En una audiencia reservada, la Fiscalía General le imputó los delitos de secuestro extorsivo, homicidio agravado, hurto calificado y agravado; ocultamiento, alteración o destrucción de elementos materiales probatorios a cuatro personas señaladas de participar en los hechos que derivaron con el asesinato del profesor de la Universidad Externado, Neill Felipe Cubides Ariza.

En la diligencia judicial, la fiscal del caso puso de presente los elementos materiales probatorios que llevaron a la identificación de estas personas que habrían participado en el secuestro y hurto del docente, mediante la modalidad del paseo millonario. Así como en su posterior asesinato.
Tras la pregunta del juez, los cuatro capturados no aceptaron los cargos.
El próximo 8 de abril se reanudará la audiencia en la cual la Fiscalía General pedirá a un juez de control de garantías de Bogotá que los cobije con medida de aseguramiento en centro carcelario.
SEMANA había revelado de manera exclusiva que el cuerpo del docente había sido incinerado por sus captores con el fin de ocultar cualquier evidencia que pudiera identificarlos. Como una muestra de inhumanidad, los integrantes de la banda botaron el cuerpo en una vía destapada que conecta la vieja vía al Llano con la nueva, en la vereda Los Soches.

En dicho reportaje, SEMANA tuvo acceso a información de la investigación que muestra detalles y pistas sobre el taxi en el que se subió el docente en inmediaciones de la Clínica Country, en el norte de Bogotá, el 15 de enero.
En los videos de las cámaras de video que reposan en los archivos de los investigadores, se ve claro cómo el taxi queda escondido por un bus azul del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). En ese fue que desaparecieron al profesor de Comunicación Social.
Aunque todavía es muy prematuro para establecer las responsabilidades, fuentes allegadas al caso le confirmaron a este medio que se trata de una banda delincuencial de ciudadanos venezolanos que tiene azotada la Zona T del norte de Bogotá.
Uno de los elementos clave en la investigación fue la aparición de una interceptación de una comunicación entre los presuntos atacantes en la que ellos mismos reconocen que “se les fue la mano” con el profesor.
