ENTREVISTA

José Fernando Patiño habla de su papá, del gran abrazo por Cali y el Valle y hace una petición al presidente Abelardo De La Espriella

El periodista relata en SEMANA la emotiva despedida de su padre, el hallazgo de sus tesoros entre los escombros del terremoto y cómo convirtió el dolor en una iniciativa de unión.

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20 de septiembre de 2026 a las 5:45 a. m.
José Fernando Patiño: “Siento que la única manera en que puedo sanar es convirtiendo este dolor en un propósito.”
José Fernando Patiño: “Siento que la única manera en que puedo sanar es convirtiendo este dolor en un propósito.” Foto: ALEJANDRO ACOSTA-SEMANA

SEMANA: Ha pasado un mes tras el terremoto, en el que todos vivimos en cierto modo, el dolor de la perdida de su papá. Y lo vimos esta semana lanzando Un abrazo por Cali y el Valle. ¿De qué se trata?

José Fernando Patiño: Es una iniciativa que nace de un dolor profundo y de la necesidad de transformarlo en algo más. Mi hermana, mi esposa y yo nos preguntamos cómo transformar el amor y el ejemplo que nos dio nuestro padre. Ahí surgió la idea de este gran abrazo para unirnos en medio de esta tragedia que vino a recordarnos que somos vulnerables y que nos necesitamos el uno al otro. Se ha hablado mucho de la reconstrucción del asfalto, que es fundamental, pero también es muy importantes la reconstrucción de los cimientos del alma y de las grietas que tenemos en el corazón.

El arzobispo de Cali monseñor Luis Fernando Rodriguez encabezó la velatón conmemorativa por el mes del terremoto, el acto contó con la presencia del periodista José Fernando Patiño quien perdió a su padre en la tragedia.
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SEMANA: ¿Cómo se haría eso?

J.F.P: Hoy el país vive una tristeza profunda, un duelo colectivo. Hay que hacer un trabajo individual de atención psicológica y profesional, pero también un esfuerzo por unirnos, a pesar de las diferencias. Esa fue la Colombia que yo conocí, en este lugar en donde tantas personas estaban enterradas, lo único que vi fue una gran humanidad.

SEMANA: En esos días de la tragedia, la búsqueda de su papá generó una enorme solidaridad. ¿Cómo sintió este abrazo que le dio Colombia en esos días?

J.F.P: Demasiado lindo, demasiado único. Yo me sentí abrazado, me sentí sostenido. Este dolor sigue siendo muy duro, demasiado pesado para mí. Siento que esta es la única manera en que puedo sanar: convirtiendo ese dolor en un propósito. Cuando llegué a Cali, encontré personas que estaban levantando los ladrillos con sus propias manos. Hubo unas cadenas magníficas para poder arrebatar vida a esos escombros. Yo bajé tres kilos durante los dos días que estuve, pero esos días fue cuando más comida recibí. Y también llegaron muchas personas simplemente a abrazarme. Muchos se pusieron en los zapatos de quienes buscábamos desesperados a nuestros seres queridos.

Yo no quiero que recuerden a mi papá como una de las 154 personas que falleció en Cali. Eso es una cifra

SEMANA: ¿Qué tan determinante resultó esa ayuda en esos momentos?

J.F.P: Ver eso desbordado fue abrumador, en el buen sentido. Hubo un momento en que me dijeron: “Estamos viendo que tu papá está complejo sacarlo porque está entre dos vigas y puede ser que no podamos recuperar el cuerpo completo”. Yo le comenté esto a otro rescatista, que se llama José, como yo y él me dice: “No importa …Yo me voy a encargar que tu papá salga de aquí”. Llamamos más gente, hicimos tres filas y empezamos a sacar escombros y a martillar mucho para destruir esas vigas. Mi papá sale completo y logro despedirlo. No todos pudieron hacerlo. Hoy quiero darle las gracias a José, el rescatista que me dijo que podíamos recuperarlo.

Carta a mi padre
"Un beso y una flor, la cantamos a mi abuela cuando la despedimos. Entonces, era la canción para él" Foto: Cortesía

SEMANA: Usted compartió esa despedida que hizo a su papá. ¿Cuál es la historia de la canción que usted cantó este día?

J.F.P: Decidimos despedirlo así porque teníamos que honrar la vida. Yo no quiero que recuerden a mi papá como uno de los 154 personas que falleció en Cali. Eso es una cifra. Yo quiero que a mi papá lo recuerden por su vida, por cómo amó a los demás, por cómo entregó a los demás. Mi papá tuvo una vida de servicio a los otros, donde la música era parte de nuestra banda sonora. Crecimos con él tocando guitarra, cantando. Esa canción, Un beso y una flor, la cantamos a mi abuela cuando la despedimos. Entonces, era la canción para él. También porque tenía el mensaje de nos volveremos a encontrar.

JOSE FERNANDO PATIÑO.
“En ese lugar en donde tantas personas estaban enterradas, lo único que vi fue una gran humanidad", dijo el periodista sobre la búsqueda de su papá. Foto: Cortesía José Fernando Patiño

SEMANA: Además de encontrarlo a él, usted ha hablado de lo importante que ha sido el hallazgo de sus cosas. ¿Cómo fue este proceso?

J.F.P: Hay dos personas que en Torres de Limonar han hecho posible la recuperación de de estos recuerdos. Son dos vecinas: Alexandra e Isabel. Ellas guardaron las cosas cuando comenzaron a aparecer. El día que despedí a mi papá, me dijeron que las cosas las iban a quemar por temas de bioseguridad. Pero ellas no lo permitieron. Esas pequeñas cosas que para nadie significan nada, para nosotros es el vestigio de nuestros seres queridos. Cuando llegué al edificio había llovido y yo, al mirar al cielo, digo: “Papá, yo solamente quiero nuestras fotos juntos”. Y de repente, veo ahi todos los álbumes de nosotros. Mi papá los conservaba como un tesoro.

Carta a mi padre
“Cada vez que puedo, lo busco siempre, en tantas cosas de la vida, y lo que es muy difícil es no encontrarlo.” Foto: Cortesía

SEMANA: Un abrazo por Cali y el Valle es una manera extraordinaria de honrar la vida de su papá. Cuénteme detalles de qué piensa hacer.

J.F.P: Esto nace de un sueño después de despedir a mi papá. Antes de dormir me preguntaba ¿qué puedo hacer? Dame las fuerzas para ayudar a tanta gente que está pasando por algo difícil. Esa noche soñé con él y me levanté con esta idea. Mi hermana tenía una idea muy bonita y era hagamos una fundación en nombre de mi papá, me hablaba de una cadena de favores. Al final, pensamos en la idea de darnos un abrazo. Y ese abrazo literal nos lo vamos a dar a las tres de la tarde el próximo 10 de octubre. Es un símbolo. Será un encuentro desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde. En la mañana tendremos diferentes conferencistas. Y desde las 4 de la tarde hasta las 11 de la noche vamos a tener un gran concierto. Tenemos confirmados a los grandes del Valle del Cauca y del país. Pero quiero aprovechar esta entrevista para hacerle un pedido al presidente.

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SEMANA: ¿Cuál?

J.F.P: Todos los eventos, después de cierta boletería, pagan un impuesto al Ministerio de Cultura. Le quiero hacer un llamado al gobierno para que este dinero que se recaude pueda ir completo a las fundaciones ABACO y Techo para ayudar a quienes lo necesitan. Quiero honrar la vida de mi papá a través de honrar la vida de tantas personas que perdimos en este terremoto.

El gran abrazo nace de la idea de transformar este dolor en amor y sobre todo de llamar la atención de la necesidad de seguir ayudando.

SEMANA: Cuando uno pierde un ser tan importante, pasan los días y a veces se encuentra la manera de encontrarlo en las cosas cotidianas. ¿Dónde ve a su papá hoy?

J.F.P: En la música. En dos llaveros que aparecieron en el edificio y que ahora cargo. Los veo, los beso. Cada vez que puedo, lo busco siempre, en tantas cosas de la vida, y lo que es muy difícil es no encontrarlo. Tengo una necesidad todavía urgente de conversar con él. Un mes antes del terremoto, él había venido a mi casa a celebrar el día del padre. Justo anoche en la comida veía la silla donde se sentó y donde nos dijo unas palabras muy bonitas, que yo estaba acompañado de la mejor mujer del mundo, que tenía una familia hermosa y que él se podía ir tranquilo.

“No hay ninguna otra forma de rendirle un homenaje a Violeta que a través de agradecer a quienes nos acompañaron. El final no es feliz, pero queda paz”, dicen Andrés Guerrero y Ana Roldán.
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