Las autoridades de Bogotá continúan investigando un caso de la modalidad delictiva conocida como "paseo millonario" acontecido hace casi tres meses, cuya víctima reportó el hurto de una cifra cercana a los 70 millones de pesos.

El incidente inició la noche del lunes 15 de diciembre, cuando el ciudadano William Peña salió de un establecimiento comercial en el norte de la ciudad y abordó un taxi de servicio público.
Según el testimonio entregado por el afectado, tras pagar la cuenta del bar sobre las 8:00 p. m. y tomar el vehículo de transporte, perdió el conocimiento de manera repentina.

Los movimientos bancarios registrados en sus cuentas indican que, durante la madrugada del martes 16 de diciembre, los presuntos atacantes habrían realizado retiros de altas sumas de dinero, transferencias mediante plataformas virtuales e incluso tramitaron un crédito a nombre del demandante.
Uso de sustancias químicas y abandono
Peña argumentó en declaraciones a Red+ Noticias que, una vez dentro del taxi, se le habría suministrado una sustancia identificada posteriormente como benzodiacepina.
Técnicamente, este es un grupo de medicamentos psicotrópicos que actúan sobre el sistema nervioso central con efectos sedantes, hipnóticos y miorrelajantes, según el Manual MSD (o Merck) y el Goodman & Gilman: Las bases farmacológicas de la terapéutica.
La ingesta de este químico provocó en la víctima episodios de náuseas y una pérdida prolongada de la conciencia, estado que fue aprovechado por los atacantes para realizar las transacciones fraudulentas.
Tras completar el hurto, los ocupantes del taxi abandonaron al ciudadano en el sector de Corabastos, en la localidad de Kennedy, un punto geográficamente opuesto a su lugar de residencia.
Una vez recuperó parcialmente la lucidez, Peña logró trasladarse a su hogar; no obstante, grabaciones de seguridad de su edificio muestran que requirió asistencia del conductor que lo transportó para ingresar a la propiedad debido a su estado de desorientación.
El proceso de denuncia y estado de la investigación
Al despertar en su apartamento, el afectado reportó el hallazgo de rastros de fluidos corporales y sangre, producto de los efectos secundarios de la sustancia suministrada. Tras ser atendido en un centro asistencial y restablecer contacto con sus familiares, se procedió a instaurar las denuncias oficiales ante las entidades bancarias y las autoridades competentes.
Transcurridos casi tres meses desde el suceso, la investigación continúa bajo la supervisión de unidades especializadas. Peña confirmó que ha mantenido comunicación directa con la dirección del Gaula de la Policía para intentar identificar a los responsables del hurto.
Hasta el momento, el caso se mantiene en etapa de indagación para establecer la identidad del conductor del taxi y de las personas que participaron en la supuesta interceptación y posterior supuesto despojo de los activos financieros del ciudadano.
