Un resultado de 51-50, así fueron los votos en contra de la detención a la acción militar de la administración Trump en Venezuela sin control del Senado, una victoria para el presidente.

Cinco republicanos votaron originalmente en favor del proyecto la semana pasada para llevar la medida al pleno.
La votación fue interpretada como una reprimenda a la incursión estadounidense en suelo venezolano, que el presidente autorizó sin notificar a los miembros del Comité de Servicios Armados del Senado.
En primera instancia, Trump criticó en las redes a los legisladores de su partido que apoyaron la votación y la Casa Blanca emprendió una campaña interna para cambiar esta iniciativa.
Josh Hawley y Todd Young, dieron un giro de 180° tras llamadas del secretario de Estado Marco Rubio, quién les ofreció garantías de que no hay planes de desplegar tropas sobre el terreno. Dando finalmente los dos votos que empataban la contienda electoral.
El vicepresidente JD Vance viajó al Capitolio el miércoles por la noche para emitir el voto definitorio, tumbando así la última basa del Partido Demócrata en su intento de controlar las acciones del Ejecutivo en la intervención a territorio venezolano.

Además, los republicanos del Senado emplearon una maniobra procesal, y despojaron a la resolución de su estatus de “privilegiada”, lo que habría permitido su aprobación por mayoría simple. Argumentaron que la norma no aplicaba porque no hay hostilidades en curso.
Esta elección llega el mismo día en que Trump habló maravillas de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, con quien el mandatario estadounidense ha sostenido una relación cercana.
Esta llamada confirmó el cambio en la relación entre ambos países, que ya adelantan las gestiones para reanudar sus lazos diplomáticos y firmaron acuerdos energéticos.
Trump aseguró que todo “anda muy bien” con Venezuela, casi dos semanas después de que fuerzas estadounidenses capturaran al dictador Nicolás Maduro.
“Tuvimos una larga llamada, discutimos un montón de cosas”, declaró Trump, y describió a Rodríguez como “una persona formidable”. “Es alguien con quien trabajamos muy bien”. Aunque parte del Partido Republicano la mira con lupa.
Rodríguez calificó la conversación de “productiva y cortés” y “desarrollada en un marco de respeto mutuo”.
“Abordamos una agenda de trabajo bilateral en beneficio de nuestros pueblos, así como de asuntos pendientes en la relación entre nuestros gobiernos”, escribió en Telegram.
Poco antes, anunció que Venezuela vive un “nuevo momento político” en un corto encuentro con periodistas donde no profundizó en otros tópicos.










