.

Los bomberos intentaron impedir que varios focos se unieran en un único frente, pero no lograron contener su avance. Durante la tarde del viernes, los servicios de emergencia confirmaron que dos de los incendios “se han unido”, lo que incrementó el riesgo para nuevas localidades.
Aunque las llamas aún permanecen lejos de Madrid, el fuego amenaza varios municipios residenciales rodeados de colinas, bosques y matorrales, condiciones que favorecen una rápida propagación.

Francia también enfrenta una situación crítica. Cerca de la región vinícola de Burdeos, los incendios obligaron a residentes y turistas a abandonar la península de Cap Ferret en embarcaciones, en plena temporada alta de vacaciones.
Cerca de 40.000 personas “han sido evacuadas o están siendo evacuadas en estos momentos”, indicó el ministro del Interior, Laurent Nuñez, quien agregó que las llamas dañaron unas 80 viviendas.

En Italia, miles de bomberos y efectivos de emergencia combaten decenas de incendios en Sicilia y Calabria. Allí, un responsable local denunció que algunos pirómanos utilizaron un método especialmente cruel para propagar el fuego: ataron trapos empapados con líquido inflamable a la cola de gatos callejeros.
Los expertos atribuyen la gravedad de esta temporada a una prolongada sequía, agravada por las intensas olas de calor que atravesaron Europa durante junio y julio. La falta de humedad ha secado la vegetación y los suelos, creando condiciones ideales para la expansión de los incendios.

Un estudio publicado el jueves por el grupo World Weather Attribution concluyó que el cambio climático, impulsado principalmente por la quema continuada de petróleo, carbón y gas, intensifica la sequía y agrava el riesgo de incendios.
Los datos satelitales del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), analizados por AFP, muestran que 2026 ya es el segundo año con mayor superficie quemada en la Unión Europea desde que comenzaron los registros hace dos décadas.
*Con información de AFP.
