Estados Unidos provocó un conflicto en Medio Oriente tras bombardear Irán, con apoyo de Israel, con el objetivo de frenar su programa nuclear, al considerar al país una amenaza para la seguridad mundial. Ante esta situación, Irán respondió con fuerza y atacó varias bases y embajadas estadounidenses en la región.

La situación ha encendido las alertas tanto entre quienes se encuentran cerca de Irán como entre los ciudadanos estadounidenses.
En este contexto, la revista de divulgación científica Scientific American identificó las zonas más seguras del país en caso de un ataque nuclear. En un mapa publicado por la revista, se señalan los lugares con mayor riesgo de lluvia radiactiva: Colorado, Wyoming, Nebraska, Montana y Dakota del Norte serían los más afectados, según las estimaciones.

Al contrario, los estados más seguros serían Maine, Nuevo Hampshire, Vermont, Massachusetts, Rhode Island, Connecticut, Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania, Delaware, Maryland, Distrito de Columbia, Virginia, Virginia Occidental, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Georgia, Florida, Alabama, Misisipi, Tennessee, Kentucky, Ohio, Indiana y Michigan.

Washington, Oregón, Idaho, Nevada, California, Utah, Arizona, Nuevo México, Texas, Arkansas e Illinois también están en la lista de los lugares con menores afectaciones en caso de aquel masivo conflicto.
Los escenarios presentados por la revista se basan en la detonación de una o dos ojivas nucleares con potencias equivalentes a 100.000 toneladas de dinamita. Aunque algunos lugares serían relativamente más seguros que otros, los científicos de la publicación advierten que nadie estaría completamente a salvo, ya que los niveles de radiación serían nocivos en todo el territorio.

“Si bien quienes viven cerca de instalaciones militares, silos de misiles balísticos intercontinentales en el Medio Oeste o bases submarinas costeras podrían sufrir las consecuencias más inmediatas y graves de un ataque nuclear, no hay duda: cualquier guerra nuclear o detonación de armas sería perjudicial para todos”, declaró John Erath, director sénior de políticas del Centro para el Control de Armas y la No Proliferación, en entrevista con Newsweek.
“Ningún lugar está verdaderamente ‘a salvo’ de la lluvia radiactiva y otras consecuencias como la contaminación de los suministros de alimentos y agua y la exposición prolongada a la radiación”, agregó.
