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Apareció la familia de víctima que escribió carta hallada en el edificio Vanessa; hubo un sentido homenaje

Junto a ella también fallecieron sus hijos, Matías y Manuela López, y su esposo, Gustavo Arley López, quien era primo del exsenador Carlos Abraham Jiménez.

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21 de agosto de 2026 a las 5:12 a. m.
Carta de víctima del terremoto en Cali entregada a sus familiares
Carta de víctima del terremoto en Cali entregada a sus familiares Foto: cortesía

La carta que Luz Ángela Sánchez Castillo escribió en los días previos al terremoto de Cali ya está en manos de su familia. El documento, hallado entre los escombros del edificio Vanessa por los rescatistas que participaron en las labores de búsqueda, fue entregado en un sentido homenaje realizado en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali.

Edificio Vanessa, diario
Hallan en los escombros del edificio Vanessa la carta que escribió una de las víctimas del terremoto: “Agradezco porque soy inmensamente feliz”

La entrega estuvo a cargo de la Fundación Fundterpaz, que acompañó este proceso hasta lograr ubicar a los familiares de Luz Ángela. Las seis páginas, escritas a mano con tinta rosada sobre hojas cuadriculadas, dejaron de ser un documento perdido entre los restos de la tragedia para convertirse en uno de los últimos testimonios de la vida que ella llevaba y de los sueños que tenía para su familia.

Luz Ángela murió en el terremoto del pasado 10 de agosto. Junto a ella también fallecieron sus hijos, Matías y Manuela López, y su esposo, Gustavo Arley López, quien era primo del exsenador Carlos Abraham Jiménez.

El Instituto Nacional de Medicina Legal incluyó a Luz Ángela Sánchez Castillo, de 42 años, y a Manuela López Sánchez, de 19 años, en el listado oficial de víctimas del terremoto. También aparece Gustavo Arley López Giraldo, de 50 años.

Ahora, la carta adquiere un significado distinto para quienes conocieron a la familia. Cuando fue encontrada, los rescatistas todavía buscaban a sus allegados para poder entregarla. En sus páginas se describía a una mujer haciendo planes, agradeciendo por su vida y proyectando el futuro.

“Me rodeo de amor y de luz”

Desde las primeras líneas, Luz Ángela dejó consignada una serie de pensamientos dirigidos al “Universo”. Su escritura hablaba de gratitud, prosperidad, familia, salud, trabajo y de los proyectos que quería sacar adelante.

Uno de los apartados que más llamó la atención fue el que resume la manera en que veía su propia existencia:

“Me rodeo de amor y de luz, dando y recibiendo amor equilibradamente”.

La frase, escrita antes del terremoto, hoy es leída por su familia desde una dimensión completamente diferente. La carta muestra a una mujer que hacía planes y que encontraba en su familia una de las razones principales para sentirse agradecida.

Entre sus deseos estaba también el futuro de sus hijos. En las páginas dejó escrito su anhelo de que uno de ellos pudiera estudiar en España y comenzar allí una nueva etapa de su vida.

“Virtudes: millones de personas de todo el mundo me ven. Soy inmensamente feliz con todo lo que he logrado, gracias a la constancia y dedicación. Doy gracias que mi hija Manuela López está estudiando Arquitectura en la Universidad Politécnica de Valencia, España. Está feliz por su nuevo viaje”, decía la carta.

La familia ocupaba un lugar central en sus planes. Luz Ángela escribió sobre los momentos que compartía con sus hijos y sobre la importancia que tenía para ella disfrutar de tiempo de calidad con ellos.

La frase es ahora uno de los pasajes más dolorosos del documento, porque precisamente esos hijos a los que se refería en sus planes también murieron junto a ella en la tragedia del edificio Vanessa.

Los proyectos que quedaron entre los escombros

La carta también permite conocer otra faceta de Luz Ángela: la de una mujer que tenía proyectos empresariales y aspiraciones para hacer crecer sus negocios.

En sus páginas habló de sus clientes, de sus emprendimientos y de las metas económicas que quería alcanzar. Uno de los proyectos que mencionó fue Angie’s Trendy Cakes, negocio al que proyectaba incorporar nuevos productos y una línea saludable.

“Agradezco por la prosperidad en mi vida y la que está en camino. Gracias porque en cada emprendimiento que pongo soy exitosa, abundante y tengo muchos clientes, en la página que abrí de las Vírgenes vendo muchísimo... gracias a eso pude contratar a dos personas para que me apoyaran, en Angie’s Trendy Cakes saqué una línea saludable que se vende como pan caliente, las personas están felices con todos mis productos, en el taller cada vez tengo más alumnos y en las clases...”

También contemplaba la posibilidad de hacer crecer el emprendimiento hasta generar oportunidades laborales para otras personas.

Sus planes incluían además viajes, bienestar familiar y nuevas experiencias. Eran metas cotidianas, pero hoy adquieren un enorme valor porque quedaron registradas de su puño y letra poco antes de que el terremoto cambiara para siempre la vida de su familia.

“Agradezco porque ahora tengo tiempo y dinero para hacer todo lo que quiero, cuando quiero. Hacerme láser con mi hija, comprar la ropa que me gusta, salir a diferentes restaurantes, viajar con mis amigos Orley y Yanitta. El dinero viene a mí de muchas formas fácilmente, estoy inmensamente feliz de contribuir con mi familia y hogar”.

Una entrega cargada de memoria

La entrega en la Universidad Javeriana permitió que las páginas regresaran finalmente al lugar al que pertenecían: las manos de sus seres queridos.

La Fundación Fundterpaz fue la encargada de hacer posible este encuentro, después de que los rescatistas encontraran el documento durante las labores desarrolladas en el edificio Vanessa.

La carta había sido presentada inicialmente como un hallazgo entre los objetos recuperados de la estructura colapsada. Se trataba de seis páginas escritas a mano, pero su contenido terminó revelando mucho más: los sueños, preocupaciones, proyectos y afectos de una mujer cuya vida quedó truncada por el terremoto.

“Mi cuerpo, mente y espíritu están en perfecto equilibrio y salud, agradezco que elimine la grasa de mi cuerpo, ahora tengo mi cuerpo saludable, tonificado, peso 65 kilos o menos y se me marcan los músculos. Soy inmensamente feliz con lo que he logrado cambiando mi forma de comer, eliminando el azúcar y las harinas, me siento muy bien sin inflamarme, aprendí a meditar y a controlar mi respiración, ahora controlo mis emociones de forma positiva. Con gratitud suelto mis intenciones al Universo”, se lee en el documento escrito a mano.

El documento conserva así una parte de la historia de Luz Ángela que sobrevivió a la tragedia. No habla del terremoto ni de lo que sucedería después. Habla de una madre que pensaba en sus hijos, de una mujer que quería sacar adelante sus proyectos y de alguien que, en sus propias palabras, se sentía agradecida por la vida que tenía.

Ahora esa carta permanece con su familia como un recuerdo íntimo de Luz Ángela, Matías, Manuela y Gustavo. Unas hojas que estuvieron entre los escombros durante días y que finalmente regresaron a quienes más podían entender el significado de cada palabra.