Aunque faltan cerca de dos años para que el Metro de Bogotá comience su operación comercial, la Alcaldía ya puso en marcha una estrategia con la que busca preparar a los ciudadanos para uno de los cambios más importantes en la movilidad de la capital.

Se trata de Bogotá Modo Metro, una apuesta de cultura ciudadana que pretende transformar la manera en que los bogotanos se relacionarán con el nuevo sistema de transporte.
La iniciativa parte de una premisa: el éxito del Metro no dependerá únicamente de la infraestructura, sino también de los comportamientos de quienes lo usarán. Por eso, el Distrito busca que los ciudadanos comiencen desde ahora a incorporar hábitos propios de los sistemas férreos más modernos del mundo.

El secretario general de la Alcaldía de Bogotá, Miguel Silva, explicó que la estrategia fue diseñada alrededor de tres grandes pilares: sentir, entrenar y compartir.
“Bogotá Modo Metro es una invitación a que aprovechemos esta gran obra de infraestructura y actualicemos nuestros comportamientos. Básicamente, tenemos tres mandatos o tres rutas: sentir, entrenar y compartir“, afirmó.
El primer componente, sentir, apunta a generar un vínculo emocional con el proyecto. La Alcaldía considera que el Metro debe convertirse en un motivo de orgullo para la ciudad y en un símbolo de apropiación colectiva.

“Queremos que realmente nos demos la oportunidad de apropiar el metro y sentir orgullo por lo que logramos. A Bogotá muchas veces le hace falta sentirse orgullosa por las cosas buenas que pasan. El metro es una de ellas“, señaló Silva.
Esa apropiación también tendrá espacios de participación ciudadana. Uno de ellos será la elección de la voz oficial del Metro de Bogotá.
“Queremos, por ejemplo, que la voz del Metro sea una voz definida por la gente y en eso vamos a hacer un ejercicio participativo. La gente va a escoger cuál es la voz del Metro“, anunció.

El segundo eje es entrenar, una fase eminentemente pedagógica que comenzará incluso antes de que el sistema entre en funcionamiento. La administración distrital considera que muchos comportamientos cotidianos deberán aprenderse con anticipación.
Uno de los primeros ejercicios estará relacionado con el uso correcto de las escaleras eléctricas, una infraestructura que tendrá un papel fundamental en las estaciones del Metro.
“Dentro de pocas semanas ustedes van a ver que en muchos lugares de la ciudad vamos a enseñarle a la gente cómo se utilizan las escaleras eléctricas en los modos de transporte masivo en los metros del mundo“, explicó el funcionario.

Silva recordó que una práctica habitual en otros países consiste en permanecer a la derecha para permitir el paso de quienes tienen prisa por el lado izquierdo.
“Si esperamos a que el metro esté construido y esté funcionando para enseñarle a la gente, ya habrá sido tarde“, advirtió.
Bogotá Modo Metro busca preparar a la ciudad no solo con obras, sino también con una nueva cultura basada en la confianza, la cooperación y el cuidado de los espacios públicos.

La campaña también promueve comportamientos como permitir primero la salida de los pasajeros, mantener limpios los espacios compartidos y respetar las filas y las zonas de circulación.
El tercer componente es compartir, que busca convertir a los propios ciudadanos en multiplicadores de esas nuevas prácticas.
“Se trata de que quienes ya logran actualizar ese comportamiento y aprender nuevas cosas las compartan con sus amigos, familiares y vecinos”, indicó Silva.

La estrategia fue construida con el apoyo de especialistas en ciencias del comportamiento y se desarrollará mediante pruebas piloto y experimentos que permitirán ajustar las acciones sobre la marcha.
“Este es un modelo interactivo. Implementamos, aprendemos, corregimos y volvemos a implementar. Bogotá Modo Metro no es un punto de llegada; es un punto de partida para actualizar esos comportamientos y esa cultura en la ciudad“, concluyó el secretario.
La apuesta del Distrito es que, cuando el Metro de Bogotá inicie operaciones en 2028, millones de ciudadanos ya no solo sepan cómo utilizar el sistema, sino que también hayan incorporado una nueva forma de convivir, cuidar lo público y apropiarse de una de las obras de infraestructura más importantes en la historia de la capital.
