orden público

Atención: asesinan a dos policías en San Andrés

¡Los recibieron a bala! Los uniformados fueron llamados por la comunidad por un caso de exceso de ruido. Cuatro más se encuentran heridos.


En el barrio Nueva Guinea de San Andrés Islas, vecino al conocido balneario de Rocky Cay, fueron asesinados el patrullero Leibiston Manuel Ortiz Rocha de 33 años, quien laboraba en el área de contratos, y la patrullera Sandra Marcela Pérez Hoyos, de 31. Los uniformados fueron atacados luego de ser llamados a la 01:45 de la madrugada de este domingo por la comunidad para atender un caso de exceso de ruido durante una fiesta que se realizaba en la zona.

Al llegar al lugar fueron recibidos con disparos de arma de fuego. Otros cuatro uniformados resultaron heridos y son atendidos en hospitales de la isla.

Los dos policías asesinados hacían labores administrativas y los fines de semanas de apoyo. Lamentablemente, perdieron la vida solo por pedir que se bajara el volumen de un picó. Sandra Marcela era madre de un niño de ocho años y Leibiston Manuel, de una niña de cinco años; ambos uniformados era de la isla de San Andrés.

Policías asesinados en San Andrés
La patrullera Sandra Marcela Pérez fue asesinada en San Andrés en cumplimiento de sus labores como policía - Foto: Policía Nacional

El director de la Policía, el general Jorge Luis Vargas, lamentó la muerte de los dos agentes e impartió instrucciones de investigar lo sucedido junto con la Fiscalía General de la Nación para identificar a los criminales y llevarlos ante la justicia.

El compromiso de la Policía es capturar a los criminales en el menor tiempo posible.

Los patrulleros heridos son Luis Eduardo Martínez Burgos, con herida de bala en el hombro izquierdo; John Jairo Melendrez Jiménez, herida de bala en el talón izquierdo; José Ómar Díaz Hernández, herida de bala en la mano derecha, y Lizbeth Lizcano Pedraza, herida de bala en el dedo medio de la mano derecha.

La coronel María Elena Gómez Méndez, comandante de Departamento de Policía del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, también manifestó su dolor y tristeza ante la muerte de dos de los uniformados bajo su supervisión.

Por instrucción del director de la Policía, el mayor general Óscar Gómez Heredia se desplazó a la isla de San Andrés para encabezar las investigaciones que permitan capturar a los responsables de los patrulleros Pérez y Ortiz.

Entre la comunidad sanadresana hay indignación por estos hechos, en especial porque este es uno de los departamentos con menores índices de violencia en el país. Cifras de Indepaz indican que Cauca, Antioquia, Nariño, Putumayo, Norte de Santander, Huila, Valle del Cauca, Córdoba y Chocó son los que más sufren por la violencia derivada del conflicto interno.

Un informe reciente de El Colombiano señala que hasta el 9 de octubre de este año, 47 uniformados habían sido asesinados (con lo ocurrido esta madrugada el dato sube a 49) por balas provenientes de grupos como el Clan del Golfo, el ELN, las disidencias de las FARC y la delincuencia común. Los atentados en su contra vienen en aumento en los últimos dos años: en el periodo enero a agosto de 2019, 2020 y 2021 los homicidios fueron de 35 policías, 19 y 44, respectivamente.

Esta situación no solo golpea a la institución, sino que aumenta la percepción de inseguridad en el país. Así mismo, la violencia contra los uniformados ha motivado manifestaciones de apoyo de la comunidad, como la reciente caravana de motociclistas en Bogotá, convocada por el representante a la Cámara por la ciudad, José Jaime Uscátegui, para rechazar el asesinato del subteniente de la Policía Juan Pablo Vallejo, ocurrido hace menos de un mes.

La movilización se hizo como acto de protesta por la violencia que se presenta en la capital y todo el país. “Ni los policías están a salvo de la inseguridad en Bogotá”, afirmó el representante Uscátegui, quien insiste en que “es necesario que se esclarezcan los más de 125 casos de homicidio que se han presentado este año contra integrantes de la fuerza pública en todo el país. Es una vergüenza y genera dolor de patria que este tipo de homicidios tengan una tendencia histórica de impunidad superior al 98 %”.