Tras la captura de Nicolás Maduro, Estados Unidos pasó al centro del debate venezolano. Una encuesta internacional muestra respaldo, expectativas y temores que Washington no puede ignorar.
Una encuesta reciente de The Economist, elaborada junto a la firma de análisis Premise, ofrece una respuesta que ha sorprendido incluso a analistas veteranos de la región.

¿Qué revela la encuesta sobre Venezuela y Washington?
El sondeo, realizado entre el 9 y el 13 de enero de 2026 con cerca de 600 entrevistas dentro de Venezuela, muestra que una mayoría de los consultados considera que la captura de Maduro les ofrece un futuro mejor y que su opinión sobre Estados Unidos mejoró tras la operación.
Para una audiencia estadounidense, el dato es clave: después de años en los que la política exterior de Washington en América Latina fue vista con escepticismo o rechazo, una acción directa genera ahora respaldo popular en uno de los países más golpeados por el autoritarismo y la crisis humanitaria.
The Economist subraya que el nivel de rechazo a la captura es marginal, reflejo del profundo desgaste del chavismo tras años de hiperinflación, migración masiva y represión.
El resultado conecta con coberturas de medios como Infobae y El Nacional, que coinciden en que el alivio inmediato pesa más que el temor inicial a una escalada del conflicto, al menos en esta primera etapa.

Una señal para Washington en un año político clave
Para Estados Unidos, el interés de esta encuesta va más allá de Venezuela. El estudio revela que la imagen de Donald Trump, quien autorizó la operación, mejoró entre los venezolanos, un fenómeno poco habitual para un presidente estadounidense en América Latina.
Según el análisis publicado por The Economist, Trump aparece con una valoración positiva superior a la de figuras que hasta hace poco dominaban la narrativa política venezolana, incluida la cúpula chavista que permanece en el poder.
Según la encuesta publicada por The Economist en enero de 2026, más del 50 % de los venezolanos dijo que su percepción de Estados Unidos mejoró tras la captura de Nicolás Maduro, mientras que solo alrededor del 13 % expresó desaprobación hacia la operación militar.
Además, dos tercios de los encuestados se manifestaron a favor de convocar nuevas elecciones presidenciales en menos de un año, y un porcentaje similar expresó expectativas de mejora económica y política en el corto plazo.
Estos resultados reflejan un apoyo mayoritario hacia la intervención estadounidense y un optimismo cauteloso sobre el futuro político del país.
Este dato cobra especial relevancia en un contexto de debate interno en EE. UU. sobre el alcance y los límites de su política exterior.
No obstante, el optimismo no es absoluto. Los mismos estudios advierten que una parte significativa de la población teme nuevas formas de represión o un reciclaje del poder chavista bajo otros nombres. El 61% de los consultados teme posibles represalias o conflictos internos.
El respaldo popular a la captura de Maduro no equivale a un cheque en blanco para EE. UU., sino a una expectativa concreta de que la presión internacional se traduzca en elecciones creíbles y reformas reales.

En definitiva, la encuesta de The Economist no solo mide el estado de ánimo de los venezolanos tras la caída de Maduro. También funciona como un termómetro del impacto que las decisiones de Washington tienen más allá de sus fronteras.
En un año políticamente sensible para Estados Unidos, los datos sugieren que, al menos en Venezuela, una intervención largamente debatida ha sido leída como una oportunidad y no como una amenaza.










