El Distrito dio un nuevo paso en el desarrollo del sistema de transporte por cable para el suroriente de Bogotá. La empresa TransMilenio inició el proceso para definir quién asumirá la operación del TransMiCable de San Cristóbal, un proyecto clave para mejorar la movilidad en esta zona de la ciudad.

La apertura del proceso se oficializó el 8 de abril con la publicación de los prepliegos en la plataforma SECOP II, dando inicio a la licitación pública con la que se busca seleccionar al operador del servicio. Este contrato tendrá una duración superior a diez años y contempla una inversión cercana a los 390.800 millones de pesos.

Según lo informado por la entidad, uno de los enfoques principales será incentivar la participación de varias empresas interesadas, con el fin de garantizar condiciones equitativas, transparencia en la contratación y una operación eficiente del sistema. La intención es que haya una competencia amplia que permita elegir la mejor propuesta.
El calendario del proceso ya está definido. Los interesados podrán presentar comentarios al documento preliminar hasta el 22 de abril. Posteriormente, TransMilenio responderá estas observaciones hasta el 14 de mayo y al día siguiente dará a conocer las condiciones definitivas. La entrega de ofertas deberá realizarse antes del 26 de junio, mientras que la adjudicación está prevista para el 28 de julio.
Este proyecto busca transformar la movilidad de más de 400.000 personas que habitan en sectores de difícil acceso en San Cristóbal, donde los desplazamientos suelen ser largos y complejos. Con la entrada en operación del cable, se espera una mejora sustancial en la conexión con el resto del sistema de transporte público de la ciudad.
El sistema tendrá una extensión cercana a los 2,8 kilómetros y funcionará con 144 cabinas, con capacidad para movilizar hasta 4.000 usuarios por hora en cada dirección.
Uno de los cambios más significativos será la reducción en los tiempos de viaje: un trayecto que actualmente puede tardar cerca de 45 minutos se realizará en aproximadamente 10 minutos.
Como parte de su infraestructura, el proyecto también integrará espacios para el estacionamiento de bicicletas, promoviendo alternativas de transporte complementarias.

Adicionalmente, la comunidad tuvo participación en el proceso a través de una estrategia de diálogo impulsada por la entidad. Los habitantes de la zona pudieron aportar en la elección de los nombres de las estaciones, que finalmente fueron definidos como Senderos de Altamira, La Victoria y Portal 20 de Julio.

Con este avance, Bogotá se acerca a la puesta en marcha de su segundo sistema de cable aéreo, ampliando las opciones de transporte para zonas de ladera y reforzando la integración del sistema de movilidad en la ciudad.
