Angustiosos momentos vivieron cinco patrulleros y sus familias mientras permanecían retenidos por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el Catatumbo. La liberación, que puso fin a casi dos semanas de incertidumbre para los allegados, se produjo tras gestiones de una comisión humanitaria que actuó en la zona.
Ramón Alberto Coronel Medina, uno de los policías liberados, relató a Noticias Caracol lo que enfrentaron él y sus compañeros desde la mañana del 6 de enero, cuando retomaban su servicio tras el permiso navideño.
“El día 6, a las siete de la mañana… ya íbamos en el bus cuando se montaron unos sujetos… nos bajan del bus, verifican los celulares y nos hacen caminar hacia un costado”, contó.
Según explicó, en el vehículo viajaban varios pasajeros y, tras identificar que algunos eran uniformados, los retuvieron. Los captores procedieron a revisar los teléfonos. “Ellos tuvieron la oportunidad de revisar celulares de los pasajeros… les pedían la clave para ver conversaciones”, relató.
Tras la inspección, los cinco policías fueron trasladados a una vivienda pequeña —“un cuartico, como de cuatro metros por tres”— donde permanecieron con los ojos vendados y las manos amarradas.
“Nos amarran, nos tapan los ojos… Después nos llevaron a una casa; era un cuartico abandonado, sin ventanas”, contó el patrullero, quien describió la espera durante el cautiverio como una experiencia que “pareció décadas”.
Los policías liberados fueron identificados como Daniel de Jesús Granada Quiroz, Ramón Alberto Coronel Medina, Edwin Fabián Manosalva Contreras, José Ricardo Carrillo Romero y Carlos Eduardo Barrera. La retención ocurrió en el sector conocido como La Llana, sobre la vía que comunica a Cúcuta con Tibú.
La entrega de los uniformados se realizó ante delegados de la Defensoría del Pueblo, la Iglesia católica y la Misión de Verificación de las Naciones Unidas, que actuaron como comisión humanitaria.
Tras una valoración inicial en la zona, las autoridades y las organizaciones confirmaron que los agentes se encontraban en buen estado de salud tras su liberación.

En su testimonio, Coronel también habló de lo que vivieron durante el cautiverio. “Siempre uno piensa en lo peor… que nos iban a acabar la vida”, dijo al recordar esos días. Y sobre el primer contacto con su familia tras ser liberado comentó: “Cuando vi a mi familia pensé en cómo iba a abrazarlos… era una mezcla de miedo y alegría”.
Esto ocurrió en medio de una situación compleja en la región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela, donde diversos grupos armados han intensificado las confrontaciones, generando desplazamientos y afectaciones a la población civil en los últimos meses.










