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Drones no identificados sobrevolaron el Palacio de Miraflores, en Caracas, y por eso se registraron disparos

En hechos confusos, se registran disparos este 5 de enero de 2026 en la noche.

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5 de enero de 2026, 7:41 p. m.
Ráfagas de disparos cerca del palacio presidencial de Miraflores.
Ráfagas de disparos cerca del palacio presidencial de Miraflores. Foto: Pantallazo de video

Este 5 de enero de 2026 se han registrado disparos en inmediaciones del Palacio de Miraflores, en Caracas, Venezuela.

Diversos reportes en X dan cuenta de disparos en la capital venezolana, en tensos momentos tras la captura de su presidente, Nicolás Maduro, a manos de Estados Unidos.

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Una primera versión indica que las fuerzas del orden venezolano dispararon contra drones no identificados. Sin embargo, la confusión circunda en el lugar mientras las redes sociales se llenan de imágenes de lo acontecido.

“Disparos cerca del palacio presidencial de Venezuela, situación bajo control (testigos y fuente cercana al gobierno)”, reportó la Agencia France Press, al dar cuenta de que la situación está controlada, sin que se conozca con certeza qué sucedió.

De acuerdo con dicha fuente, drones no identificados sobrevolaron el Palacio de Miraflores, en el centro de Caracas, y se escucharon tiros de fuerzas de seguridad en respuesta, después de las 20H00 locales, según esa fuente.

El incidente se registró tras la captura del ahora depuesto mandatario Nicolás Maduro en una operación militar de Estados Unidos y pocas horas después de la investidura de su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, como gobernante interina.

Las imágenes:

Este lunes, miles de personas marcharon en Caracas para exigir la liberación del presidente depuesto Nicolás Maduro, capturado en un operativo militar por Estados Unidos.

La manifestación se concentró en las inmediaciones del Parlamento venezolano, donde prestó juramento Delcy Rodríguez como presidenta encargada; era vicepresidenta y primera en la línea de sucesión.

“¡Maduro, aguanta, que Venezuela se levanta!”, coreaban los manifestantes bajo el fuerte sol caraqueño. “Trump-Marco Rubio malditos asesinos secuestradores. ¿Dónde está realmente la verdadera justicia en USA?”, se leía en una pancarta.

El nuevo parlamento venezolano se inauguró el 5 de enero con legisladores coreando "¡Vamos Nico!", denunciando con vehemencia la reciente captura del líder izquierdista Nicolás Maduro en un operativo militar estadounidense el 3 de enero. (Foto de MAURO PIMENTEL / AFP)
El nuevo parlamento venezolano se inauguró el 5 de enero con legisladores coreando "¡Vamos, Nico!", denunciando con vehemencia la reciente captura del líder izquierdista Nicolás Maduro en un operativo militar estadounidense el 3 de enero. (Foto de MAURO PIMENTEL / AFP) Foto: AFP

Portaban banderas de Venezuela y juguetes de Súper Bigote y Súper Cilita, personajes de propaganda inspirados en Maduro y su esposa, Cilia Flores, también arrestada en el operativo estadounidense.

Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente depuesto, dijo en un discurso ante los manifestantes que tuvo una comunicación “indirecta” con su padre.

“No puedo decir más nada”, advirtió ante la multitud. “Allá tenemos un buen equipo que nos está apoyando y ayudando a defender la dignidad”, añadió el hijo de Maduro, conocido popularmente como Nicolasito.

Maduro fue presentado el lunes ante un juez en un tribunal de Nueva York, donde se declaró no culpable de delitos de narcotráfico y terrorismo.

“Independientemente de que Nicolás Maduro tenga algo con la justicia, esta no era la forma de hacerlo”, dijo Flor Alberto, de 32 años. “Estamos marchando porque queremos demostrarle al mundo que nuestro presidente Nicolás Maduro y nuestra primera combatiente Cilia Flores no están solos. (Hay) un pueblo que está dispuesto a dar la vida por ellos”, expresó, por su parte, Antony Quintana, de 39 años.

Su comparecencia en Nueva York

Nicolás Maduro entró el lunes en una sala abarrotada de un tribunal federal de Nueva York con los hombros hacia atrás. Miró a la galería y saludó en español antes de declarar al juez: “Soy inocente”.

El depuesto presidente venezolano, vestido con una camisa oscura sobre el traje naranja de presidiario, aseguró que las fuerzas estadounidenses lo habían secuestrado y dijo ser un prisionero de guerra.

“Soy un hombre decente, sigo siendo el presidente de mi país”, afirmó Maduro en una audiencia de 30 minutos. “No soy culpable”, dijo sobre los cargos de tráfico de drogas y armas que enfrenta ante la justicia estadounidense.

Nicolás Maduro (izquierda), y su esposa, Cilia Flores (segunda desde la derecha), comparecen ante el tribunal federal de Manhattan con sus abogados defensores, Mark Donnelly (segundo desde la izquierda), y Andrés Sánchez, el lunes 5 de enero de 2026 en Nueva York. (Elizabeth Williams vía AP)
Nicolás Maduro (izquierda), y su esposa, Cilia Flores (segunda desde la derecha), comparecen ante el tribunal federal de Manhattan con sus abogados defensores, Mark Donnelly (segundo desde la izquierda), y Andrés Sánchez, el lunes 5 de enero de 2026 en Nueva York. (Elizabeth Williams vía AP) Foto: AP

Abogados, agentes y periodistas llenaron la sala revestida de madera y el suelo enmoquetado en azul de un tribunal de Manhattan.

Maduro parecía saber que los ojos y los oídos del mundo estaban puestos en él. Durante su comparecencia condenó la operación militar en la que fue capturado junto a su esposa por militares estadounidenses en Caracas.

El juez le interrumpió cuando contestó mucho más de lo que le había preguntado. “Estoy aquí secuestrado desde el sábado 3 de enero. Fui capturado en mi casa en Caracas”, afirmó Maduro, de 63 años.

El juez del caso, el nonagenario Alvin Hellerstein interrumpió su perorata para explicarle que ya habrá “momento y lugar” adecuados para dar su versión de lo sucedido.

Uno de los momentos más dramáticos se produjo al final de la vista, cuando un hombre del público le gritó que pagará por sus crímenes. “Soy un prisionero de guerra”, le respondió Maduro antes de ser conducido fuera de la sala.

El mandatario detenido habló solo en español y usó el traductor para atender las preguntas del juez, que recibía a su vez las respuestas traducidas al inglés por un intérprete.

Con lápiz y papel, Maduro tomó notas durante todo el proceso y rara vez levantó la vista de su escritorio.

Policía fuertemente armada

Su esposa, Cilia Flores, vestida con un atuendo similar y con su cabello rubio recogido, se sentó junto a Maduro con uno de los tres abogados de la pareja entre ellos. Dos alguaciles desarmados se situaron detrás de la pareja.

Nicolás maduro
Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, son vistos esposados ​​después de aterrizar en un helipuerto de Manhattan, escoltados por agentes federales fuertemente armados mientras se dirigen a un vehículo blindado en ruta a un tribunal federal en Manhattan el 5 de enero de 2026 en la ciudad de Nueva York. (Foto de XNY/Star Max/GC Images) Foto: GC Images

Una imagen que contrastaba con el exterior del juzgado, donde la policía condujo a la pareja en un auto blindado desde la prisión de Brooklyn hasta el tribunal de Manhattan. Allí la policía, fuertemente armada, había vallado el perímetro del edificio.

Decenas de manifestantes también se reunieron para celebrar y criticar la detención de Maduro. Hubo algún intercambio de pareceres entre los dos grupos, separados por las fuerzas del orden cuando subían de tono.

Un grupo, con banderas venezolanas y carteles con el lema “EE. UU., manos fuera de Venezuela”, coreaba: “Viva, viva Maduro”. A este grupo pertenecía Sydney Loving, de 31 años, que viajó desde Minneapolis para participar en la manifestación: “Decimos ‘no’ a la intervención de Estados Unidos. No nos beneficia”.

En el otro grupo, la alegría reinaba de ver, por fin, a Maduro detenido por Estados Unidos, daba igual cómo. “Hoy es mi cumpleaños y este es el mejor regalo que he recibido en toda mi vida”, dijo Ángel Montero, de 36 años, un venezolano residente en Estados Unidos. “Estoy muy feliz de que esto esté sucediendo hoy. Estoy feliz de que todos estén aquí apoyando la justicia”.


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