Diversas fuentes dan como un hecho que Estados Unidos trasladará a Colombia y Ecuador parte de sus modernas aeronaves remotamente tripuladas Reaper MQ-9, que ha utilizado en misiones de alta complejidad en otros países y en conflictos internacionales.

Mientras se despeja el panorama sobre la llegada de estos modernos equipos, en diálogo con SEMANA, el general Guillermo León, excomandante de la Fuerza Aérea y presidente de Acore, aseguró que contar con estos aparatos representa un gran salto para la seguridad nacional y la de los países vecinos.
Explicó que el Reaper es un equipo dotado de capacidades técnicas complejas y modernas. Señaló que pesa cinco toneladas, tiene autonomía para estar en el aire durante 25 horas continuas, puede volar a unos 30.000 pies de altura y alcanzar un recorrido de aproximadamente 1.700 kilómetros.
“Esto es prácticamente un avión, tiene una dimensión de 20 metros. Para su operación se necesita de un operador en una cabina en tierra, que entrega el control a pilotos en los Estados Unidos cuando está en el aire”, explicó el general León.

Agregó que los Reaper son aeronaves multimisión. Señaló que pueden realizar desde tareas de inteligencia hasta lanzar ataques con misiles guiados por láser.
“Tiene misiles de precisión y bombas guiadas por láser. Tienen sensores infrarrojos, cámaras de temperatura, imágenes de alta definición, entre otros”, dijo el excomandante de la Fac.
La posible llegada de los Reaper abrió otro debate: si se necesita autorización del Congreso de la República para operar en el país, al tratarse de una aeronave remotamente tripulada por una autoridad extranjera.
El general León explicó que el Gobierno debe revisar con lupa el mecanismo por medio del cual dará luz verde a estos equipos para que puedan operar sin novedades en el país. “Tendría (gobierno) que mirar los convenios internacionales vigentes”, señaló.

Una de las operaciones más destacadas de un Reaper MQ-9, similar al que llegaría a Colombia, fue contra el general Qasem Soleimani, quien fue eliminado en una operación de Estados Unidos.
Los estadounidenses usaron una aeronave no tripulada de este tipo para atacar al general iraní.
