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  Augusto Rodríguez (arriba) y Manuel Alberto Casanova compartieron con el presidente Gustavo Petro en el M-19, pero estrecharon sus lazos después de la desmovilización de este grupo guerrillero.
Augusto Rodríguez y Manuel Alberto Casanova compartieron con el presidente Gustavo Petro en el M-19, pero estrecharon sus lazos después de la desmovilización de este grupo guerrillero. - Foto: La Silla Vacía / Suministrada a Semana A.P.I

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Dos exmilitantes del M-19 fueron nombrados por Petro en cargos clave del Gobierno; hay preocupación en la oposición

Dos exmiembros del M-19 llegarán a cargos altamente estratégicos para la seguridad en el Gobierno de Gustavo Petro. Líderes de la oposición han calificado estos nombramientos como una provocación.

El presidente Gustavo Petro sigue conformando poco a poco su equipo de Gobierno, en el que hay representantes de los partidos tradicionales, líderes del petrismo, santistas y académicos, pero guardó posiciones estratégicas en su administración para su círculo cercano, los que le hablan al oído, los que se quedan con él cuando se apagan los reflectores.

En este cerrado círculo están Augusto Rodríguez y Alberto Casanova, dos de los más cercanos escuderos del jefe de Estado que llegarán ahora al Gobierno nacional, luego de haber sido compañeros de lucha de Petro no solo en su trasegar en la política, sino en el M-19, pues ambos, al igual que el presidente, pertenecieron a la extinta guerrilla.

El más cercano de ellos es Augusto Rodríguez, quien llegará a dirigir la Unidad Nacional de Protección (UNP).

Los que conocen al jefe de Estado aseguran que Rodríguez es una especie de guardián de Petro. Estuvo con él en las campañas a la Alcaldía en 1997 y a la Cámara de Representantes en 1998. Fue el asesor que lo ayudó a investigar la parapolítica en el Congreso entre 1998 y 2010. Fue su mano derecha como alcalde de Bogotá y su asesor en las dos últimas campañas presidenciales.

El nuevo director de la UNP es una de las pocas personas a las que Petro le permite quedarse junto a él cuando se reúne con sus abogados para tratar temas judiciales en su contra. Tal vez su mayor virtud, y por eso se ha ganado la confianza del jefe de Estado, es su discreción, siempre trabaja en silencio, a la sombra.

Sin embargo, ahora que llega a la UNP tendrá que estar al frente de una entidad en la que se debe salir a poner la cara. Dar explicaciones de manera permanente, pues tendrá sobre los hombros la labor de otorgar protección a los ciudadanos y altos funcionarios que tengan elevado nivel de riesgo en su seguridad, por lo que debe brindar garantías a todos los sectores, sin importar la filiación política.

Si bien no está permanentemente al lado de Petro, Alberto Casanova, el otro exmiembro del M-19 que llega al Gobierno, como director de la Dirección Nacional de Inteligencia, ha construido buena parte de su hoja de vida al lado del jefe de Estado.

Durante la alcaldía de Gustavo Petro en la capital fue director de Planeación, asesor de la dirección general en la Caja de Vivienda Popular de Bogotá y consultor de la Secretaría Distrital de Gobierno.

En la Dirección de Inteligencia, Casanova tendrá a su lado a oficiales de alto rango de la fuerza pública, expertos en seguridad nacional, con quienes deberá trabajar de la mano en prevenir y contrarrestar amenazas internas o externas contra la democracia nacional.

Esta es una de las entidades en las que más se tratan secretos de Estado. CríticasEl hecho de que Petro haya otorgado cargos tan estratégicos para la nación a exmiembros del M-19 ha generado duras críticas desde la oposición, donde consideran que esto implica “una provocación”, pues se trata, nada más y nada menos, que sentar a excombatientes de una guerrilla junto a altos mandos militares a tratar temas de seguridad nacional sin, al parecer, tener la experiencia del caso.

Una de las más críticas ha sido la senadora del Centro Democrático María Fernanda Cabal, quien aseguró que “tener a la extinta guerrilla a cargo de la protección y la inteligencia es un enorme riesgo para el ejercicio de la oposición”.

Lo mismo considera el exprecanddiato presidencial y militante del Centro Democrático Rafael Nieto, quien señaló que esto es “poner a los ratones a cuidar el queso”. No obstante, desde el Pacto Histórico salieron en defensa de estos nombramientos y resaltaron el “gesto de reconciliación” de tener en el Gobierno a personas que se acogieron a un acuerdo de paz. “

“Son personas que firmaron un acuerdo de paz y durante más de 30 años han sido coherentes con su compromiso. En el caso del doctor Rodríguez, con quien trabajé, es una persona de las más altas calidades. Estamos en las mejores manos”, indicó el senador del Pacto Histórico Iván Cepeda.

En el mismo sentido, se pronunció el presidente de la Cámara, David Racero, quien calificó como “excelentes” los nombramientos y aseguró que, en el caso de la UNP, es un “gran reto para reestructurar una entidad absolutamente politizada que ha desvirtuado su misión”.

Aunque Petro les ha dado juego a los partidos políticos en su gabinete, también ha dejado claro que en las posiciones estratégicas estará con los suyos, sin importar los cuestionamientos o dudas que tengan o la falta de experiencia para el cargo. Son sus compañeros de lucha.

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