Tres décadas después del atroz asesinato de Corinne Di Dio, cuyas partes de su cuerpo fueron halladas en París, Francia, en 1995, las autoridades colombianas capturaron al autor material.

Se trata de Antonio Márquez Gómez, quien utilizó todo tipo de estrategias para evadir a la justicia.
El hombre, de nacionalidad colombiana, mantenía varias identidades falsas e intentaba tener un bajo perfil realizando actividades varias.
El ocultamiento de su identidad llevó a que afectar varias veces las pesquisas y avances de la investigación.

Tras compartir información de inteligencia y lograr una prueba fundamental sobre los movimientos del hombre —quien, a la vista de los habitantes, era un simple comerciante—, se logró realizar un seguimiento hasta lograr plenamente su identificación.
Los investigadores de la Policía establecieron que Márquez Gómez, a quien le habían dado el sobrenombre de El Descuartizador, incluso había borrado sus huellas digitales mediante varios procedimientos.

Sin embargo, una pista recolectada recientemente llevó a ubicarlo en el alejado municipio de La Pintada, en Antioquia.
En contra del hombre existía desde hace 31 años una circular roja de Interpol por este crimen.
Las autoridades francesas lo requieren en extradición para que responda por este homicidio.
Igualmente, en su contra existen otras anotaciones criminales por presuntos nexos con organizaciones dedicadas al tráfico de drogas y bandas del crimen transnacional que tendrían presencia tanto en Europa como en América Latina.
Igualmente, habría tenido participación en redes que delinquen entre España y Marruecos.
Hecho por el cual existen varias investigaciones preliminares.
En las próximas horas se legalizará su captura y se confirmará el centro carcelario al que será trasladado mientras se resuelve su situación jurídica frente a la petición de extradición.
