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El presidente electo no se ha posesionado y las barras bravas del petrismo ya se están haciendo sentir, ¿de qué se quejan?

Algunas decisiones de Gustavo Petro molestan al sector más radical del Pacto Histórico, en contravía del llamado a la reconciliación del presidente electo.


Desde la noche de la victoria, el presidente electo, Gustavo Petro, ha mostrado una faceta conciliadora. En su discurso reiteró que su visión de cambio no es para profundizar el sectarismo y expresó que su principal objetivo es unir a Colombia. Luego lo probó con sus acciones. Se reunió con sus principales contradictores, como Álvaro Uribe, Rodolfo Hernández, Germán Vargas Lleras y Claudia López, y ratificó su convocatoria a un gran acuerdo nacional.

Después le envió un mensaje a la izquierda, pidiendo que no se ensoberbezca y se aísle tras haber obtenido una victoria histórica. Pero, a pesar de este mensaje, un sector del petrismo radical se muestra intransigente y se comienzan a revelar fracturas en el Pacto Histórico. Algunas bases son escépticas frente a las decisiones de Petro y continúan con la hostilidad hacia quienes no pertenecen a su proyecto. Él podría ver su primer obstáculo como presidente en su propia fuerza política.

La derrota de Gustavo Bolívar y Alexánder López Maya por la presidencia del Senado, ante Roy Barreras, generó un estallido en redes sociales. El polémico Sebastián Guanumen sigue cerca al que será el nuevo Gobierno.
La derrota de Gustavo Bolívar y Alexánder López Maya por la presidencia del Senado, ante Roy Barreras, generó un estallido en redes sociales. El polémico Sebastián Guanumen sigue cerca al que será el nuevo Gobierno. - Foto: LUISA GONZALEZ-reuters

La primera inconformidad surgió cuando Petro apoyó la candidatura de Roy Barreras para convertirse en el presidente del Senado. El congresista viene de la política tradicional y sostiene una relación compleja con algunos de los líderes más fieles del petrismo.

La senadora electa María José Pizarro anunció que se había concertado que Barreras sería quien ocupara el cargo. Tildándola de mentirosa, los senadores Gustavo Bolívar y Alexánder López Maya, quienes también querían asumir la dignidad, protagonizaron un estallido en redes sociales. A pesar de asegurar su respeto a la decisión, Bolívar dijo que Barreras no representa el cambio por el que “muchos” lucharon. Por su parte, López Maya fue duro en su respuesta a Pizarro: “Esperaba más de usted”.

ALEXÁNDER LóPEZ
Alexander López. - Foto: juan carlos sierra-semana

No solo dieron a conocer su desacuerdo. También viralizaron tendencias en Twitter en contra de su compañero en el Senado. Tanto López como Bolívar estaban dispuestos a dividir a la bancada con tal de probar que Barreras no era conveniente para el cargo y que ellos, fieles a Petro, eran los indicados.

La resistencia de Bolívar no es nueva. Cuando el Partido Liberal, en cabeza de César Gaviria, declaró su apoyo al presidente electo, el senador entró con los taches arriba y se atribuyó anunciar supuestas líneas rojas y prevenciones frente a la participación de la colectividad en el Gobierno.

Frente a las conversaciones, acercamientos y reuniones del presidente electo, Bolívar ignoró el llamado de su líder para unir a Colombia. En redes sociales insistió en seguir dividiendo.

“Aunque suene cansón, debemos poner límites. Porque si no ponemos límites, si todos aplaudimos todo, nunca sabremos quiénes son ellos y quiénes somos nosotros”, publicó en Twitter.

Bolívar también ha sido fuerte crítico de las posibles figuras que conformarían el gabinete de Petro. Ante el rumor de que Carlos Amaya sería una opción para liderar el Ministerio de Agricultura, el senador viralizó una tendencia para descalificar al exgobernador de Boyacá.

Gustavo bolívar
Gustavo Bolívar. - Foto: alexandra ruiz poveda-semana

“No olvidemos organizaciones sociales, sindicales, campesinas, indígenas, afros y a la izquierda que se jugó la vida por esta causa. Con Amaya, no”, trinó.

Bolívar, cada vez más lejos de Petro, se ha vuelto una figura incómoda en el Pacto Histórico por llevar la contraria y quitarle fuerza al discurso reconciliador del presidente electo.

Los adeptos de Petro, quienes lo apoyaron de principio a fin, no están tan contentos con la propuesta de diálogo intersectorial. La composición del equipo que lidera el proceso de empalme es diversa, pero algunas organizaciones de la izquierda muestran su inconformismo alegando poca participación.

Carlos Rivas, expresidente y ejecutivo de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode), dijo que el sindicato se siente “maltratado” y “dolido”, pues Petro no los incluyó en el empalme. Incluso, a modo de exigencia, le solicitaron al presidente electo que los tuviera en cuenta.

Por otro lado, los tuiteros y opinadores en redes sociales no están encantados con las reuniones que ha organizado Petro con políticos de ideología contraria. Muchos celebran la intención, pero son explícitos al recalcar que no les gustan los acercamientos.

El disgusto también se manifestó cuando llegó el santismo a la campaña de Petro y ahora se afianza con la posibilidad de posicionarse en varios de los ministerios clave. En una señal de hermetismo, los seguidores del líder del Pacto Histórico reclaman el cambio por el que votaron y rechazan que se les haya dado protagonismo a figuras que no vienen del petrismo como tal. Un sector de los opinadores, los llamados “bodegueros”, también muestran tendencias opositoras a las decisiones del presidente electo. Los influenciadores, coordinados con mensajes casi idénticos y, coincidencialmente, alineados con Bolívar, participaron en las tendencias en contra de Barreras y Carlos Amaya.

Fuentes del Pacto Histórico le contaron a SEMANA que estos influenciadores usualmente cobran por crear tendencias en redes sociales. Todo apunta a que no están involucrados en la campaña de Petro y tampoco reciben recursos de ella, sino que serían organizados por un congresista.

SebastiÁn .
Sebastián Guanumen, uno de los líderes de la campaña sucia por parte de influenciadores en redes sociales. - Foto: .

Varios de los integrantes más moderados les han pedido cordura a los usuarios petristas que aún mantienen la hostilidad de la campaña. Esta petición fue públicamente calificada de “oportunista” y “cínica” por parte de uno de los influenciadores más reconocidos.

Mientras que su líder tiende puentes e intenta abrir las puertas al diálogo, los influenciadores siguen con los insultos y la campaña sucia, la cual termina ahuyentando a posibles nuevos aliados.

Estas muestras de intransigencia de sectores radicales podrían quitarle contundencia a un mensaje de reconciliación, bien recibido desde otros frentes. Mábel Lara, quien trabaja en el equipo de empalme del presidente electo, asegura que las bases petristas tardan más en entender la importancia de estas acciones. “No creo que lo entiendan. Creo que no, pero siento que la opinión lo está entendiendo. Es lo que siento cuando la gente habla cuando me la encuentro en la calle”, señaló la excandidata al Senado.

Mafe Carrascal, representante electa, opinó sobre la posición de Bolívar: “Tiene derecho a expresarse como él lo considere. Sin embargo, yo soy más de la política de lo colectivo, lo que el país necesita y lo que necesitamos para tener gobernabilidad”.

El representante electo Duvalier Sánchez, quien apoyó al petrismo desde la Alianza Verde, percibe que el sectarismo dentro de la izquierda es la demostración de “quienes conciben más importante su ideología que el país”.

Con este panorama, Gustavo Petro, sorpresivamente, ve en las entrañas del petrismo su mayor obstáculo hasta el momento. El Pacto Histórico, dividido entre conciliadores y puristas, muestra las primeras grietas tras la victoria en las urnas. Con algunos de sus compañeros de lucha en contra, Petro intenta mantener la promesa de unir a Colombia.