El gobierno del presidente Donald Trump ha puesto en marcha una de las políticas migratorias más restrictivas de las últimas décadas, al anunciar el congelamiento indefinido del procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, entre ellos Colombia.
Esta medida, que entrará formalmente en vigor el 21 de enero de 2026, suspende la emisión de nuevos permisos de residencia permanente (las llamadas green cards) para quienes inician el proceso desde fuera de Estados Unidos, sin afectar directamente a residentes actuales o a quienes ya tienen visas válidas.

Aunque no existe una cifra oficial que precise cuántos colombianos se verán afectados de manera directa, El Tiempo señala que expertos afirman que la pausa en los trámites podría durar entre uno y dos meses o más, siendo la causal de un represamiento significativo de casos.
Cada año, miles de colombianos solicitan visas de inmigrante basadas en lazos familiares (como cónyuges e hijos de ciudadanos estadounidenses), empleo o adopciones internacionales. Estas categorías ahora quedan en suspenso mientras dura la revisión de la política migratoria.

La inclusión de Colombia en la lista de 75 países significa que todas las solicitudes pendientes de visas como IR1, CR1 (cónyuges de ciudadanos estadounidenses), K1 (prometidos/as), I-130 en trámite y casos de adopción internacional quedan temporalmente congeladas.
La Embajada de Estados Unidos en Bogotá seguirá programando entrevistas, pero no se emitirán nuevas visas de inmigrante hasta que termine la revisión, un proceso sin fecha definida de finalización.

Este represamiento tiene efectos muy reales en la vida de muchas familias colombianas que han planificado reunificación familiar, oportunidades laborales o cambios de estatus migratorio legal.
Los solicitantes quedan en una especie de limbo sin saber si sus casos avanzarán en cuestión de meses o si podrían enfrentar cambios adicionales en los requisitos o en los criterios de adjudicación.
Más allá del impacto individual, la medida forma parte de un giro más amplio en la política migratoria de Estados Unidos.
El Departamento de Estado estadounidense vinculó la decisión a consideraciones sobre la “carga pública”, con el argumento de que se busca asegurar que los futuros inmigrantes sean económicamente autosuficientes.
“La congelación se mantendrá hasta que Estados Unidos pueda garantizar que los nuevos inmigrantes no se enriquezcan con la riqueza del pueblo estadounidense”, afirmó el Departamento de Estado.
En 2024, casi la mitad de todas las visas de inmigrante emitidas correspondieron a países ahora incluidos en la lista del congelamiento, lo que sugiere que centenares de miles de trámites podrían verse afectados globalmente.
En Colombia, los efectos de esta política también se suman a un contexto de aumento de rechazos de visas y mayor escrutinio consular. Aunque esos datos son de tipos de visas distintos (como turismo o negocios), reflejan una tendencia más estricta en el acceso a cualquier visa hacia Estados Unidos en los últimos años.

La suspensión no afecta a visas de no inmigrante, como las de turismo, negocios o tratamiento médico (B1/B2), que seguirán siendo procesadas, pero bajo criterios más exigentes.
Esto significa que un colombiano aún puede viajar legítimamente a Estados Unidos por motivos temporales, pero la posibilidad de conseguir la residencia legal permanente desde el exterior queda bloqueada por tiempo indefinido.
Debido a las fuertes políticas migratorias propuestas desde la Casa Blanca, el número de migrantes que deciden entrar al país es mucho menor al que decide salir, según un estudio de Brookings Institution.

Miles de colombianos con procesos de inmigración en curso enfrentan ahora incertidumbre, con casos que podrán demorarse meses o incluso años antes de reanudarse. Para muchos, este congelamiento puede significar la postergación de proyectos de vida, separación temporal de familias y la necesidad de explorar rutas alternativas de estatus migratorio.









