La imagen de un médico sosteniendo contra su pecho a un recién nacido en medio de la evacuación por el terremoto se convirtió en una de las postales que más conmovió a los colombianos.

Detrás de ella está Germán Andrés Somoyar, un pediatra de 31 años que habló con SEMANA y reconstruyó los minutos en los que él y sus compañeros tuvieron que poner a salvo a diez bebés hospitalizados.
Somoyar es médico cirujano, especialista en Pediatría de la Universidad Nacional de Colombia y actualmente trabaja en la Clínica Panamericana de Apartadó, Antioquia. Cuando comenzó el terremoto, estaba precisamente allí, en el sexto piso, correspondiente al área de hospitalización pediátrica.
El movimiento comenzó suavemente, pero se prolongó y aumentó en intensidad. La alerta se encendió y el personal activó inmediatamente el protocolo de evacuación. Había miedo, ansiedad y preocupación, incluso entre quienes estaban acostumbrados a responder ante emergencias.
“También nosotros sentíamos y pensábamos en nuestras familias que no estaban en el momento y que nos preocupaban, pero antes que actuar por propio beneficio, yo creo que la prioridad siempre fue clara y era cuidar a los que podíamos cuidar en ese momento”, contó el pediatra.
Diez recién nacidos y una evacuación en plena emergencia
Tras ayudar a orientar la salida de los pacientes pediátricos de mayor edad junto a sus familiares, el joven se dirigió a la unidad neonatal. Allí había diez recién nacidos al cuidado de tres enfermeras.
Las tres trabajadoras tomaron dos bebés cada una y comenzaron a evacuarlos. Otros médicos ayudaron a bajar a dos más y él quedó a cargo de los últimos dos.
“Yo tomé los últimos dos y verifiqué que no se nos quedara nadie atrás. Cuando eso estuvo seguro, también procedimos”, recordó.
Ya en el punto de encuentro, una cámara captó la imagen que posteriormente circularía masivamente: el pediatra con uno de los pequeños protegido entre sus brazos. Lo que no mostraba la fotografía era todo lo que había ocurrido minutos antes.
Durante la emergencia, algunas personas se ofrecieron a ayudarlo a cargar a los bebés, pero él decidió permanecer con ellos hasta que fuera seguro regresar.
“Nunca pensé en el esfuerzo, nunca lo sentí como una carga (…) Cuando los cargaba, yo sentía su latido cardíaco, sentía su frecuencia, su respiración, su temperatura. Yo sentía que podía monitorear que ellos estuvieran bien ahí”, relató.
El médico permaneció pendiente de los pequeños hasta que recibieron autorización para regresar al edificio y pudieron reiniciar sus tratamientos. Entre los momentos que más recuerda está el encuentro con algunas de sus madres, que esperaban angustiadas afuera.
“Cuando los vieron que estaban ahí, hubo lágrimas de alegría, de emoción, agradecimiento”, aseguró.

No sabía que la foto existía
El pediatra ni siquiera se dio cuenta de que alguien había registrado el momento. Más tarde, una compañera se acercó para mostrarle la fotografía y preguntarle si tenía problema con que fuera compartida.
“No me esperaba en ningún momento que pudiese tener esta repercusión tan mediática, tan grande. Es algo que realmente nunca esperaba, nunca me lo hubiera imaginado”, afirmó.
La historia incluso traspasó fronteras. Tras conocerse su actuación durante la emergencia, el médico recibió una oferta de beca desde Alemania para continuar sus estudios, un reconocimiento que llegó después de que su imagen comenzara a circular.
Somoyar reconoce que la formación médica ayuda a prepararse para situaciones críticas, pero admite que ningún simulacro reproduce lo que significa vivir una emergencia de esta magnitud. Él también sintió miedo, ansiedad y preocupación por su familia.
“Soy humano”, dijo. Sin embargo, tenía claro que esas emociones no podían impedirle continuar atendiendo a quienes dependían de él.
“El amor a esto es lo que me mueve”
Pese al cansancio y a las duras escenas que ha presenciado tras el terremoto, asegura que su vocación permanece intacta.
“Siento que estoy cumpliendo el sueño de niño (…) Nunca he pensado en renunciar, en disminuir el esfuerzo, en buscar un plan B. Yo soy feliz con lo que hago (…) El amor a esto es lo que me mueve”, aseguró.
Desde la zona afectada, el pediatra también hizo un llamado a continuar ayudando. Señaló que se necesita especialmente agua, alimentos no perecederos y, para los bebés, fórmulas lácteas, pañales, paños húmedos y ropa.
Para él, la fotografía que terminó recorriendo el país no debería ser vista únicamente como su historia, sino como el reflejo del trabajo de cientos de personas durante la tragedia.
“Yo la interpreto simplemente como un símbolo de que existen personas que hacen las cosas con amor, con buena intención, con empatía, con cariño, que se preocupan por las necesidades que tienen los demás”, concluyó.
