“Te voy a matar”; “lárgate de mi casa”; “perra, maldita, por qué no me la quito de encima de una vez, maldita asquerosa, me tiene mamado”, eran los gritos que, según el testimonio de Karen Santos en la Fiscalía, lanzó Ricardo Leyva en contra de ella, mientras la perseguía por la casa que compartían y con un cuchillo en la mano.

La Fiscalía acusó al empresario por el delito de violencia intrafamiliar y advirtió que existe un “riesgo mortal extremo” para su expareja. El escrito de acusación contra Leyva fue entregado a su defensa y allí el ente acusador precisó al menos 11 hechos con descripciones detalladas de supuesta violencia doméstica contra su propia esposa.

De acuerdo con la investigación, los hechos incluyeron jalones de cabello, golpes con puños en la cabeza y el rostro, escupitajos, persecución con arma blanca y otros, “orientados a causar dolor, lesión o intimidación física”.
Son 35 páginas con el resumen de una historia de menos de cinco años de convivencia. Según el relato de Karen Santos, tras el matrimonio, solo pasaron dos meses para que comenzaran a presentarse estos hechos.
La cronología
La Fiscalía reconstruyó las escenas que la mujer dejó consignadas en al menos tres denuncias y que retratan los detalles de una rutina de agresiones y malos tratos.

Corría el año de la pandemia, 2020, y mientras la víctima hizo algunas recomendaciones de bioseguridad en su casa, cuenta que llegó el primero de una docena de ataques. Karen Santos le pidió a Leyva conciencia en el autocuidado en la coyuntura más compleja del covid-19 y la respuesta quedó en la denuncia.
“Leyva Páez la tomó del cabello, le rasgó la ropa que llevaba puesta, la expulsó de la residencia y arrojó sus pertenencias a la vía pública. La víctima se vio compelida (obligada) a refugiarse inicialmente en una vivienda vecina, en el mismo conjunto y, posteriormente, trasladarse a la residencia de su hermano”, revela el documento de la Fiscalía.
Meses después, Leyva, según la acusación de la Fiscalía, hizo una nueva promesa de modificar su comportamiento, pero, el 16 de julio de 2023, mientras estaban en un hotel en Cúcuta, regresaron las agresiones, ahora con más violencia, según la Fiscalía.

“Encontrándose en la habitación 914, el acusado agredió físicamente a Karen Santos García, inmovilizándola con sus rodillas y golpeándola en repetidas ocasiones en cara y cabeza, ocasionándole lesiones faciales y abundante sangrado”, señaló la Fiscalía.
Cuatro meses después, en la casa que compartían en Puerto Colombia (Atlántico), Leyva, según la Fiscalía, volvió a atacar, pero esta vez elevó el nivel de agresividad. Pasó a los puños directos en la cabeza, mientras ella estaba acostada en su cama, por lo que no pudo escapar de la vivienda; fue finalmente un amigo de la familia quien, según su relato, la salvó.
En los primeros meses de 2024 y mientras la pareja se desplazaba desde el aeropuerto de Barranquilla hasta su vivienda en Puerto Colombia, cerca de la medianoche y por una vía oscura, desolada, Leyva, de acuerdo con la Fiscalía, obligó a la víctima a bajarse del vehículo para dejarla tirada en la calle.

En 2025, las agresiones se incrementaron en modo, violencia y frecuencia. El 5 de julio y durante un concierto en Bogotá, que organizó la propia pareja, titulado Conectando Corazones, hubo una discusión sobre el evento y Leyva, según el escrito de acusación, se lanzó contra Karen Santos para atacarla con una lámpara.
“Estando en el interior del camerino, y con una lámpara que encontró en el lugar y en presencia de otras personas, el acusado intentó golpear a la víctima, conducta que no alcanzó a materializarse; solo por la intervención de terceros que lograron tranquilizarlo”, advierte el documento.
Solo 14 días después y en la casa de Puerto Colombia ocurrió la agresión con un arma cortopunzante. La Fiscalía dibujó en detalle el momento.

“Enseguida, con un objeto que Karen Santos García identificó como cuchillo de la cocina, la persiguió por las áreas de la vivienda mientras la amenazaba: ‘Te voy a matar’; ‘lárgate de mi casa’; ‘perra, maldita, grandísima hijueputa malparida, por qué no me la quito de encima de una vez, maldita asquerosa, me tiene mamado’”, señala el documento.
Fue necesaria la intervención de la policía para salvarle la vida a Karen. En adelante continuaron las agresiones y más procedimientos de policía que poco sirvieron. Llegaron las denuncias y una actuación de la Fiscalía que, según ella, a veces la preocupó. Se necesitaron meses y una asignación especial para lograr la acusación.
“Usted tiene la culpa”
El ciclo de violencia que padeció Karen Santos y que estuvo por acabar con su vida, según la Fiscalía, incluyó actos de violencia psicológica y económica. Leyva se esforzó, de acuerdo con la acusación, en culpar a la víctima por las agresiones; incluso gritó como resaltando su intención: “Usted tiene la culpa”, “usted sabe que se merece esto”, “usted me provocó”, “tiene que pedirme perdón”, “si usted se queda callada, no pasa nada”.

El caso aterrizó en el despacho de una fiscal delegada ante la Corte Suprema de Justicia, un trato especial para este proceso en el que la Fiscalía advierte cómo Leyva, mediante violencia física y psicológica, logró degradar a la víctima, incluso al punto de restringirle su sostenimiento económico.
“Ejerció violencia psicológica contra la víctima mediante humillaciones, intimidaciones, aislamiento, manipulación emocional, degradación personal, control coercitivo y violencia verbal permanente, todo dirigido a afectar su dignidad, autoestima y estabilidad emocional”, explica la acusación.
Para la fiscal del caso, Karen Santos se encuentra en un “riesgo extremo y riesgo mortal extremo”, de ahí la necesidad de garantizar su seguridad, que por ahora se materializa a través de la acusación formal con la que buscan una condena en contra del reconocido empresario de conciertos y eventos.

A pesar de las advertencias de la misma Fiscalía con la “necesidad de una respuesta estatal integral, oportuna y reforzada” en favor de la víctima, persiste el temor y la angustia. El ente acusador tiene más de 27 testigos y un largo listado de elementos de prueba, informes, reportes forenses para demostrar la responsabilidad de Leyva en estas agresiones por años.
