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Así operaban ‘Los Moscos’, banda que alquilaba y vendía carros robados en Santander

Más de 30 personas fueron estafadas en seis ciudades del país.


Al descubierto quedaron cuatro estafadores, quienes durante dos años engañaron a varios ciudadanos en el departamento de Santander y otras regiones del país robándoles millonarias sumas de dinero a través del alquiler y venta de vehículos.

Se trata de Yordyn Andrés Serrano, Jhonatan Sneider Cáceres, Óscar Ricardo Pacheco y Luis Enrique Carrero Hernández, quienes, según la Fiscalía, serían integrantes de la banda delincuencial denominada Los Moscos, dedicada a la estafa con vehículos en todo el país.

“Estas personas delinquían desde el 2020. Se dedicaban, al parecer, a alquilar autos para posteriormente vendérselos a terceros utilizando documentación falsa. Los vehículos eran comercializados a través de redes sociales”, explicó Oliden Riaño, director de la Fiscalía en Santander.

De acuerdo con la investigación, Los Moscos habrían logrado estafar a más de 30 personas en ciudades como Bucaramanga, Bogotá, Pereira, Medellín, Santa Marta y Cali. Con este ilícito negocio robaron más de $ 400 millones de pesos.

Ante las denuncias de las múltiples víctimas, estos cuatro hombres fueron capturados por funcionarios del CTI de la Fiscalía con el apoyo de soldados del Batallón Ricaurte, en un operativo realizado en Bucaramanga y su área metropolitana.

En audiencias concentradas, la Fiscalía les imputó cargos por los delitos de Concierto para delinquir, estafa agravada como delito masa y falsedad en documento privado agravado. Sin embargo, solo tres de los cuatro fueron enviados a prisión por decisión de un juez con función de control de garantías y un fiscal adscrito a la Dirección Seccional de Santander; el restante recibió el beneficio de casa por cárcel.

Yordyn Serrano, Jhonatan Cáceres y Óscar Pacheco permanecerán en prisión mientras avanza el proceso judicial. Por su parte, Luis Carrero estará detenido en su domicilio.

Las ciudades de Colombia en las que roban más carros

Los robos de carros y motocicletas en las principales ciudades colombianas se presentan con más frecuencia de lo que se da a conocer en los medios de comunicación. Cuando las noticia registran robos de vehículos, la percepción ciudadana es que ese delito está disparado. Sin embargo, en los dos primeros meses de 2022 las cifras bajaron en un 3,5 % en comparación con los dos primeros meses de 2021, según el gremio de autopartes.

No obstante, las estadísticas presentadas por Asopartes señalan que este delito sigue registrando cifras altas que, además, tienen una cadena de efectos, puesto que una vez se produce un robo de vehículos, ya hay un equipo ligado a las bandas delincuenciales, listo para desmembrar el vehículo hurtado y venderlo en el mercado negro de a pedazos.

En el primer bimestre del año, los hurtos de vehículos van en 1443, cifra que equivale al 8,3 % de los matriculados en enero. Según el informe presentado por Asopartes, el cual se basa en la Dijín de la Policía, hay unas regiones más afectadas que otras.

El top 5

1. Barranquilla encabeza. Enero y febrero de 2022 fueron particularmente crudos, en materia de robo de carros, para ciudades como Barranquilla, en donde se registró un aumento de 16,7 % de casos.

2. Bogotá le pisa la sombra. No muy lejos de los números que tuvo la capital del Atlántico, está también Bogotá, que tuvo un incremento de 14,3 % en la sustracción de vehículos de forma ilegal.

3. De tal palo... Si se echa un vistazo a los departamentos, en consonancia con el liderazgo que tiene Barranquilla en el poco honorífico escalafón, en el Atlántico aumentó en un 19,2% el robo de autos.

4. Cundinamarca. En las estadísticas de robo por departamentos también sobresale Cundinamarca, con 12,5 % más, en comparación con los datos del mismo periodo 2021.

5. Valle del Cauca. La cifra de robo de carros en esta región del país se ubicó en 12,2 % en el bimestre. El hecho de que se haga una medición por ciudades y por departamentos, implica que el problema de inseguridad no solo está en las áreas urbanas ―como se cree desde la percepción―, sino que el fenómeno también azota a pequeñas ciudades y pueblos.