Durante el puente festivo del 10 al 12 de octubre, en Bogotá se llevó a cabo la edición número 30 del festival Rock al Parque, en el Parque Simón Bolívar. Aunque los asistentes resaltaron el gran despliegue de escenarios y bandas que a muchos gustaron, el evento se vio empañado por una serie de hechos logísticos en el segundo día.

En redes sociales se pudieron evidenciar varias quejas en el evento, pues tras el segundo día, en el que se presentó la famosa artista chilena Mon Laferte, el aforo superó las 270.000 personas.

El tercer día fue aún más concurrido: hacia las 8:00 p. m. se cerró el ingreso al parque, debido a que se completó el aforo. En redes sociales se vio a varias personas trepando por las rejas para salir del evento por las largas filas. Además, muchos denunciaron que las requisas no fueron rigurosas. También se reportaron desmayos tras aglomeraciones.
“Es muy triste dar cuenta de las dificultades de logística y desorganización en Rock al Parque. La ausencia de requisas, la presencia de muchos cuerpos de policía sin claridad operativa, la ausencia de dispositivos logísticos para el ingreso, la ausencia de dispositivos logísticos para los filtros”, detalló la concejal Donka Atanassova.


Muchos aseguran que, además del manejo deficiente del alto número de personas, también hubo irregularidades en el manejo del ingreso, pues las requisas fueron superficiales y, en su mayoría, no estaban acompañadas de la Policía, como habitualmente se ha hecho en ediciones pasadas.
La edición número 30 reunió 83 agrupaciones y 584 músicos, con artistas provenientes de Europa, América y Asia, y una programación que cruzó metal, punk, hardcore, ska, reggae, rock alternativo, indie, industrial, funk y otras vertientes.
El cartel combinó nombres asociados con la memoria del festival, artistas internacionales que llegaron por primera vez y proyectos de distintas generaciones de la escena bogotana.

