El vandalismo contra el mobiliario urbano no solo deja señales, paraderos y bancas deterioradas: también termina afectando a los bogotanos que dependen de estos elementos para movilizarse, esperar el transporte, informarse y usar el espacio público.
Entre enero de 2024 y julio de 2026, reparar esos daños alcanzó varios miles de millones.

El impacto no es solo visual
El dato fue revelado por el Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (Dadep).
Según la entidad, durante 31 meses fueron atendidos 114.546 reportes de mantenimiento correctivo relacionados con diferentes elementos del mobiliario urbano de la capital.
Y aquí aparece una cifra que llama la atención: el mantenimiento, reemplazo y reparación de estos elementos alcanzó un valor acumulado de $ 9.125 millones.
Pero hay una precisión importante para entender qué significa realmente ese número. El Dadep señala que los $ 9.125 millones fueron “asumidos por el concesionario en cumplimiento de sus obligaciones contractuales”.
El problema no se queda solamente en que una banca esté rayada o que un paradero se vea deteriorado. Ante esto, el propio Dadep advierte que cuando una señal, un paradero, una banca u otro componente del mobiliario urbano resulta afectado, puede comprometerse la “disponibilidad y calidad de los espacios públicos”.
Dependiendo del elemento, la afectación también impacta en la movilidad, la seguridad y las condiciones de accesibilidad de la ciudadanía.
Una señal dañada puede afectar la información que recibe el usuario del transporte. Un paradero deteriorado puede dejar de cumplir adecuadamente su función. Y otros elementos del mobiliario hacen parte de los espacios que utilizan los ciudadanos para movilizarse, esperar, informarse o descansar.

¿En qué se están gastando esos recursos?
El balance muestra que una buena parte del dinero se va en repuestos.
De los $ 9.125 millones acumulados, $ 6.587 millones corresponden a repuestos, mientras que $ 2.538 millones corresponden a mano de obra y transporte.
Entre las labores de mantenimiento aparecen la reposición de secciones, reparación de partes eléctricas y digitales, cambio de vidrios y limpieza de grafitis y pegatinas, entre otras intervenciones.
Dicho de manera sencilla: cuando un elemento del espacio público resulta deteriorado, el problema no necesariamente se resuelve con una limpieza. En algunos casos toca cambiar piezas o reparar componentes para que vuelva a funcionar.

Las señales del SITP se llevan la mayor parte de la cuenta
No todos los elementos han representado el mismo costo.
De acuerdo con el Dadep, las señales del Sitp acumulan más de $ 4.198 millones en reparaciones.
Después aparecen los paraderos de transporte público, con más de $ 2.716 millones, y las bancas, con más de $ 1.542 millones.
Estas tres categorías concentran los mayores costos acumulados dentro del balance entregado por la entidad. Y son, precisamente, elementos que los ciudadanos encuentran todos los días en sus recorridos por Bogotá.
