Aunque por muchos años el territorio de Groenlandia pasó desapercibido, hoy es el epicentro de debates entre potencias mundiales.
Estados Unidos ha demostrado su interés en que el territorio de Groenlandia sea parte del país norteamericano; sin embargo, esta pretensión se ha truncado por la oposición que esto ha generado por parte de Dinamarca y de varios países por todo el mundo.
Lo curioso es por qué un territorio que está más cerca de Norteamérica hace parte de un país europeo que queda a más de 3000 kilómetros de distancia.

De acuerdo con la información histórica que se dispone, el primer europeo en avistar Groenlandia fue Gunnbjörn Úlf-Krakuson hacia el siglo X.
Sin embargo, fue el vikingo Erik el Rojo quien le puso el nombre Gronland, que significaría algo similar a “tierra verde”, aunque el territorio es blanco por el hielo que tiene.

La presencia vikinga desapareció con el tiempo, puede que debido a las condiciones que se podían presentar en un territorio gobernado por el clima frío y el hielo, así como la escasez de ciertos recursos.
Después, hacia el siglo XIV, llegaron los inuit, quienes sí lograron adaptarse al terreno y a las condiciones que allí se presentaban, de acuerdo con la información compartida por National Geographic.
Un misionero llamado Hans Egede se dirigió a Groenlandia con el fin de realizar lo que National Geographic considera una “recolonización”, y fue hasta el siglo XIX cuando se convirtió en una colonia del recién nacido país de Dinamarca, con la disolución del Reino de Dinamarca y Noruega.
En la actualidad, Groenlandia no es considerada una colonia, pero sí un territorio autónomo de Dinamarca.
Pero ¿qué es lo que motiva a los Estados Unidos a hacerse con ese “trozo de hielo”, como ha calificado el presidente Donald Trump al territorio? Quizá se deba a la ubicación estratégica que este pueda tener para el proyecto que se está desarrollando de la “Cúpula Dorada”.
Este proyecto es un sistema de defensa antiaéreo que busca hacer frente a cualquier amenaza que venga por el aire a los Estados Unidos.
Aunque hay oposición tajante de Dinamarca, se ha mantenido la posición por parte de la Casa Blanca, asegurando que es un tema de “seguridad nacional”.

Recientemente, en el discurso del mandatario estadounidense, en el Foro Económico de Davos, este dijo: “Lo único que pedimos es un lugar llamado Groenlandia”, indicando además: “Queremos ese trozo de hielo para proteger el mundo”.

Dinamarca ha desplegado tropas para defender la soberanía; sin embargo, en este momento la incertidumbre crece en torno a lo que acontecerá en el futuro con lo que la Casa Blanca pretende.










