La localidad de Santa Fe es una de las zonas de tolerancia más reconocidas por los bogotanos, por lo que la Alcaldía de Bogotá celebra la transformación que adelantó el Idipron con la resignificación que le dio a ‘El Castillo’, una edificación que antes funcionaba como un prostíbulo.

El Idipron dio pasos firmes para la protección de la niñez capitalina y reveló cómo funcionará la nueva biblioteca comunitaria, la historia de su nombre, así como la del lugar. La estrategia busca darle un giro a este sector de la ciudad que históricamente ha sido reconocido por la prostitución y la violencia.
El Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud, en articulación con la organización Observatorio Valientes Colombia, lideraron la creación de la Biblioteca Maité, en el cuarto piso del edificio ‘El Castillo’.

Este nuevo espacio busca consolidarse como un entorno seguro donde la lectura, el arte y el juego se convierten en herramientas para alejar a los menores de riesgos asociados a la vida en la calle.
El Distrito decidió implementar esta estrategia al evidenciar que entre 2025 y lo corrido de 2026 se han atendido 1.992 niñas, niños y adolescentes en la localidad de Santa Fe. Estos menores buscaron la atención distrital ante la vulneración de sus derechos.
De estos 1.992 menores, 1.390 provienen de distintos territorios y 602 han participado directamente en actividades de promoción de derechos y prevención de vulnerabilidades en la Unidad de Protección Integral del Castillo de las Artes.
¿Por qué se le puso “Maité”?
Maité era el nombre que llevaba una niña que murió en este sector de la ciudad, sufriendo las problemáticas propias de la zona. Por lo que, en homenaje a su memoria, se nombró de tal forma este espacio en donde ahora los niños y adolescentes pueden acceder a actividades culturales, procesos formativos y acompañamiento institucional.


Desde la administración distrital se ha insistido en que este tipo de proyectos permiten fortalecer el tejido social y brindar alternativas reales a la niñez.
La presencia de la biblioteca en este sector no solo beneficia a los menores, sino que también envía un mensaje sobre la posibilidad de transformación urbana y social.
Entre 2003 y 2017 funcionó en este lugar uno de los prostíbulos más reconocidos de la ciudad y luego, en el 2020, inició la resignificación del lugar; desde entonces, es un espacio institucional conocido hoy como “Castillo de las Artes”.
