Se siguen conociendo detalles de un caso que ha generado gran conmoción en todo el país. Un exmilitar identificado como Donis David Fonseca Turizo, de 44 años, es señalado de haber asesinado a su pareja, Keila Ortiz Salas, y a su hijastra, y después haber subido los cuerpos a un carro.

La Fiscalía reveló cómo habría ocurrido todo y la forma en la que el sujeto habría engañado a la mujer para llevar a cabo el ataque.
De acuerdo con las investigaciones que se han hecho hasta el momento, el hecho ocurrió el pasado 7 de septiembre en una vivienda del barrio Betania, en la localidad de Usme.
Al parecer, Fonseca tuvo una discusión con la mujer horas antes del crimen. Tras esto, ella se fue con normalidad hacia su trabajo, mientras que la menor de edad se quedó en la vivienda.

En el momento en el que la niña se iba a ir para su colegio, según las autoridades, el hoy procesado se lo impidió y presuntamente la asfixió hasta causarle la muerte. Esto habría ocurrido como represalia por la pelea que tuvo con la mamá.
Horas después, Keila Ortiz terminó su jornada laboral y regresó, como era de costumbre, hacia su casa. Para ese momento, el señalado asesino ya había escondido el cuerpo de la menor.
Una vez que su pareja llegó a la vivienda, este supuestamente la engañó diciéndole que le tenía una sorpresa y por eso le vendó los ojos. Las pruebas señalan que en ese instante aprovechó para atacarla con un arma cortopunzante hasta quitarle la vida.

La Fiscalía precisó que Donis David Fonseca mantuvo durante dos días los cuerpos en la casa, mientras intentaba eliminar los rastros que habían quedado del crimen.
Una vez limpió la sangre y dejó todo en su lugar para intentar hacer parecer que nada había pasado, le cambió la ropa a las víctimas y las ubicó en el carro: la mujer en la parte del copiloto y la menor de edad en la zona trasera.
De esta manera, intentó hacer ver que estaban viajando en familia, emprendió la huida y, en un principio, se dirigió hacia La Guajira, pero poco después cambió la ruta hacia Villavicencio y fue entonces cuando la Policía lo detuvo.
Debido al material probatorio que había en su contra, el sujeto confesó el crimen y aceptó los cargos que le imputó la Fiscalía General de la Nación.
