Las llamadas al servicio de emergencias 911 revelaron nuevas irregularidades en el intento fallido de ejecución de Christa Pike, la mujer condenada a muerte que sobrevivió a dos dosis de pentobarbital en Tennessee, Estados Unidos. Las grabaciones muestran que la atención médica se retrasó mientras los operadores y los funcionarios penitenciarios intentaban verificar si la solicitud de una ambulancia era auténtica.
Los registros, divulgados el lunes 12 de octubre y obtenidos por AP mediante una solicitud de acceso a documentos públicos, reconstruyen los intercambios entre los servicios de emergencia y las autoridades de la Institución de Máxima Seguridad Riverbend, en Nashville, después del procedimiento realizado el 30 de septiembre.

La primera llamada se recibió a las 8:40 p. m., poco más de una hora después de que comenzara el intento de ejecución. “Hemos estado llevando a cabo una ejecución esta noche. Le hemos administrado 10 gramos de pentobarbital. La persona aún no ha fallecido. Esto comenzó hace aproximadamente una hora. Estamos solicitando una ambulancia”, indicó quien llamó.
La solicitud no fue verificada inmediatamente porque la persona que llamó no proporcionó el código requerido para confirmar la legitimidad de la comunicación. Durante el intercambio, uno de los operadores preguntó: “¿Cómo es posible que no tenga un código?”. La incertidumbre continuó pese a que la llamada advertía de una situación potencialmente mortal dentro de la prisión.
Christa Pike (The woman who murdered & mutilated victim Colleen Slemmer) Update
— Jennifer Coffindaffer (@CoffindafferFBI) October 13, 2026
-911 call released-
For those following, I still can't get over the oxymoronic situation that occured.
Thankfully, Pike is behind bars again and hopefully, her next execution will be scheduled… pic.twitter.com/JmJ3zxmUna

Según las grabaciones citadas por AP, un funcionario respondió que el departamento debía ser el encargado de contactar a los servicios de emergencia y afirmó: “Nosotros no llamamos a nadie”.
Una comunicación indicó que los supervisores del Departamento de Comunicaciones de Emergencia habían clasificado el aviso como falso. “Según los supervisores del DEC, nos han informado que se trata de una llamada falsa. No se necesita asistencia médica en la prisión de Riverbend”, se escucha decir en la grabación.

Sin embargo, cuatro minutos después, un integrante de los servicios de emergencia informó que una persona que se identificaba como funcionario estatal esperaba afuera de la prisión y exigía que los paramédicos ingresaran al establecimiento.
“Hay alguien afuera de la puerta de la prisión que nos dice que es real y nos exige que entremos. Dicen ser funcionarios estatales. Necesito que alguien vaya a la puerta y hable con esa gente”, manifestó el trabajador.

La abogada de Pike, Kelly Gleason, también llamó al 911 para advertir sobre la gravedad de la situación. “Mi clienta, Christa Gail Pike, está siendo ejecutada por el Estado. Ha completado las etapas del protocolo y, según la última información que tenemos del abogado presente, sigue viva y respira, pero necesita atención médica inmediata para salvar su vida”, afirmó.

Gleason también informó que la condenada no estaba despierta y presentaba una respiración anormal. En la transcripción de la primera llamada, quien solicitó la ambulancia ya había advertido que Pike no respiraba con normalidad. Cuando el operador preguntó por su respiración, recibió la respuesta: “No. La respiración es muy dificultosa y lenta”.
Al ser consultada sobre si la mujer sentía dolor en el pecho, la persona respondió: “No lo sé. La persona no está consciente”. Finalmente, los funcionarios penitenciarios confirmaron que la solicitud de ayuda era auténtica y permitieron el ingreso de los equipos de emergencia alrededor de las 9:11 p. m.
