El USS Gerald R. Ford, el portaaviones más grande y moderno de la flota estadounidense, dejó este martes, 18 de marzo, su posición en el Mar Rojo rumbo a la base naval de Souda Bay, en la isla griega de Creta, para someterse a reparaciones tras un incendio que mantuvo a su tripulación combatiendo las llamas durante más de 30 horas.
La salida del buque de la zona de operaciones ocurre en plena guerra contra Irán y pone de manifiesto el desgaste acumulado de un despliegue que lleva casi diez meses sin pausa.
El incendio se originó el 12 de marzo en la lavandería principal del buque y se extendió a través de los conductos de ventilación a otros compartimentos. Aunque el Comando Central minimizó los daños al asegurar que el portaaviones sigue “totalmente operativo” y que solo hubo dos heridos leves, testimonios internos revelaron al New York Times que decenas de militares sufrieron inhalación de humo.

El incendio se extendió a varios alojamientos de la tripulación, lo que obligó a la Armada a trasladar urgentemente 1.000 colchones desde el futuro USS John F. Kennedy, aún en construcción en Norfolk, Virginia.

El incendio no fue el único problema. El buque presentó durante el despliegue fallos recurrentes en su sistema de plomería, que afectaron a sus 650 inodoros a bordo. El sistema de alcantarillado, que utiliza tecnología de vacío para transportar los residuos, registró una media de una llamada de mantenimiento al día, según un oficial de la Marina. Fuentes militares confirmaron además que un importante periodo de mantenimiento previsto para principios de este año había sido pospuesto.
El trasfondo humano es igualmente grave. Varios miembros de la tripulación, que suma 5.000 efectivos, declararon al Wall Street Journal su malestar por el tiempo excesivo en el mar. El propio comandante del buque, el capitán de navío David Skarosi, escribió en una carta interna sobre el “daño” que causaba la prórroga adicional del despliegue. Algunos tripulantes se estarían planteando abandonar las Fuerzas Armadas cuando regresen a Estados Unidos.

De mantenerse en el mar hasta mediados de abril, el Ford batiría el récord del despliegue más largo de un portaaviones en la era post-Vietnam, con 294 días consecutivos. La tripulación ha sido advertida de que la misión podría extenderse hasta mayo, lo que supondría un año entero en el mar, el doble de un despliegue convencional.

La trayectoria del Ford en los últimos meses refleja la intensidad de las operaciones estadounidenses. El buque participó en misiones en el Caribe, incluyendo la operación que resultó en la captura del líder venezolano Nicolás Maduro, antes de ser enviado de urgencia a Oriente Medio tras el inicio de la guerra contra Irán el 28 de febrero. Según medios griegos y chipriotas, el buque no volverá a Oriente Medio tras las reparaciones en Creta.
Washington estudia reemplazar al Ford por el USS George H.W. Bush en la región, lo que supondría una reducción considerable de la presencia naval estadounidense en Oriente Medio, donde el portaaviones operaba con más de 75 aeronaves, incluyendo cazas F/A-18 Super Hornet.
